Lo que comenzó como un accidente rural terminó convertido en un escándalo que vuelve a poner bajo la lupa a la familia del expresidente Álvaro Uribe. Una mujer de 65 años, identificada como Elizabeth Herrera Peinado, quedó con una incapacidad permanente luego de ser embestida por una vaca proveniente de la hacienda El Ubérrimo, en Córdoba, pero hoy denuncia que fue abandonada tras años de recibir apoyo económico.
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Los hechos ocurrieron en octubre de 2022, cuando la mujer caminaba por un sendero cercano al predio y fue atacada por el animal que la embistió por la espalda, dejándola con graves lesiones. Según investigaciones periodísticas realizadas por el medio independiente Casa Macondo, la víctima sufrió fracturas múltiples y una lesión irreversible en su brazo izquierdo que cambió por completo su vida.
Durante casi tres años, la empresa Agropecuaria El Ubérrimo S.A.S., vinculada a la familia Uribe, le giró pagos mensuales cercanos al millón de pesos bajo el concepto de “accidente vaca”. Sin embargo, esos recursos fueron suspendidos abruptamente en septiembre de 2025, sin explicación alguna, dejando a la mujer en una situación de vulnerabilidad total.
Una vaca de El Ubérrimo embistió a una mujer y los Uribe dejaron de responder
— CasaMacondo (@Casa_Macondo) March 23, 2026
La empresa del expresidente y su familia le hicieron pagos mensuales durante tres años, pero los suspendieron sin previo aviso. La víctima entabló una demanda civil y ahora quiere retirarla, fue…
Pero lo más delicado no termina ahí. De acuerdo con Casa Macondo, la víctima y su familia aseguran haber sido objeto de presiones e intimidaciones para que desistieran de una demanda civil que busca una indemnización cercana a los 95 millones de pesos por los daños sufridos.
El abogado de la mujer, Daniel Francisco Pacheco, relató uno de los episodios más preocupantes: “Ella quedó muy nerviosa con esa visita. Me dijo que lo mejor era desistir del proceso”, en referencia a la llegada de un trabajador de la hacienda a su vivienda.
Incluso, según el expediente, trabajadores del Ubérrimo habrían presenciado el ataque sin intervenir de inmediato, lo que agrava aún más las dudas sobre la responsabilidad en el caso.
Mientras tanto, la mujer, que antes se dedicaba a labores del campo, ahora depende de su familia para sobrevivir, tras quedar con una discapacidad permanente que le impide realizar sus actividades cotidianas.
Por ahora, la batalla se traslada a los estrados judiciales, donde la víctima busca justicia en medio de lo que ya muchos califican como un nuevo episodio de poder, silencio y abandono.





