Después de casi 18 años de silencio, el nombre de David Murcia Guzmán vuelve a sacudir la escena pública, pero esta vez no por la pirámide DMG, sino por una bomba que estalla en plena carrera presidencial. El hombre que fue condenado a 22 años y 10 meses por lavado de activos y captación masiva ilegal de dinero decidió apuntar directamente contra quien fuera su abogado: Abelardo de la Espriella, hoy aspirante a la Casa de Nariño.
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La denuncia disciplinaria ya está en manos de la Comisión Seccional de Disciplina Judicial de Bogotá y, por reparto, le correspondió al magistrado Martín Leonardo Suárez Varón. La acusación no es menor. Según la abogada Sondra Macollins, actual defensora de Murcia, De la Espriella habría incurrido en una “violación grave a los deberes profesionales de lealtad, diligencia, ética y confianza”.
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— Daniel Coronell (@DCoronell) February 11, 2026
El señalamiento más explosivo tiene cifra concreta: 5.000 millones de pesos. De acuerdo con la queja, ese dinero fue entregado en efectivo como honorarios y nunca habría sido devuelto, pese a que —según la denuncia— el abogado abandonó la defensa “de manera injustificada”. Macollins fue más allá y sostuvo que se incumplieron “deberes importantes de la profesión: el deber de la dignidad del derecho, el deber de la representación, el deber de lealtad y el de honradez”.
Pero la tormenta no termina ahí. La abogada aseguró que De la Espriella “abandonó a un cliente, abandonó el poder sin una verdadera justificación, entre otras cosas”, y que además fue negligente en momentos clave del proceso. Según lo expuesto, no dejó constancia de presuntas irregularidades en la captura de Murcia Guzmán y no denunció en la audiencia de legalización que la detención habría ocurrido en Panamá y no en Cartagena, como indicaban las autoridades, ni que la fecha habría sido alterada.
O sea que el tinterillo de narcos y paracos le robó 5 mil millones de pesos a David Murcia y falsificó las firmas para ser candidato presidencial ¡Abelardo De La espriella está más firme con la mafia que con la patria! ¡Tremenda rata hijueputa resultó el frentón malparido ese!
— Levy Rincón (@LevyRincon) February 11, 2026
Como si fuera poco, la queja también habla de posibles conflictos de interés. Según lo manifestado, mientras representaba a Murcia, De la Espriella se habría estado acercando al entonces presidente Álvaro Uribe, quien nombró a su padre como notario público. Un cruce de caminos que hoy vuelve a encender suspicacias sobre la independencia y transparencia en su actuación profesional.
Macollins, quien también es candidata presidencial, rechazó que su aspiración tenga relación con la denuncia, y lanzó una frase que golpea directamente la campaña de su contendiente: “La política no puede ser una excusa para pasar por encima de la ética, del derecho. El derecho debe primar las garantías del cliente, deben primar las acciones de un abogado que mantenga la ética, que respete el código disciplinario y pues, con mayor razón, si ese abogado en el pasado ha sido cuestionado y hoy pretende ser el defensor de toda una patria. Si como ha actuado como abogado va a defender la patria, pues hay que tomar acciones”.
Entonces ese candidato que se autodenomina el “defensor de la patria” le cobró 5.000 millones a David Murcia por representarlo y adivinen… Ni lo representó ni le devolvió la plata. ¿Cómo se llama eso? 🤔 Imagínense dejarle la plata de toda la nación. ¡Ni de chiste!
— Julián Triana (@trianavjuli) February 11, 2026
El contexto es demoledor. Murcia Guzmán, cerebro de una captadora que, según la Fiscalía, estafó a cerca de 200.000 personas, muchas de las cuales aún no han sido reparadas, ya ha cumplido 16 años en prisión. Y ahora, desde la cárcel, su testimonio pone bajo la lupa al abogado que hoy busca dirigir el país.
En plena contienda presidencial, la sombra de esta denuncia disciplinaria amenaza con convertirse en un lastre político de grandes proporciones. Porque la pregunta ya no es solo qué pasó con esos 5.000 millones o con la supuesta confidencialidad vulnerada. La pregunta que empieza a retumbar es otra: ¿puede aspirar a gobernar Colombia alguien señalado de traicionar la confianza de su propio cliente?





