El falso “centro” de Juan Daniel Oviedo: millonarios aportes del entorno del condenado Santiago Uribe Vélez lo hunden y revelan su verdadero rostro uribista

La fachada de independencia de Juan Daniel Oviedo se desploma tras revelarse millonarios aportes y viejos vínculos con el uribismo, según una investigación de Vorágine. Una trama que conecta dinero, poder y el oscuro pasado paramilitar que hoy desata indignación.

La máscara de “centro” se le cae a pedazos a Juan Daniel Oviedo, pues una explosiva investigación del portal Vorágine destapó lo que muchos ya sospechaban: detrás de su discurso moderado hay una vieja y profunda conexión con el uribismo, con nombres, dineros y vínculos que hoy generan indignación.

El rastro lleva directamente a uno de los empresarios más cercanos a ese sector político: Manuel Santiago Mejía, histórico financiador del uribismo, quien además tuvo relaciones con Santiago Uribe Vélez, condenado en segunda instancia por homicidio agravado y por la creación del grupo paramilitar “Los Doce Apóstoles”. Sí, ese mismo caso que estremeció al país por sus vínculos con crímenes de lesa humanidad.

El escándalo crece cuando se recuerda que Mejía no solo fue cercano al entorno de los Uribe, sino que incluso salió en defensa de Santiago Uribe durante el juicio. Sin embargo, el propio Tribunal Superior de Antioquia dejó en evidencia grietas en su testimonio. “Con esta coartada se pretendió negar la concurrencia del sindicado a una reunión relacionada con actividades delictivas”, advirtió el Tribunal, desmontando la versión del empresario sobre hechos clave. Y fue más allá: “La coartada no es útil, pues nada permite indicar que coincidan con el evento alegado por la defensa”.

El mismo fallo judicial es demoledor sobre la Hacienda La Carolina, lugar donde confluyeron intereses de Mejía y el hermano del expresidente Álvaro Uribe Vélez. Allí, según la sentencia, “se efectuaban entrenamientos y se proveían de armas, actos con los que se constituyeron delitos de Lesa Humanidad”. Ese es el entorno del que provienen los recursos que hoy salpican la trayectoria política de Oviedo.

Porque sí, el dinero está documentado. De acuerdo con los registros oficiales, Mejía ha financiado durante años al uribismo y a sus figuras más visibles, desde Iván Duque hasta Federico Gutiérrez. Pero lo que hoy genera controversia es su apuesta directa por Oviedo. En la campaña a la Alcaldía de Bogotá en 2023, el empresario no solo aportó 10 millones de pesos a título personal, sino que, a través de una empresa vinculada a él, se sumaron otros 30 millones adicionales.

¿Casualidad? Difícil de creer cuando se observa que Oviedo fue uno de los candidatos que más respaldo económico recibió de ese círculo empresarial ligado al uribismo. Incluso otros nombres de ese sector, como el empresario Mario Hernández, también pusieron dinero en su campaña.

Pese a la contundencia de los datos, desde el equipo de Oviedo la respuesta fue evasiva: “Que porqué lo apoyaron habría que preguntarle a ellos. Suponemos que porque era una buena opción para la Alcaldía”. Y agregaron: “No tiene ninguna relación personal con ninguno de ellos”. Una explicación que para muchos no logra despejar las dudas.

Pero los vínculos no se quedan en los aportes. La investigación también revive la estrecha relación de Oviedo con María del Rosario Guerra, una de las figuras más duras del uribismo, a quien él mismo ha llamado “mi otra mamá”. Compartieron negocios, asesorías y trayectoria política. Y aunque Oviedo intentó marcar distancia en campaña, llegó a decir: “Uno no piensa como la mamá, uno no hace lo mismo que ella” y “que haya trabajado en el gobierno Uribe y en el gobierno Duque… no me hace uribista”.

Sin embargo, la realidad vuelve a golpear ese relato. Hoy, Guerra no solo sigue en su órbita, sino que es pieza clave en la campaña presidencial junto a Paloma Valencia. La supuesta distancia ideológica se reduce, otra vez, a discurso.

Así, mientras Oviedo intenta venderse como una figura de centro, los hechos revelados por Vorágine cuentan otra historia: una red de apoyos, financiamiento y relaciones profundamente ancladas en el uribismo. Una narrativa que deja en evidencia que, más allá del discurso, su proyecto político está lejos de la neutralidad que pretende mostrar. Y que, para muchos, confirma lo que ya era evidente: Oviedo no es de centro, es de derecha. Y de la más tradicional.

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