Petro denuncia traición dentro de la fuerza pública y acusa redes que estarían protegiendo a “Iván Mordisco”

El presidente Gustavo Petro lanzó una grave denuncia sobre presuntas alianzas entre miembros de la Fuerza Pública y las disidencias de Iván Mordisco, poniendo en el centro del debate la corrupción y la infiltración criminal.

El presidente Gustavo Petro enciende las alarmas en el país tras denunciar la existencia de presuntas alianzas entre integrantes de la Fuerza Pública y las disidencias de las FARC lideradas por alias Iván Mordisco, uno de los criminales más buscados de Colombia. La declaración no solo sacudió el escenario político, sino que puso sobre la mesa una problemática profunda que durante años ha sido denunciada en distintos sectores del Estado.

Según el mandatario, el hecho de que Mordisco continúe evadiendo operaciones militares no sería casualidad. Petro aseguró que el jefe guerrillero ha logrado mantenerse libre gracias a una red de corrupción que incluye el pago a oficiales encargados de llevarlo ante la justicia. “Mordisco compra los comandantes que deben capturarlo”, afirmó el presidente, señalando directamente la posibilidad de infiltración en las estructuras de seguridad.

Las declaraciones del presidente se dan después de que el Instituto de Medicina Legal confirmara, el pasado 29 de marzo, que Iván Mordisco no estaba entre los seis guerrilleros abatidos en un bombardeo de las Fuerzas Militares en el departamento del Vaupés. En esa operación murió alias “Lorena”, compañera sentimental del cabecilla y madre de su hijo. En el campamento fueron encontradas pertenencias personales del líder insurgente, lo que evidenció su cercanía al lugar. Según lo señalado, Mordisco habría logrado evadir el ataque abandonando a sus propios hombres en el terreno, dejándolos a su suerte frente a la ofensiva militar.

La denuncia va más allá de un señalamiento puntual. El presidente advirtió que estas prácticas no solo permiten la evasión de operativos, sino que también ponen en riesgo la vida de los propios uniformados. De acuerdo con sus declaraciones, mientras algunos oficiales serían alertados previamente de los bombardeos, quienes permanecen en el terreno terminan expuestos a situaciones de alto riesgo.

Iván Mordisco, cuyo nombre real es Néstor Gregorio Vera, lidera una de las principales estructuras de disidencias que rechazaron el acuerdo de paz y que hoy están vinculadas a economías al narcotráfico y a la minería ilegal. En ese contexto, las denuncias de Petro apuntan a un fenómeno que no es nuevo, pero que adquiere mayor gravedad cuando se habla de posibles complicidades dentro del propio Estado.

Medios nacionales han recogido la preocupación del Gobierno frente a este tipo de infiltraciones. Según reportes recientes, el presidente también ha señalado que Mordisco cuenta con grandes recursos económicos que le permitirían comprar lealtades en zonas donde opera, debilitando la capacidad institucional para enfrentarlo.

La postura del Gobierno ha sido la de no atacar a la Fuerza Pública en su conjunto, sino de depurarla y fortalecerla frente a posibles focos de corrupción que terminan favoreciendo a estructuras criminales. En ese sentido, la denuncia de Petro se interpreta como un llamado a enfrentar de manera frontal un problema que históricamente ha sido minimizado o negado.

En este momento Colombia atraviesa un complejo escenario en materia de seguridad, especialmente en regiones donde operan disidencias y grupos armados ilegales. La posibilidad de que existan filtraciones o alianzas dentro de la institucionalidad no solo debilita las operaciones, sino que compromete la confianza de la ciudadanía.

Desde sectores cercanos al Gobierno se ha respaldado la postura del presidente, señalando que este tipo de denuncias son necesarias para avanzar hacia una transformación real de las instituciones. Para ellos, reconocer el problema es el primer paso para enfrentarlo.

Sin embargo, como ha ocurrido en otros episodios, la reacción de la oposición no se hizo esperar. Algunos sectores han intentado descalificar las declaraciones del mandatario, evitando entrar en el fondo del asunto. Pero la gravedad de lo señalado obliga a un debate serio sobre la integridad de las instituciones y la lucha contra el crimen organizado.

El antecedente de denuncias sobre posibles irregularidades dentro de la Fuerza Pública no es nuevo. En distintos momentos de la historia reciente del país han surgido investigaciones que apuntan a vínculos entre miembros del Estado y estructuras ilegales. Lo que cambia ahora es el nivel de visibilidad que el propio presidente le está dando al tema.

En ese contexto, la posición de Petro se alinea con su discurso de enfrentar las causas estructurales de la violencia, incluyendo la corrupción y las economías ilegales que la financian. No se trata únicamente de operaciones militares, sino de desmontar las redes que permiten que estos grupos sigan operando.

La lucha contra el crimen no puede darse si existen fisuras dentro de las instituciones encargadas de combatirlo. El país sigue atento a los resultados que permitan la captura de Mordisco. Y es que el problema no es solo la existencia de grupos armados ilegales, sino las condiciones que les permiten mantenerse.

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