Mauricio Cárdenas reaparece en la escena política con un discurso que suena seductor para el bolsillo de los colombianos: bajar impuestos, desmontar el 4×1.000 y “aliviar” la carga fiscal si llega a la Casa de Nariño. Sin embargo, su nueva narrativa choca de frente con su propio pasado y desata una tormenta de críticas por lo que muchos califican como una contradicción monumental. El hoy precandidato presidencial es el mismo exministro de Hacienda que lideró una de las reformas tributarias más duras de los últimos años, la Ley 1819 de 2016, recordada por subir el IVA al 19 % y por ampliar como nunca antes la base de personas obligadas a declarar renta.
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Mientras ahora habla de estímulo económico y competitividad, en su paso por el gobierno de Juan Manuel Santos fue el arquitecto de una reforma que golpeó directamente a la clase media y al consumo. El incremento del IVA del 16 % al 19 % encareció productos básicos y servicios esenciales, una decisión que aún pesa en la memoria de millones de hogares. En ese momento, Cárdenas defendía la medida asegurando que era necesaria para tapar el hueco fiscal dejado por la caída del petróleo y fortalecer las finanzas del Estado. “Con la reforma se pretende recaudar 6,5 billones durante su primer año de vigencia”, afirmó entonces el ministro, justificando una ley que terminó haciendo que más colombianos sintieran el impacto directo de los impuestos en su vida diaria.
¿Así como los rebajó cuando fue ministro de hacienda de Santos? 🤡 pic.twitter.com/dpTeikjck5
— MISS POIROT (@MissPoirot07) January 30, 2026
La reforma no solo elevó el IVA. También amplió el universo de contribuyentes, obligando a declarar renta a miles de personas que antes no lo hacían, y endureció las sanciones contra la evasión, con penas de cárcel de hasta nueve años para quienes evadieran impuestos por montos superiores a 5.000 millones de pesos. Paradójicamente, hoy Cárdenas presenta como bandera la reducción de la carga tributaria, en un giro discursivo que muchos interpretan más como cálculo político que como convicción económica.
El contraste se vuelve aún más evidente cuando se recuerda que la Ley 1819 también encareció la gasolina con el impuesto al carbono, aumentó el costo del ACPM y hasta le puso precio a las bolsas plásticas. Todo en nombre de la estabilidad fiscal. En su momento, el alto consejero para el posconflicto, Rafael Pardo, defendió la reforma señalando que “con la aprobación de la reforma tributaria se podrá conseguir medio billón de pesos cada año para invertirlos en proyectos enfocados a la construcción de la paz”, recursos que, según explicó, irían al fondo Colombia Sostenible. El argumento social estuvo sobre la mesa, pero el golpe económico lo sintieron los ciudadanos.
Mientras hoy Mauricio Cárdenas promete eliminar impuestos, cuando tuvo el poder de hacerlo no lo hizo. A pocos meses de las elecciones, Cárdenas intenta construir una narrativa de renovación política, pero su trayectoria pública lo persigue. En el video les contamos. pic.twitter.com/y6u0dCAAWG
— Vorágine (@VoragineCo) November 13, 2025
Hoy, el mismo funcionario que justificó esos aumentos promete un camino opuesto: menos impuestos y más dinamismo económico. La pregunta que retumba es inevitable: ¿por qué lo que ayer era imprescindible hoy se presenta como un error a corregir? Para sus críticos, la respuesta es clara: el discurso cambia cuando se pasa del escritorio del Ministerio de Hacienda a la tarima de una campaña presidencial.
La apuesta de Cárdenas por desmontar el 4×1.000 y reducir tributos llega cargada de escepticismo. Sus antecedentes pesan, y mucho. Para amplios sectores de la opinión pública, resulta difícil creer en la promesa de alivio fiscal de quien fue protagonista de una de las mayores alzas impositivas de la historia reciente. En la carrera por la Presidencia, el exministro intenta vender una imagen renovada, pero el pasado le pasa factura y deja al descubierto una paradoja que amenaza con convertirse en su mayor talón de Aquiles político.





