Paro por predial destaparía jugada del uribismo: señalan a Tatiana Muñoz como ficha del Centro Democrático y cercana a Paloma Valencia, acusada de infiltrar la protesta para manipular a campesinos

La líder del paro contra el impuesto predial, Laura Tatiana Muñoz Ospina, ha sido señalada por sus vínculos con el uribismo, lo que desató cuestionamientos sobre el trasfondo político de las movilizaciones.

El paro nacional impulsado por el aumento del impuesto predial comenzó como una protesta de campesinos y pequeños propietarios, pero en los últimos días ha tomado un giro que pone en duda su carácter genuinamente social. En el centro de la polémica aparece el nombre de Laura Tatiana Muñoz Ospina, señalada como una de las principales voceras de la movilización y vinculada a sectores políticos de derecha.

De acuerdo con reportes, Muñoz figura como militante activa del partido Centro Democrático desde julio de 2023, lo que ha encendido las alarmas sobre posibles intereses políticos detrás de las protestas. Aunque ella ha negado pertenecer formalmente a esa colectividad, el registro ha sido suficiente para abrir un debate sobre la independencia del movimiento.

La propia Muñoz reconoció que sostuvo reuniones con la senadora Paloma Valencia y otros congresistas para tratar el tema del catastro, aunque insistió en que no ha trabajado directamente con la dirigente uribista. Sin embargo, este vínculo político ha sido interpretado por distintos sectores como una evidencia de que la protesta podría estar siendo instrumentalizada.

Desde el Pacto Histórico, las reacciones no se hicieron esperar. La representante Esmeralda Hernández lanzó una crítica directa que resume la controversia. “Qué curiosos esos manifestantes… de noche militantes del Centro Democrático”, afirmó, cuestionando la coherencia del movimiento y sugiriendo que hay intereses distintos a los de los campesinos.

El paro se originó tras la actualización del catastro multipropósito impulsado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, una medida que busca corregir inequidades históricas en la tenencia de la tierra. Sin embargo, el debate ha sido rápidamente capitalizado por sectores de oposición que han promovido narrativas de crisis y descontento.

En ese escenario, la figura de Muñoz Ospina ha pasado de ser una vocera del descontento a convertirse en el centro de una discusión política mayor. Su papel como “principal líder” del paro, como la describen distintos medios, ha sido determinante en la organización de bloqueos y movilizaciones en varias regiones del país.

Para el Gobierno del presidente Gustavo Petro, la actualización catastral es una herramienta clave para avanzar en la justicia tributaria y corregir distorsiones que han favorecido históricamente a grandes propietarios de tierra. En ese sentido, las protestas han sido interpretadas por algunos sectores como una reacción impulsada por intereses económicos y políticos.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente en la política colombiana acerca del uso de movilizaciones sociales como herramienta de presión política por parte de sectores tradicionales de poder. Mientras muchos campesinos reclaman legítimamente por el impacto del predial, las revelaciones sobre el liderazgo del paro generan la duda de si se trata de una protesta genuina o de una estrategia política de la derecha disfrazada de movilización social.

En medio de este panorama, el Gobierno ha insistido en mantener el diálogo con las comunidades, diferenciando entre las necesidades reales de la población y los intentos de manipulación política.

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