Con cifras en mano, Petro destroza el pánico de la oposición y deja en evidencia las mentiras sobre el salario mínimo y los precios

En medio de una fuerte ofensiva de la oposición y los grandes medios, Gustavo Petro sacó las cifras y desmintió el pánico por el salario mínimo, asegurando que no subieron los precios y que el aumento real del ingreso beneficia a los trabajadores.

Gustavo Petro decidió romper el ruido y poner los números sobre la mesa. En una alocución que sacudió el debate nacional, el presidente desmontó lo que calificó como una campaña de miedo promovida por la oposición y amplificada por algunos medios tradicionales, que insisten en culpar el aumento del salario mínimo de supuestas alzas de precios que, según las cifras oficiales, simplemente no existen.

“Han atacado el salario mínimo vital porque dicen que hace subir los precios. Así intentan enfrentar a pobres con pobres para que los trabajadores sigan ganando mal”, lanzó el mandatario, visiblemente molesto por lo que considera una estrategia para poner a los colombianos en su contra. Petro no habló desde la retórica, sino desde los datos, y aseguró que lo que se repite “permanentemente por televisión” no resiste el menor contraste con la realidad económica.

Según explicó, durante los tres años de su gobierno el salario mínimo real ha crecido un 18%, un hecho inédito en décadas recientes. “En diciembre de 2025, en los tres años transcurridos, creció el salario mínimo real por mis decretos de salario mínimo, 18% real”, afirmó. Lejos de disparar la inflación, el costo de producir en Colombia ha caído: el Índice de Precios al Productor registró una variación anual de -0,3% y una caída aún más contundente de -2,63% entre 2024 y 2025.

“Mentiras lo que están diciendo en Caracol y RCN todos los días. Estos son los datos que demuestran lo contrario, sube el salario real y baja el costo de producir en Colombia y, por tanto, los precios”, sentenció Petro, dejando claro que el relato del desastre económico no tiene sustento. Incluso fue más allá al señalar que la inflación ha venido bajando durante su mandato, pese a que aumentó lo que llamó “la inversión en trabajadores”.

Uno de los puntos que más desarma el discurso del miedo está en los alimentos. El presidente aseguró que los precios en Corabastos, el principal mercado mayorista del país, se mantienen estables. “¿De dónde sale entonces que el decreto del salario mínimo vital, que ya rige en Colombia, sube los costos de la vida en Colombia cuando los alimentos hoy están estables?”, cuestionó, citando informes oficiales del propio mercado. Según Petro, durante el último año incluso cayeron los precios de producción, a pesar de que el salario mínimo ya había subido de manera significativa.

El jefe de Estado también puso el foco en una herida histórica: la pérdida de participación de los trabajadores en el ingreso nacional. Recordó que en 1998 los trabajadores recibían el 44,5% de ese ingreso, cifra que cayó hasta el 38% en 2022, al final del gobierno de Iván Duque. “Hemos subido al 42%, al 43%. Estamos apenas recuperando lo que los trabajadores ya tenían y les habían quitado”, explicó. Según sus cálculos, en términos constantes, a los trabajadores colombianos les arrebataron 686 billones de pesos a lo largo de los años.

Para Petro, el llamado salario vital no es un capricho ideológico, sino un mandato. “El salario vital es una orden de la Constitución, es una orden también de la Organización Internacional del Trabajo”, recordó, subrayando que los primeros días de vigencia del decreto ya demostraron que las advertencias catastrofistas eran falsas. “El decreto ya con 15 días de experiencia demuestra que la crítica hecha sobre que iba a disparar los precios no se demuestra”, afirmó.

El mensaje fue claro y directo: mientras la oposición y ciertos medios intentan sembrar pánico y enfrentar a los colombianos para debilitar al Gobierno del Cambio, las cifras oficiales cuentan otra historia. Una en la que el salario mínimo sube, los costos bajan, los alimentos no se disparan y los trabajadores comienzan a recuperar lo que durante décadas les fue quitado. Para Petro, la conclusión es inevitable: el miedo es un relato, los datos son la realidad.

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