¡Se acabó la impunidad desde prisión! Gobierno Nacional logra récord de extradiciones y golpea la extorsión en las cárceles

Con un récord histórico de 810 extradiciones y un megaoperativo simultáneo en las 124 cárceles del país, el Gobierno de Gustavo Petro asegura haber dado golpes contundentes al crimen organizado y a las redes de extorsión que operaban desde prisión.

El Gobierno del presidente Gustavo Petro ha logrado dos resultados que marcan un punto de quiebre en la lucha contra el crimen organizado en Colombia: récord histórico de extradiciones y un megaoperativo sin precedentes en las cárceles del país para frenar la extorsión desde prisión. Con 810 órdenes de extradición firmadas y operativos simultáneos en los 124 establecimientos penitenciarios, el Ministerio de Justicia sostiene que el Estado comenzó a recuperar el control de estructuras criminales que durante años operaron desde dentro y fuera de los centros de reclusión.

El Ministerio de Justicia reveló que, bajo la actual administración, el país alcanzó un récord histórico de extradiciones, con 810 órdenes firmadas, superando los registros de gobiernos anteriores y marcando, según la entidad, el mayor número de extradiciones en la historia del país. El dato no es menor: representa un aumento del 6,6 % frente al gobierno de Iván Duque, del 7,9 % frente al segundo mandato de Álvaro Uribe y del 11,9 % frente al primer periodo de Juan Manuel Santos, cifras que desde el Gobierno interpretan como un mensaje claro contra las estructuras del crimen organizado.

Entre los casos más emblemáticos está la extradición de cabecillas de alto perfil como alias “Pipe Tuluá”, considerada un golpe estructural contra redes criminales que operaban desde diferentes regiones del país. Para el Ministerio de Justicia, estos resultados muestran que la cooperación judicial internacional está funcionando a niveles que Colombia no había alcanzado antes, fortaleciendo además la coordinación con Estados Unidos y otros aliados estratégicos.

Pero los resultados del Gobierno no se han quedado en los despachos judiciales. En paralelo, el Ministerio lideró un megaoperativo simultáneo en los 124 establecimientos penitenciarios del país, una intervención que movilizó cerca de 3.900 funcionarios del INPEC y que dejó cifras que revelan la magnitud del problema que durante años se toleró dentro de las cárceles.

El balance dejó como resultado 1.320 celulares incautados, 1.700 tarjetas SIM, 427 kilos de estupefacientes, 480 armas blancas artesanales, tres millones de pesos en efectivo y 450 litros de licor decomisados dentro de los centros de reclusión. Más allá de los números, la operación evidenció que la extorsión desde prisión no era un problema técnico imposible de resolver, sino una consecuencia de años de inacción institucional.

Desde el Ministerio de Justicia señalan “Ningún gobierno había intervenido la infraestructura necesaria para activar los bloqueadores de señal en las cárceles, lo que permitió que redes criminales siguieran operando desde el interior de los establecimientos penitenciarios”.

El ministro encargado de Justicia, Andrés Idárraga, aseguró que la política del Gobierno busca combinar dos elementos que durante años se presentaron como incompatibles: dignidad para las personas privadas de la libertad y control efectivo del Estado dentro de las cárceles. “El gobierno, de la mano con el INPEC, está haciendo todos los esfuerzos para impedir que se siga delinquiendo desde los centros de reclusión”, afirmó el funcionario al presentar los resultados del operativo.

El plan incluye además el mantenimiento de las redes que permitirán restablecer progresivamente el bloqueo de señal telefónica, empezando por centros penitenciarios identificados como focos de extorsión en ciudades como Valledupar, La Dorada y El Barne.

Para el Gobierno, durante años el problema se diagnosticó, se discutió y se prometieron soluciones que nunca llegaron. Hoy, la apuesta es distinta. No se trata solo de discursos sobre seguridad, sino de decisiones operativas que buscan recuperar el control de los centros penitenciarios y cortar de raíz delitos que durante demasiado tiempo se normalizaron en el país.

La combinación de extradiciones récord y operativos sin precedentes en las cárceles envia un mensaje contundente: cuando el Estado actúa, el crimen retrocede. Y lo que durante años fue presentado como un problema imposible de resolver empieza, por primera vez en mucho tiempo, a mostrar señales reales de cambio.

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