Presidente Petro actúa con grandeza y ordena ayudar al hijo de congresista pro Trump que hoy sufre las durezas del ICE

La crisis migratoria que golpea a miles de colombianos ahora toca a la representante Ángela Vergara, cuyo hijo fue detenido por el ICE en Estados Unidos. Mientras enfrenta el drama que antes minimizó, el presidente Gustavo Petro ordenó brindarle apoyo sin importar diferencias políticas.

El drama tocó la puerta de quien durante meses celebró la mano dura migratoria en Estados Unidos. La representante conservadora Ángela Vergara hoy vive lo que miles de familias colombianas han denunciado desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca: detenciones masivas, redadas y un trato despiadado contra migrantes. Su hijo, Rafael Alfonso Vergara, de 22 años, fue arrestado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Luisiana y, según ella misma, llevaba 18 días “encarcelado y encadenado”.

La congresista, que hace parte del Partido Conservador y ha defendido posturas alineadas con el trumpismo, guardó silencio durante semanas hasta que decidió hablar. “Guardé silencio porque el dolor primero se vive en lo íntimo y porque creí en las garantías que podía ofrecer la justicia norteamericana, pero hoy es necesario decirlo”, afirmó. Luego describió el calvario: “Llevo semanas viviendo lo que miles de colombianos han sufrido este último año: mi hijo retenido por ICE en EE. UU., condiciones duras, miedo, incertidumbre y un desgaste emocional profundo”.

El joven, según explicó, estaba en proceso de asilo, con permiso de trabajo y seguro social. “Mi hijo no es un indocumentado. Mi hijo es otro latino más que está sufriendo en carne propia lo que miles están sufriendo en EE UU. Hay personas como él que no son delincuentes”, insistió Vergara, quien también aseguró que fue detenido en una vía pública a las 4 de la mañana.

El caso estalla en medio del endurecimiento de la política migratoria de Donald Trump. Desde el inicio de su segundo mandato, más de 6.800 colombianos han sido arrestados por ICE, un incremento cercano al 46 % frente al mismo periodo del año anterior. En promedio, 25 connacionales detenidos cada día. Cifras que hoy dejan de ser estadísticas para convertirse en tragedia personal para una dirigente que ha sido cercana al discurso republicano.

Las redes no han perdonado. Muchos le recuerdan su afinidad con sectores que celebraron el regreso de Trump y su respaldo a posturas similares a las del ala más radical del Partido Republicano. Ella rechaza los señalamientos y asegura que son “bulos”, negando haber celebrado deportaciones o pedido intervenciones extranjeras. Sin embargo, el contraste entre el discurso político y la realidad que ahora enfrenta ha desatado una tormenta.

En medio de la polémica, el presidente Gustavo Petro marcó distancia del odio político y sorprendió con un mensaje contundente. “No importa la paradoja, la embajada de Colombia en EE. UU. debe ayudar al hijo de esta congresista colombiana a recuperar a su hijo”, escribió el mandatario, ordenando a la representación diplomática iniciar gestiones para apoyar el caso.

Mientras algunos sectores se burlan y otros hablan de “hipocresía”, lo cierto es que el Gobierno colombiano ha optado por actuar sin distinción ideológica. La misma congresista que hoy pide “intervención” y vuelos humanitarios para el retorno de colombianos es quien defendió posturas alineadas con la línea dura migratoria estadounidense. El giro es tan abrupto como simbólico.

Paradójicamente, quien respaldó políticas de cierre y deportación masiva ahora suplica humanidad frente al sistema que aplaudía. Y es el presidente al que su partido ha atacado con dureza quien hoy ordena tenderle la mano. La política da vueltas inesperadas, pero los hechos hablan: cuando el drama golpea en casa, los discursos se transforman y las banderas ideológicas pierden fuerza frente a la realidad.

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