El presidente Gustavo Petro lanzó una advertencia que retumba como un campanazo de alerta nacional: “Si los datos de los colombianos y las colombianas son manejados por quien maneja los escrutinios electorales, si son los mismos, estamos en un inmenso peligro de fraude electoral”.
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Fue una acusación directa, con nombres propios, fechas y cifras. Petro aseguró que lleva más de una semana preguntándole a la Organización Electoral si quienes administran los datos de los ciudadanos son los mismos que manejan los escrutinios. “Como no me han contestado, sino que he recibido solo insultos, eso me hace dudar aún más”, afirmó, dejando en el ambiente una sensación inquietante: el silencio institucional estaría alimentando las sospechas.
El Presidente @PetroGustavo anunció que entregará información a las autoridades competentes, que evidencia en una sentencia sobre las elecciones al Senado 2014–2018, presuntas irregularidades en el sistema electoral.
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“Traje un testigo presencial de lo que pasó en 2022 en… pic.twitter.com/C5ibnmIbZy
El presidente fue más allá y explicó cómo, según él, opera el engranaje del fraude en Colombia: “quitando las credenciales de testigos electorales para que los partidos no puedan mirar el conjunto de las mesas, y con un software fraudulento que no ha querido ser verificado por nada del mundo, ahí es donde está el riesgo de fraude electoral”. El señalamiento apunta directamente a la empresa ASD, filial de Thomas Greg & Sons, contratista histórica del Estado tanto en pasaportes como en escrutinios.
Petro recordó que el Consejo de Estado anuló curules del Senado del periodo 2014-2018 y ordenó que el software de escrutinios fuera adquirido y manejado por el Estado. “Y lo que se ordenó en esa sentencia no se hizo”, denunció. “Es decir que disfrutaron de unas curules ilegalmente”. Una frase que revive el fantasma del fraude que afectó al partido MIRA en 2014 y que, según el mandatario, sigue sin corregirse de fondo.
“¿Quién dice que es cierto entonces la frase del procurador, del registrador, del contralor y la fiscal? Diciendo que desde hace 30 años se mejora el sistema electoral en Colombia. En 2014 hubo un fraude electoral en las elecciones del Congreso. Tengo evidencia donde exactamente… pic.twitter.com/TD74f1z8sV
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Pero el punto que más indignación genera es el de 2022. Petro aseguró que en esas elecciones “se variaron los datos de 4.200 mesas con iteraciones en los algoritmos en la fase de preconteo” y lanzó una acusación explosiva: “En 4.200 mesas quitaron 400.000 votos al Pacto Histórico y a mí como candidato”. Esos votos, según se denunció en su momento, terminaron favoreciendo al Partido de la U, en un episodio que desató polémica nacional.
Aunque finalmente “el fraude pudo ser evitado” gracias a los testigos electorales del Pacto Histórico, el presidente insiste en que el riesgo persiste. “Dada la reticencia de mostrar el software de ASD… es que no hay seguridad de transparencia en las próximas elecciones”, advirtió. Y fue aún más contundente: “Es mentira que desde hace 30 años esté mejorando el sistema electoral colombiano”.
El Presidente @PetroGustavo afirmó que no es conveniente que los datos de los colombianos, incluyendo los de la niñez, sean manejados por terceros que quieren hacer negocios a partir de la información personal de los colombianos.
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Es por esto que el día de hoy se presenta el… pic.twitter.com/x5ISnUHIN0
Según el jefe de Estado, tiene “mesa por mesa los datos de las iteraciones” y entregará las pruebas a las autoridades competentes, incluso a instancias internacionales. La denuncia no es menor: habla de formularios llenados con datos recibidos por llamadas, de casillas en blanco y de operaciones en sótanos sin control visible. Un relato que, de comprobarse, pondría en jaque la legitimidad misma del sistema democrático.
A menos de las elecciones legislativas y presidenciales de 2026, lo que está en juego no es solo una contienda política. Es la confianza en el voto. Y cuando un presidente en ejercicio advierte que “no hay seguridad de transparencia”, el país no puede mirar hacia otro lado. La pregunta que queda flotando es inquietante: ¿se corregirá el sistema antes de que sea demasiado tarde, o volverá a repetirse la historia en silencio?





