¡Historia pura en La Guajira! Petro rompe décadas de abandono e inaugura la primera Facultad de Medicina pública para la juventud Wayuu

Con una inversión histórica y un enfoque de justicia social, el Gobierno de Gustavo Petro inauguró la primera facultad pública de ciencias de la salud en La Guajira, abriendo un nuevo horizonte para jóvenes que por mucho tiempo fueron excluidos del acceso a la educación médica.

En una jornada histórica que muchos consideran el mayor logro social en décadas para La Guajira, el presidente Gustavo Petro inauguró oficialmente la primera Facultad de Ciencias de la Salud pública del departamento, marcando un antes y un después en la educación superior y la justicia social del territorio.  

El hito se vive en el municipio de Uribia, donde 50 jóvenes wayuu y de comunidades locales comenzaron sus estudios de Medicina, muchos de ellos sin haber tenido antes la oportunidad real de acceder a una formación universitaria sin migrar a otras regiones del país. La apuesta del Gobierno Nacional, con una inversión histórica de más de 2,3 billones de pesos, ha sido construir no solo aulas, sino una esperanza concreta de futuro para miles de familias guajiras.  

Durante la ceremonia, que reunió a líderes comunitarios, autoridades educativas y estudiantes, el presidente Petro no ocultó su emoción y planteó el significado profundo de este logro: “Tenemos que hacer un pacto por la vida… Aquí en Uribia estamos dejando instrumentos para la democracia”, dijo, trazando una conexión directa entre educación, salud y derechos ciudadanos.  

La nueva facultad, que forma parte de un ambicioso programa de ampliación de cobertura educativa en La Guajira, prioriza la inclusión: el 50% de los cupos están destinados a comunidades étnicas, especialmente wayuu, kogui, kankuamos, arhuacos y yukpa, mientras que el resto se reserva para jóvenes del departamento que históricamente no han tenido acceso a estudios superiores de calidad.  

Esta apertura no es un hecho aislado: hace apenas días el Gobierno oficializó la mayor inversión educativa en la historia de La Guajira, orientada a fortalecer la infraestructura universitaria en municipios como Maicao, Riohacha, Fonseca y Villanueva, y a garantizar que la educación superior gratuita sea una realidad palpable para comunidades rurales, indígenas y jóvenes vulnerables.  

Para muchos habitantes de la región, esta facultad no sólo representa una oportunidad educativa, sino también un acto de justicia social. Por primera vez, la formación de profesionales en salud se despliega desde el propio corazón de La Guajira, con un enfoque territorial y cultural que responde a las necesidades específicas de la zona.  

La apertura de esta facultad marca un golpe directo contra las barreras estructurales que por años condenaron a las juventudes guajiras a migrar para estudiar o, más triste aún, a renunciar a ese sueño. Hoy, con esta decisión del Gobierno, la educación se expande desde la equidad y la inclusión, llevando la posibilidad de transformar realidades desde adentro de las propias comunidades.  

El mensaje del mandatario fue claro: no se trata solo de construir edificios, sino de abrir caminos de vida, dignidad y futuro para quienes siempre han estado al margen. La facultad de Medicina en La Guajira no es solo un logro del Gobierno Nacional, sino una bandera de transformación. 

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