Ni bibliotecas, ni bibliotecología, ni promoción de lectura o gestión del patrimonio bibliográfico aparecen como experiencia directa en la trayectoria de Julia Cristina Daza Noguera. Aun así, la comunicadora social y periodista terminó al frente de la Biblioteca Nacional, después de que el Ministerio de las Culturas considerara que trabajos anteriores podían contabilizarse como experiencia profesional relacionada con el cargo.
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Y la cuenta quedó al límite. La Dirección de la Biblioteca Nacional exigía 72 meses de experiencia profesional relacionada y a Daza le validaron 73 meses y 14 días, apenas un mes y 14 días adicionales. Para alcanzar la cifra, el Ministerio relacionó funciones de comunicación, asesoría, planeación y gestión con tareas de lectura, divulgación cultural y patrimonio bibliográfico, aunque su trayectoria no registra experiencia directa trabajando en bibliotecas.
El documento técnico aportado muestra exactamente cómo se realizó esa operación. La experiencia validada incluye trabajos en el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, Sociedad Puerto Industrial Aguadulce, Fiduprevisora, Gobernación del Magdalena, Escolio Consultores y el despacho de Noemí Sanín. El Ministerio concluyó que esas actividades evidenciaban procesos “sustancialmente análogos a los exigidos por el cargo”.
El Ministerio de las Culturas respondió las observaciones formuladas sobre la experiencia acreditada para la Dirección de la Biblioteca Nacional. La respuesta merece ser conocida y discutida públicamente. Adjunto el documento completo. 🧵 https://t.co/3dQoAQhtID
— NapoDan (@napo13dant) October 1, 2026
Uno de los cruces resulta particularmente llamativo. Entre las funciones de la dirección está planear y diseñar políticas relacionadas con la lectura y su contribución al desarrollo educativo e intelectual. Para acreditar afinidad, el Ministerio tomó, entre otras actividades, la asistencia técnica que Daza prestó en la Vicepresidencia para decisiones relacionadas con la adopción, ejecución y control de programas y proyectos institucionales.
El contraste con quienes ocuparon anteriormente la Dirección de la Biblioteca Nacional ayuda a dimensionar los cuestionamientos. Diana Patricia Restrepo Torres, directora desde 2019, es historiadora de la Pontificia Universidad Javeriana, magíster en Bibliotecología de University College London y antes había dirigido técnicamente la Red de Bibliotecas del Banco de la República. Durante su administración también presidió la asociación que reúne a las bibliotecas nacionales de Iberoamérica. También está Ana Roda, quien desde la Biblioteca impulsó además la Ley 1379 de Bibliotecas Públicas y coordinó la Red Nacional de Bibliotecas Públicas.
La trayectoria sectorial también aparece en otras directoras. Consuelo Gaitán, quien dirigió la entidad entre 2013 y 2019, es filósofa, estudiosa de literatura, crítica literaria, fundadora de la Librería Biblos y editora, además de haber dirigido espacios dedicados a la literatura. Más recientemente, Adriana Martínez-Villalba llegó después de trabajar en editoriales como Norma, Oxford University Press y Penguin Random House, dirigir la FILBo y gerenciar Literatura en Idartes. Esos antecedentes muestran que la dirección ha estado vinculada históricamente con perfiles de experiencia directa en bibliotecas, libros, edición, literatura o políticas culturales.
"El verdadero terror es despertarte una mañana y descubrir que tu clase del colegio está gobernando el país.", dijo Kurt Vonnegut. ¿Nueva directora de la Biblioteca Nacional? Ni rastro de un libro en su cuenta de Instagram… Sólo "blindada por Dios y por María" https://t.co/MCQDVVcSuz
— Lucas Ospina (@LuisaPoncas) September 23, 2026
La explicación oficial sostiene que ambas tareas se relacionan por componentes de “planeación, diseño, ejecución, seguimiento y desarrollo de políticas, planes y programas institucionales”. El documento también vincula su experiencia en comunicaciones con funciones como diseñar programas de divulgación cultural del patrimonio bibliográfico. Así, verbos como planear, diseñar, comunicar, divulgar y gestionar terminaron siendo determinantes para acreditar la experiencia exigida.
El profesor de la Facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes Lucas Ospina cuestionó precisamente ese procedimiento. Al compartir el análisis oficial, escribió que permitía observar “cómo se valida, o acomodan los verbos para validar la experiencia previa de una persona” con el propósito de nombrarla directora.
El contraste está en la hoja de vida. Daza fue asesora del despacho del vicepresidente entre noviembre de 2019 y agosto de 2020, trabajó en Sociedad Puerto Industrial Aguadulce, Fiduprevisora y Escolio Consultores y fue jefa de prensa de la campaña presidencial de Noemí Sanín. Su trayectoria publicada se concentra fundamentalmente en comunicaciones, relaciones institucionales, asesorías y gestión.
La propia Biblioteca Nacional destaca otro ángulo de su perfil. Daza es comunicadora social y periodista de la Universidad de La Sabana, cuenta con estudios de posgrado en Derecho Público e Instituciones Administrativas de la Universidad de los Andes y acumula más de 20 años de experiencia laboral entre los sectores público y empresarial y la cooperación internacional. También ha desarrollado estrategias corporativas y diplomáticas.
Las redes de la BNC terminaron convirtiéndose en el perfil personal de la Nueva Directora, aquella que en su ser diminuto y pequeño terminó incluso cerrando los baños para que fueran de uso exclusivo y personal. @BibliotecaNalCo https://t.co/sHRzZTQZuN
— NapoDan (@napo13dant) October 2, 2026
Pero 20 años de trayectoria profesional no equivalen automáticamente a 20 años de experiencia relacionada con la dirección de una biblioteca nacional. Precisamente por eso el Ministerio realizó el análisis funcional y solo contabilizó 73 meses y 14 días para acreditar el requisito específico. Se constató además que ese análisis no registra experiencia directa de Daza en bibliotecas ni en gestión patrimonial.
La responsabilidad que asumió tampoco es menor. La Biblioteca Nacional custodia patrimonio bibliográfico y documental y su dirección tiene responsabilidades vinculadas con preservación, acceso, divulgación cultural y la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. La institución fue fundada en 1777, y Daza prometió concentrar su gestión en salvaguardia patrimonial, descentralización, convergencia digital e internacionalización del acervo bibliográfico colombiano.
“La Biblioteca Nacional es el custodio de nuestra memoria”, declaró Daza durante su posesión el 1 de octubre ante la ministra Paola Holguín. También aseguró que pretende garantizar que el patrimonio permanezca “preservado, digitalizado y accesible”. Su llegada contó con el respaldo del Gobierno de Abelardo de la Espriella.
Los cuestionamientos, sin embargo, no terminaron con la certificación de experiencia. Juan David Correa, exministro de las Culturas, publicó una denuncia mucho más grave sobre el ambiente interno. “Hay régimen del terror en la Biblioteca Nacional”, escribió, asegurando que había recibido versiones sobre funcionarios y contratistas humillados. El Colombiano recogió testimonios similares. Una fuente consultada por ese medio aseguró que Daza habría gritado a un colaborador delante de otras personas y habló de presunto “maltrato” hacia trabajadores provenientes de la administración anterior. La misma fuente afirmó que la directora “no está capacitada” y “no tiene experiencia específica”.
Microcuento Día uno Me invitan a presentar mi monólogo #LaRaya en la Biblioteca Nacional de Colombia. Una función para 130 espectadores. Alegría, orgullo. Día dos Me avisan que por orden superior del nuevo gobierno se suspenden todas las contrataciones de la biblioteca. Fin.
— Sinar Alvarado (@sinaralvarado) October 2, 2026
También aparecieron interrogantes sobre la programación cultural. El escritor Sinar Alvarado contó que había sido invitado a presentar su monólogo La Raya ante 130 espectadores, pero posteriormente le comunicaron que, por orden del nuevo Gobierno, las contrataciones de la Biblioteca habían sido suspendidas. Paralelamente, la institución anunció que el Encuentro Nacional Relata previsto para el 22 y 23 de octubre debía reprogramarse “por motivos de fuerza mayor”.
A los cuestionamientos profesionales se añadieron comentarios personales publicados en Instagram. En las capturas de pantalla de algunas publicaciones aparecen usuarios reclamándole supuestas deudas y asuntos relacionados con una estadía en Miami. Una mujer incluso afirma que Daza le habría quedado debiendo una renta. Aunque esas acusaciones son comentarios de terceros en redes sociales y las imágenes no aportan documentos, decisiones judiciales ni pruebas suficientes para establecer que las deudas existan, llama la atención que aparezcan este tipo de denuncias sobre la nueva directora.
Que paso en Miami con la nueva Directora de la @BibliotecaNalCo, preguntas y preguntas de una persona que no es del sector y aparece de un momento a otro liderando una entidad del estado colombiano. https://t.co/wH1GIyKvKE
— NapoDan (@napo13dant) October 4, 2026
El Ministerio sostiene que Daza cuenta con la experiencia para dirigir esta importante entidad colombiana. Expertos han cuestionado dicha experiencia. La controversia está en cómo se interpretó la palabra “relacionada” para convertir experiencias fundamentalmente comunicativas, administrativas y de gestión en los 73 meses y 14 días necesarios para dirigir la principal biblioteca patrimonial del país.
La diferencia es pequeña en números y enorme en el debate. El mínimo era de 72 meses y la certificación terminó en 73 meses y 14 días en temas que no están relacionados necesariamente con las funciones para dirigir un espacio como la Biblioteca Nacional. Con ese margen, Julia Daza asumió la institución que custodia buena parte de la memoria bibliográfica colombiana sin que su trayectoria publicada registre experiencia directa en bibliotecas o gestión patrimonial.





