¡Presidente Petro no cede! Mantendrá el salario mínimo vital cueste lo que cueste y convoca a Colombia a las calles para defenderlo

Petro encendió las calles tras la suspensión del aumento y aseguró que el salario mínimo vital se mantendrá “cueste lo que cueste”. El 19 de febrero convocó una movilización nacional para defenderlo frente al freno del Consejo de Estado.

El presidente Gustavo Petro salió al frente tras la suspensión provisional del decreto que fijaba el salario mínimo con un aumento histórico del 23,7 % y dejó un mensaje que retumbó en todo el país: el salario mínimo vital no se cae y se defenderá en la calle.

Desde su cuenta en X y en una alocución televisada, el mandatario fue directo. “Hoy a las 7 pm hablo por la televisión sobre el salario vital. El jueves a las 4 pm nos vemos en todas las plazas públicas de Colombia”, afirmó, convocando a una movilización nacional el próximo 19 de febrero. No fue una invitación tibia: fue un llamado abierto a rodear una de las banderas sociales más fuertes de su gobierno.

La decisión del Consejo de Estado de suspender provisionalmente el decreto desató una tormenta política. El alto tribunal dio ocho días al Ejecutivo para ajustar la motivación técnica del aumento, señalando que deben ponderarse variables como inflación, productividad, crecimiento del PIB y participación salarial en el ingreso nacional. Pero Petro no se quedó en el trámite jurídico y respondió con una ofensiva política y social.

“El nuevo decreto transitorio va a mantener un salario vital”, aseguró en tono firme. Y fue más allá: “El decreto indudablemente no debió ser suspendido, es mi opinión personal”. A su juicio, la decisión judicial omitió un punto clave de la jurisprudencia constitucional: el “carácter prevalente” de la protección al trabajo. “Esa sentencia ordena que el aumento salarial habrá de reflejar, con carácter prevalente, la especial protección constitucional del trabajo”, sostuvo, citando los artículos 25 y 53 de la Constitución.

El jefe de Estado dejó claro que no retrocederá. Anunció que pedirá una aclaración formal al magistrado ponente, convocó de inmediato a la Comisión Permanente de Concertación y, mientras tanto, garantizó que el salario vital seguirá vigente mientras se expide un nuevo decreto transitorio.

Para Petro, esta no es una discusión técnica aislada. Es una disputa de modelo de país. “Lo que se viene presentando ya en medio de estas elecciones es una lucha por la distribución de la riqueza en Colombia […]”, dijo, conectando el debate salarial con las reformas estructurales que su gobierno impulsa y que, según él, han enfrentado bloqueos similares.

Frente a quienes advierten que el incremento disparará la inflación o el desempleo, el mandatario habló de “alarmismo”. Citó incluso análisis internacionales y defendió que “todos los datos indican” que el empleo mantiene una ruta sólida. Sobre el comportamiento de precios en enero fue enfático: “Creció apenas 0,25% los precios y no debido al salario…”, atribuyendo las presiones a factores como tasas de interés y alimentos.

La cifra en disputa no es menor. El decreto suspendido fijaba el salario mínimo en $1.750.905 y en $2.000.000 con auxilio de transporte, un ajuste que el Gobierno presenta como el paso decisivo hacia un “mínimo vital y móvil”, inspirado en la Constitución y en estándares de la OIT. Para Petro, no se trata solo de sumar inflación y productividad, sino de garantizar “el ingreso necesario para asegurar un nivel de vida digno al trabajador y su familia”.

El oficialismo cerró filas. Desde el Pacto Histórico, congresistas y figuras de izquierda respaldaron la convocatoria. “Nosotros llamamos a la movilización pacífica, pero resuelta y enérgica, para evitar que se consuma esta arbitrariedad. No podemos seguir con la lógica de que los sectores que viven en condiciones de desigualdad no tengan derechos. Eso es inadmisible”, señaló Iván Cepeda. Otros dirigentes calificaron la suspensión como “insensible” e “indignante”, sumándose al llamado ciudadano.

Pero la frase que selló la postura presidencial fue una advertencia política con eco de campaña social: “El jueves nos esperan en todas las plazas públicas de Colombia. Convoca el presidente para defender el salario vital… se resuelve también con la fuerza del pueblo trabajador”.

Así, el debate dejó los estrados y aterrizó en la calle. Petro no solo defendió el aumento: lo blindó políticamente, aseguró que se mantendrá mediante un nuevo decreto y convirtió la suspensión en una bandera de movilización nacional. El 19 de febrero no será una fecha cualquiera; será la prueba de fuego de hasta dónde está dispuesto a llegar el Gobierno para sostener el salario mínimo vital como símbolo de justicia social.

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