¿Uribe está metiendo la mano desde Ecuador? La “casual” presencia del expresidente en Guayaquil que desata escándalo luego del arancelazo de Noboa

Álvaro Uribe vuelve a ser cuestionado justo cuando Ecuador anuncia un arancel del 30 % contra productos colombianos, una decisión de Daniel Noboa que sacude la relación bilateral y despierta sospechas por la “casual” presencia del expresidente en Guayaquil.

Álvaro Uribe Vélez volvió a aparecer en el lugar menos inocente y en el momento más explosivo. Mientras Ecuador anuncia un arancel del 30% contra productos colombianos y tensiona al máximo la relación con el gobierno de Gustavo Petro, el expresidente colombiano se pasea por Guayaquil, aplaude a Daniel Noboa y se convierte, para muchos ciudadanos, en el verdadero protagonista de una decisión que golpea directamente a Colombia.

El anuncio oficial lo hizo el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, quien informó que a partir del 1 de febrero su país impondrá una “tasa de seguridad” del 30 % a las importaciones provenientes de Colombia, alegando una supuesta falta de cooperación en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal. Según Noboa, el gravamen se mantendrá “hasta que exista un compromiso real para enfrentar juntos el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera, con la misma seriedad y decisión que hoy el Ecuador asume”. Incluso afirmó que “mientras hemos insistido en el diálogo, nuestros militares siguen enfrentando a grupos criminales atados al narcotráfico en la frontera sin cooperación alguna”.

Sin embargo, más allá del discurso oficial, la atención se desvió rápidamente hacia un nombre bastante conocido en la política colombiana: Álvaro Uribe Vélez. Justo cuando Noboa lanzaba la medida que sacude el comercio bilateral y enrarece las relaciones diplomáticas con Bogotá, Uribe se encontraba en Ecuador, participando en un conversatorio sobre “liderazgo y manejo de crisis” en la Universidad Espíritu Santo, en Guayaquil. Para muchos, la coincidencia resulta demasiado conveniente.

Las redes sociales estallaron. Ciudadanos comenzaron a preguntarse si el expresidente colombiano tenía algo que ver con la decisión de Noboa. Un mensaje publicado en X reflejó el tono de la indignación: “Adivinen dónde está (estaba) Uribe mientras Noboa intentaba chantajear a nuestro presidente? Sí, en Ecuador y, en la política, las coincidencias no existen. Uribe, bandido, criminal y apátrida, el pueblo te desprecia y no vamos a seguir aguantándote todas tus traiciones por poder”.

El periodista Gonzalo Guillén fue aún más directo y puso el foco sin rodeos sobre el exmandatario colombiano: “El que está detrás de la guerra sucia contra Colombia del narcotraficante @DanielNoboaOk es nada menos que el matarife Uribe. Está de gira en Ecuador”. Sus palabras reforzaron la percepción de que el conflicto no es solo comercial ni de seguridad, sino profundamente político.

Lejos de desmentir o tomar distancia, Uribe optó por respaldar públicamente a Noboa. Desde Guayaquil, elogió al mandatario ecuatoriano y aseguró que su decisión “envía una señal clara de voluntad política para enfrentar la violencia y el narcotráfico en Ecuador”. Un espaldarazo que, para muchos sectores, confirma la sospecha de una injerencia directa del líder del uribismo en una medida que castiga a Colombia y coincide con el deterioro de la relación entre Petro y Noboa.

El contexto económico tampoco pasa desapercibido. En 2024, Ecuador importó desde Colombia cerca de 2.160 millones de dólares, mientras que las importaciones colombianas desde Ecuador rondaron los 802 millones, una balanza desfavorable que ahora parece convertirse en argumento político. Todo esto ocurre pese a que ambos países pertenecen a la Comunidad Andina de Naciones y comparten una frontera de más de 600 kilómetros atravesada históricamente por problemas de seguridad.

Hoy, el centro del debate ya no es solo el arancel ni el discurso de la “falta de cooperación”. La pregunta que retumba en Colombia es otra: ¿qué hacía Álvaro Uribe en Ecuador justo cuando se desataba esta crisis y por qué su voz aparece alineada con una decisión que golpea al país? Para muchos ciudadanos, no se trata de una casualidad, sino de una nueva muestra de cómo el expresidente vuelve a moverse en las sombras de la política regional, incluso cuando el costo lo termina pagando Colombia.

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