¡Se quedaron con las ganas de intervención! Petro habló con Trump, bajó la tensión y dejó a la oposición rabiosa y sin libreto

Mientras la oposición lamenta que se cierre el camino de la confrontación, Gustavo Petro logró desescalar la tensión con Estados Unidos tras una llamada directa con Donald Trump, apostándole al diálogo, la soberanía y la paz, no a la guerra que algunos siguen promoviendo.

En medio de una escalada de amenazas, discursos incendiarios y rumores de intervención extranjera, el presidente Gustavo Petro sorprendió al país con una jugada política que descolocó a la oposición y bajó la tensión internacional: una llamada telefónica directa con Donald Trump que abrió la puerta a una reunión en la Casa Blanca y al restablecimiento de los canales diplomáticos entre Colombia y Estados Unidos. La conversación se dio pocas horas antes de que Petro llegara a la Plaza de Bolívar, donde miles de personas se concentraron en defensa de la soberanía nacional, justo cuando desde sectores extremistas se agitaba el fantasma de la guerra.

El propio Trump confirmó el contacto y reconoció el tono del mandatario colombiano. “Fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien me llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido. Agradecí su llamada y su tono, y espero reunirme con él próximamente”, escribió en Truth Social. Detrás del mensaje quedó claro que el camino no será el de las amenazas, sino el del diálogo político directo entre jefes de Estado.

Petro relató que la llamada duró cerca de una hora y que aprovechó para ir al fondo del asunto. “Me dejó hablar entonces yo traté de no hablar tanto, y en la conversación toque dos temas para no alargarme y una solicitud, que se restablezcan las comunicaciones directas entre cancillerías y presidentes. Si no se dialoga, hay guerra, nos lo ha enseñado la historia de Colombia”, afirmó ante la multitud. En esa conversación abordaron Venezuela y el narcotráfico, y el presidente colombiano fue enfático frente a las acusaciones que venían circulando desde Washington. “Le tuve que lanzar las cifras, las mismas que he repetido aquí. ¿Por qué se me sindica si llevo 20 años luchando contra traquetos de alto poder y contra políticos aliados de ellos?”, dijo, recordando las incautaciones históricas y las extradiciones realizadas durante su gobierno.

El giro fue tan evidente que el propio Petro reconoció que tuvo que cambiar su discurso. “Hoy traía un discurso y tengo que dar otro, el primer discurso era bastante duro”, confesó, para luego reiterar su apuesta central. “Desde hace 34 años para mí la prioridad es la paz. Y sé que la paz se encuentra hablando. Por eso acepto la propuesta del presidente Trump de hablar”. Más adelante lanzó una frase que calmó a buena parte del país: “Colombia puede dormir tranquila”.

Mientras el Gobierno activaba todos los canales institucionales, la Cancillería ya había enviado una nota verbal de protesta al Departamento de Estado exigiendo respeto por la soberanía nacional. “Colombia exige respeto. Las diferencias entre Estados deben abordarse a través de los canales diplomáticos, el diálogo y las negociaciones”, señalaba el documento entregado por el embajador Daniel García-Peña. Esa postura fue respaldada en la OEA, donde el viceministro Mauricio Jaramillo fue categórico: “Colombia rechaza de manera categórica, firme e inequívoca cualquier amenaza del uso de la fuerza o acto de agresión contra su territorio, así como las declaraciones difamatorias y sin sustento contra el presidente Gustavo Petro”.

Pero si la tensión bajó entre gobiernos, en la oposición ocurrió lo contrario. A varios sectores les dolió el diálogo, les molestó que se cerrara la puerta a la confrontación y que se desmontara la narrativa del conflicto. Desde X, Lina Garrido lanzó un mensaje cargado de sarcasmo y desprecio por la diplomacia: “¡A la orden las rodilleras! Precio especial para petristas asustados… que hoy se tuvieron que doblar ante @POTUS, tal y como lo hizo su patético jefe @petrogustavo”. María Fernanda Cabal, por su parte, escribió: “El Pte Trump les acabó en unos minutos la narrativa que estaban usando para victimizarse y proponer conflictos con EEUU. Pasaron de respaldar a Nicolás Maduro y aplaudir a Trump”.

Las reacciones dejaron al descubierto algo que el propio Petro denunció en su discurso: que a una parte de la oposición no le interesa la paz ni la soberanía, sino la confrontación permanente, incluso si eso implica aplaudir amenazas externas contra Colombia. “Si no se dialoga, hay guerra”, insistió el presidente, mientras recordaba que muchas de las mentiras que llegaron a Washington nacieron en sectores de la extrema derecha colombiana. “A Trump lo engañaron. Trump no es bobo”, dijo, al señalar una “bolsa de mentiras” construida para sabotear su gobierno.

Con la llamada, Petro no solo desactivó una crisis internacional, sino que dejó en evidencia quiénes apuestan por el diálogo y quiénes, desde la comodidad de las redes, sueñan con la guerra. El mensaje fue claro: Colombia no se arrodilla, pero tampoco se deja arrastrar al abismo por quienes viven del conflicto.

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