¡No se la aguantan! Tildan a Ingrid Betancourt de “dictatorial”, “manipuladora” y “arrogante” mientras sus candidatos huyen del partido

El Partido Oxígeno estalla por dentro y las renuncias cercan a Ingrid Betancourt, señalada de autoritaria y manipuladora. La crisis crece y la deja, políticamente, cada vez más sola.

El Partido Oxígeno se desmorona en medio de una tormenta interna que ya no se puede ocultar. Lo que comenzó como un proyecto político que prometía renovación terminó convertido en un campo de batalla donde las renuncias se acumulan y las acusaciones contra su líder, Ingrid Betancourt, suben de tono. Cada nuevo portazo deja una pregunta en el aire: ¿se está quedando sola por su forma de dirigir?

La más reciente en encender la mecha fue la exsenadora Sofía Gaviria, quien no se guardó nada y arremetió con dureza. “Ella es una persona muy inteligente, pero su personalidad autoritaria, su egoísmo y su desconexión con el país ya lo han dicho todo”, disparó sin titubeos. Gaviria aseguró que Betancourt maneja el Partido Oxígeno “como un guante para su manipulación” y dejó clara su postura: “Yo no puedo hacer parte de ese guante de manipulación”. Incluso confesó que “siente pena y tristeza” por la dirigente, desmintiendo además que su salida tuviera que ver con falta de carácter y afirmando que “no le ha faltado firmeza ni claridad”.

Pero el terremoto no termina ahí. Gaviria también calificó de “pueril” la estrategia electoral de la llamada ‘Selección AntiPetro’, cuestionando que se construya un proyecto político “contra algo” en un país que necesita unidad. Fue más allá al advertir que esos mensajes “no cumplen los requisitos de ética” y lanzó una bomba política: “Yo no recomiendo votar por la lista de Oxígeno, ese partido no me representa por su manera antidemocrática de hacer las cosas”.

Mientras tanto, Ingrid Betancourt respondió con tono desafiante en redes sociales: “Nuestro partido está más firme que nunca y el hecho de que unos cuantos que no estaban comprometidos con la causa se hayan retirado nos causa tranquilidad y satisfacción”. Y remató con una frase que ha generado aún más polémica: “La batalla que estamos dando hoy en Oxígeno no es para tibios y mucho menos para los que no están a la altura de este momento histórico”.

Sin embargo, los hechos parecen contar otra historia. Jorge Alberto Duque Zapata también renunció denunciando un “profundo malestar con las dinámicas internas del partido” y acusando a las directivas de “limitar y coartar las iniciativas, propuestas y voces de sus miembros”. En su carta fue contundente: existe un “ambiente hostil donde no se fomenta el debate abierto” y un Comité de Ética que, según él, “se ha convertido en un órgano utilizado de forma coercitiva con el fin de silenciar a quienes cuestionan”.

La crisis se profundizó con la salida de Juan Fernando Betancur, quien habló de “insoportable arrogancia” por parte de la presidenta del partido y aseguró que ella, “de manera dictatorial, permanentemente pretende constreñir a sus contradictores internos amenazándolos con llevarlos al comité de ética del partido que ella maneja”. También denunció una “inoperancia manifiesta” en la dirección nacional que, según dijo, “impide cualquier tipo de avance”.

Así, en cuestión de días, el partido que prometía oxígeno para la política terminó asfixiado por denuncias de autoritarismo, chantajes y persecución interna. Mientras Betancourt insiste en que su colectividad está “más firme que nunca”, las renuncias se multiplican y las voces críticas la señalan como la principal responsable de una implosión que podría dejarla, políticamente, cada vez más sola.

También te puede interesar

Éste sitio web usa cookies, si permanece aquí acepta su uso. Puede leer más sobre el uso de cookies en nuestra política de cookies