Se cae el cuento del “Cartel de los Soles”: EE.UU. admite la farsa y deja en evidencia la mentira de la oposición contra Petro

Estados Unidos terminó admitiendo lo que Gustavo Petro ya había denunciado: el llamado “Cartel de los Soles” no es una organización real. La confesión deja en evidencia una gran mentira de Washington y de la oposición que usó ese relato para atacar gobiernos incómodos.

Estados Unidos terminó diciendo en voz baja lo que Gustavo Petro ya había advertido en voz alta hace meses: el llamado “Cartel de los Soles” no es una organización criminal real. El giro en el proceso judicial contra Nicolás Maduro dejó al descubierto una de las narrativas más repetidas por Washington y amplificada sin pudor por la oposición colombiana, que hoy queda atrapada en su propia mentira. Tras años de acusaciones rimbombantes, el Departamento de Justicia admitió que esa supuesta estructura no opera como un cartel formal ni como una organización terrorista, sino que es apenas un término coloquial, una etiqueta sin mando, sin jerarquía y sin existencia jurídica real.

La revelación, confirmada por fuentes citadas por The New York Times, sacude el corazón de la acusación construida desde 2020 y reavivada con fuerza con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Durante meses, la narrativa oficial insistió en que Maduro era el jefe de una organización criminal transnacional, pero ahora la fiscalía se ve obligada a desmontar su propio relato y a reemplazarlo por uno más difuso, basado en un “sistema clientelar” y una “cultura de corrupción”. En otras palabras, el temido cartel nunca existió como tal.

El momento no es menor. Apenas días después de la captura de Maduro, el propio Trump dejó de hablar del supuesto cartel y optó por la franqueza brutal que lo caracteriza. “Necesitamos acceso total al petróleo de Venezuela”, declaró sin rodeos, una frase que para muchos confirma que el discurso antidrogas fue, desde el inicio, una coartada geopolítica. La admisión del Departamento de Justicia fortalece así la tesis de que la figura del “Cartel de los Soles” sirvió más como excusa política que como realidad criminal.

En Colombia, el episodio tiene un eco particular. El 25 de agosto de 2025, el presidente Gustavo Petro ya había desmontado esa narrativa desde su cuenta de X con un mensaje que hoy resulta incómodamente profético: “El cartel de los soles no existe, es la excusa ficticia de la extrema derecha para derribar gobiernos que no les obedecen”. Petro fue más allá y señaló que “el paso de cocaína colombiana por Venezuela lo controla la Junta del narcotráfico y sus capos viven en Europa y Oriente Medio”, proponiendo coordinación regional en lugar de sometimiento y advirtiendo que el problema político venezolano debía resolverse “hablando y con más democracia”.

Pero en ese momento, la oposición colombiana prefirió cerrar los oídos. Un mes después, en septiembre de 2025, el Senado aprobó una proposición impulsada por Jota Pe Hernández y Paola Holguín para declarar al “Cartel de los Soles” como organización criminal transnacional y exigirle a Petro que se sumara a esa declaratoria. Hoy, con la retractación de Estados Unidos sobre la mesa, esa votación queda marcada como otro episodio de ligereza política y alineamiento acrítico con una narrativa extranjera que se desmorona.

Las contradicciones en Washington tampoco pasan desapercibidas. Mientras la acusación revisada reduce drásticamente las menciones al supuesto cartel, el secretario de Estado Marco Rubio insiste en mantener viva la ficción. “Seguiremos reservándonos el derecho de atacar barcos narcos que transportan drogas hacia Estados Unidos, operados por organizaciones criminales transnacionales, incluido el Cártel de los Soles”, afirmó, pese a que informes clave como la Evaluación Nacional de Amenazas de Drogas 2025 de la DEA y el Informe Mundial sobre Drogas de la UNODC nunca reconocieron a esa estructura como una amenaza real.

Al final, los hechos son tozudos. Estados Unidos acusó durante años a Maduro de liderar un cartel que ahora admite que no existe. La oposición colombiana replicó esa versión, la convirtió en bandera política y la llevó incluso al Senado. Gustavo Petro, en cambio, dijo lo que hoy queda confirmado: que el “Cartel de los Soles” era un relato inflado, funcional a intereses de poder y ajeno a la realidad del narcotráfico. Una vez más, el tiempo le da la razón al presidente, mientras quienes gritaron “cartel” sin pruebas quedan expuestos ante la historia.

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