El senador del Centro Democrático Alirio Barrera, uno de los hombres más poderosos del uribismo en Casanare, irrumpe en una denuncia que pone en jaque su fortuna por la acumulación masiva de tierras baldías, predios que por ley están destinados a los campesinos más pobres del país. Una investigación de CasaMacondo, realizada por el periodista Juan Pablo Barrientos, revela cómo el congresista construyó un verdadero imperio inmobiliario a partir de tierras que el Estado debía proteger para la reforma agraria.
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Lejos de la imagen de éxito personal que Barrera ha intentado vender como “amansador de caballos”, los registros muestran una operación sistemática de compra, englobe, fragmentación y reventa de baldíos en el piedemonte de la Cordillera Oriental, una región golpeada históricamente por el despojo paramilitar y la violencia de las Autodefensas Campesinas de Casanare y el Bloque Centauros de las AUC. En total, el senador acumuló al menos 587 hectáreas de origen baldío, una cifra que pulveriza el límite legal de la Unidad Agrícola Familiar, diseñada precisamente para evitar que unos pocos se queden con la tierra de muchos.
El esquema arrancó temprano. En 2005, cuando era concejal de Aguazul, Barrera accedió a un subsidio de vivienda de interés social pese a que estaba prohibido para funcionarios con poder de decisión. Años después, el negocio creció con el proyecto Condominio Peñones de Piedemonte, donde en 2012 pagó 290 millones de pesos por tres predios de origen baldío que sumaban 373 hectáreas. Esas tierras, adjudicadas décadas atrás por el Incora, terminaron convertidas en mercancía de lujo.
Alirio Barrera, senador del @CeDemocratico, es un astuto negociador de predios baldíos, las tierras destinadas para los campesinos más pobres de Colombia. Se trata de un negocio multimillonario, sucio de ilegalidad.https://t.co/ScWslWXbXl pic.twitter.com/14qAVnzJFT
— CasaMacondo (@Casa_Macondo) January 18, 2026
Entre 2013 y 2023, Barrera ejecutó una jugada clave: englobó los terrenos bajo una sola matrícula y luego los fragmentó en cientos de lotes. Uno de los bloques fue permutado por otro baldío aún más grande, de 449 hectáreas, mientras que otro terminó dividido en 261 partes. El resultado fue un negocio que ya supera los cinco mil millones de pesos en ventas, con lotes que fueron a parar a manos de políticos regionales, funcionarios públicos, familiares y aliados del poder local.
Las cifras hablan por sí solas. Exalcaldes, altos mandos de la Policía y directivos de órganos de control compraron terrenos dentro del proyecto, mientras familiares del senador accedieron a lotes por valores irrisorios. Incluso su esposa, Marisela Duarte Rodríguez, actual diputada, aparece como propietaria de más de cien predios y pieza clave en el entramado. Su prima, Amanda Rocío González Rodríguez, exsenadora del Centro Democrático y hoy candidata por Cambio Radical, fue socia del senador en una inmobiliaria y copropietaria de varios de estos lotes.
Acumular baldíos y recibir subsidios, dos cosas que adora el uribismo.
— Alejo TORO (@AlejoToroAnt) January 18, 2026
Esta gente es la que no puede seguir en el congreso y otros cargos públicos, pues usan lo público para beneficio propio. pic.twitter.com/BkepHutMiI
Hoy, casi el 99 % de la fortuna en tierras de Alirio Barrera proviene de baldíos ubicados en Casanare, es decir, tierras que debían garantizar el sustento de familias campesinas y no engordar el patrimonio de un senador del partido de Álvaro Uribe. A pesar de ello, Barrera se ha defendido con discursos de victimización. «Yo no terminé el bachillerato (…) y me persiguen porque he sido un hombre de resultados», dijo en el Congreso. «En Israel me dieron un doctorado honoris causa», aseguró, sin precisar dónde ni cuándo.
La Corte Constitucional fue contundente en la Sentencia SU-288 de 2022: los baldíos son imprescriptibles, no pueden ser acumulados y cualquier apropiación irregular es nula. Bajo ese fallo, las actuaciones del senador resultan ilegítimas. La Agencia Nacional de Tierras está obligada a recuperar esos predios y devolverlos a la Nación para que ingresen al Fondo de Tierras y sean adjudicados a campesinos pobres, los verdaderos destinatarios de estas tierras.
En este capítulo de «Somos historias», los periodistas @JPBarrientosH y @JoseAleCastano comienzan el año denunciando al senador del @CeDemocratico Alirio Barrera, multimillonario negociador de baldíos.https://t.co/xsvqSxISVd pic.twitter.com/fc8VWtHs0X
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Pese a la gravedad del caso, Barrera ha actuado como si nada pudiera tocarlo. En 2022 llegó al Capitolio montado en un caballo de 150 millones de pesos, diciendo que era un homenaje a los campesinos olvidados, mientras acumulaba tierras que a ellos les fueron negadas. CasaMacondo intentó conocer su versión, pero el senador no respondió. El silencio, en este caso, retumba tan fuerte como la denuncia: tierras de los pobres convertidas en negocio político bajo el sello del uribismo.





