¡Se cayó el montaje de Caracol! Alias Calarcá reapareció y negó infiltración a las Fuerzas Militares señalando una campaña sucia para golpear a Petro

Desde la selva del Yarí, alias Calarcá reapareció para desmentir las denuncias que lo vinculaban con infiltraciones en las Fuerzas Militares y aseguró que todo fue un “montaje” usado para golpear políticamente al presidente Gustavo Petro.

Desde lo más profundo del Yarí, entre Caquetá y Meta, alias Calarcá reapareció públicamente para responder a una de las denuncias más explosivas de los últimos meses, una que terminó salpicando no solo a las disidencias de las Farc sino, según él, al propio presidente Gustavo Petro. Sin rodeos, el jefe guerrillero negó haber infiltrado a las Fuerzas Militares, rechazó cualquier vínculo con la inteligencia del Estado y calificó todo como un “montaje” impulsado por sectores opositores al Gobierno.

La versión que difundió Noticias Caracol, según la cual tras su captura en Antioquia en junio de 2025 se habría encontrado en su computador y teléfono información sensible, órdenes de muerte y supuestos contactos con funcionarios de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), fue desmentida de forma tajante por Calarcá en entrevista con el medio regional NotiCaguán. “En su momento no quisimos darle importancia porque es una calumnia, un chisme, como decimos nosotros los campesinos”, afirmó, antes de lanzar una acusación directa: “Es parte de la campaña oscura que ha hecho la Fiscalía y los opositores al presidente Gustavo Petro”.

Sin presentar defensa política del grupo armado, Calarcá centró su relato en desmontar la narrativa que, a su juicio, terminó convertida en munición contra el jefe de Estado. Aseguró que nunca le fue manipulado ni incautado su celular durante el operativo y que, incluso, desde ese mismo teléfono se comunicó con delegados del Gobierno. “Nunca manipularon mi teléfono ni fue usurpado por las autoridades. Siempre mantuve mi celular. E incluso, por el mismo teléfono llamé a los delegados de la mesa de paz del gobierno para comunicarles que estaba detenido”, dijo, insistiendo en que todo su traslado fue coordinado y conocido por el Ejecutivo.

El líder insurgente también negó de plano la existencia de computadores o memorias con información estratégica en su poder, una de las piezas centrales del escándalo mediático. “La inteligencia lo sabe, porque conoce muchas cosas de nosotros, que yo nunca porto computador. A mí me pueden capturar las veces que sea, me pueden matar, pueden tomar mi equipo, pero nunca me van a encontrar una memoria USB con secretos o planes”, sostuvo, para luego rematar: “Nunca he portado un computador. Es un montaje”.

En esa misma línea, rechazó cualquier relación con el general Juan Miguel Huertas, apartado del Comando Personal del Ejército por presuntos vínculos con las disidencias. Lejos de confirmar versiones, ironizó sobre ellas: “Sería orgulloso el día que un general esté del lado de nosotros. Sacaría pecho. Estaría orgulloso diciendo que un general de la República está del lado de nosotros, colaborándole al pueblo. Hasta ahora digo que es una calumnia. Tendría que ser un vanidoso para asumir una vaina de esas”.

Calarcá también se refirió al ambiente político previo a las elecciones de 2026 y aseguró que su bloque no intervendrá en campañas, en un mensaje que buscó desmarcarse de cualquier intento de presión armada. “Decidimos no interferir en ninguna de las campañas de los diferentes partidos. Eso está claro”, afirmó, antes de lanzar una invitación que ha generado polémica: “Hago la invitación a todos los candidatos: pueden pasar por nuestro territorio sin ningún temor y problema. El pueblo entiende, sabe leer y escribir y sabe cuáles son sus enemigos. El pueblo mirará. Las votaciones son libres”.

Aunque sus palabras no lo absuelven ni lo convierten en referente político, sí apuntan directamente a un debate mayor: el uso de denuncias no comprobadas para golpear al Gobierno Petro en medio de un clima de alta polarización. El propio Calarcá respaldó la postura del presidente frente al escándalo: “Estoy conforme con la orientación que entregó el presidente Gustavo Petro cuando dijo que tocaba hacerle un estudio bien profundo y esclarecer esa versión. Eso está desvirtuado”.

El reaparecido jefe guerrillero también aprovechó para arremeter contra Iván Mordisco, a quien llamó “Satanás vestido de santo” y responsabilizó de miles de muertes “por sus egos”, marcando distancia de otras facciones armadas.

Más allá del personaje y sus crímenes, el episodio deja una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿hasta dónde algunas denuncias terminaron convertidas en un libreto para atacar al presidente Petro, aun cuando el propio señalado insiste en que todo fue una fabricación? En un país acostumbrado a los montajes y a la guerra mediática, la respuesta sigue siendo tan explosiva como el escándalo mismo.

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