La tragedia del terremoto del 10 de agosto sigue golpeando a Colombia y ahora amenaza con dejar a 57.000 damnificados sin asistencia humanitaria. La Organización Internacional para las Migraciones, agencia de Naciones Unidas, advirtió que la financiación disponible resulta insuficiente para garantizar alojamiento, agua potable y servicios sanitarios. La alerta pone bajo presión la respuesta de la administración de Abelardo de la Espriella.
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Dos meses después del desastre, 335 personas han muerto, más de 100 permanecen desaparecidas y alrededor de 36.000 viviendas quedaron destruidas. En medio de semejante devastación, la OIM apenas ha conseguido 6,5 millones de los 30 millones de dólares solicitados. El déficit amenaza la continuidad de programas humanitarios y plantea preguntas urgentes sobre la coordinación del Gobierno con los organismos internacionales.
El llamamiento de emergencia fue presentado el 20 de agosto, diez días después del terremoto de magnitud 7,4 que afectó a casi 487.000 colombianos. La agencia esperaba reunir recursos para atender a 100.000 personas, pero el dinero conseguido solo permitirá asistir aproximadamente a 43.000. Esto significa que el 57 por ciento de la población priorizada podría quedarse sin la ayuda prevista.
El Gobierno de @DELAESPRIELLAE exige poderes extraordinarios, pero elude sistemáticamente los controles constitucionales que los acompañan. Han pasado más de 25 días desde que terminó la declaratoria de emergencia económica debido al terremoto y sigue sin presentar al Congreso el informe que exige la Constitución. El país merece saber cómo se han destinado los recursos para la reconstrucción y la atención de los damnificados, la pertinencia de las medidas adoptadas mediante decretos y transparencia plena sobre las donaciones canalizadas por la fundación de la primera dama. ¡Le exijo al Gobierno presentar el informe y a la Mesa Directiva hacer respetar las funciones del Congreso!
— Mafe Carrascal Rojas (@MafeCarrascal) October 20, 2026
«Dos meses después, la emergencia está lejos de haber terminado para cientos de miles de personas en Colombia», advirtió Juan Francisco Espinosa, director regional de la OIM para América Latina y el Caribe. Su declaración, publicada el 15 de octubre, evidencia que las necesidades humanitarias persisten mucho después de los primeros operativos de rescate y de los anuncios gubernamentales.
La dimensión de los daños también resulta preocupante. Según cifras de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, el terremoto afectó aproximadamente 207.000 viviendas en 16 departamentos. Alrededor de 2.700 personas permanecen en alojamientos de emergencia y más de 286.000 niños y adolescentes continúan estudiando en instalaciones provisionales. La reconstrucción exige recursos sostenidos y decisiones administrativas oportunas.
La emergencia podría agravarse por la llegada del fenómeno de El Niño. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales confirmó sus condiciones el 8 de octubre y alertó sobre posibles sequías, incendios forestales y pérdida de medios de vida. Para las familias que perdieron sus hogares, una nueva amenaza climática puede complicar todavía más el acceso al agua y a la alimentación.
🔴 ¡INDIGNANTE E INACEPTABLE! Urgente señora ministra de Educación🚨@Mineducacion ¿Esta es la presencialidad con la que sacan pecho? Así es como ustedes pretenden decir que están garantizando el 100% de regreso a clases? En Dosquebradas, Risaralda, estudiantes afectados por el terremoto del 10 de agosto, de la I.E Fabio Vásquez, están tratando de recibir clases en carpas instaladas sobre tierra que, con las lluvias, se convierte en barro. ¡La educación no puede impartirse en condiciones indignas! 🔴El Gobierno nacional adicionó $624.656 millones al Presupuesto de 2026 para atender la emergencia. ¿Dónde están esos recursos? ¿Cuánto se ha ejecutado y qué inversiones concretas han llegado a las escuelas? Mientras el llamado Fondo Milagro avanza lentamente, la niñez sigue esperando soluciones. 🚨Exijo al Gobierno nacional, al Ministerio de Educación y a las autoridades territoriales garantizar inmediatamente aulas temporales seguras, pisos adecuados y condiciones dignas. ¡Los derechos de la niñez no pueden seguir enterrados en el barro de la ineficiencia institucional!
— Maria Eugenia Londoño- Senadora (@MariaEugeniaLo) October 16, 2026
Los riesgos sanitarios ya forman parte de la preocupación internacional. Según datos citados por la OIM, los casos de dengue aumentaron más del 30 por ciento durante septiembre en Chocó, Risaralda y Valle del Cauca. Además, los incendios forestales han consumido más de 26.500 hectáreas en Colombia. Las lluvias repentinas también podrían provocar deslizamientos en terrenos debilitados por el movimiento sísmico.
La situación es especialmente delicada para comunidades indígenas, afrocolombianas y rurales. Una evaluación de la OIM encontró que el 87 por ciento de los municipios afectados supera el promedio nacional de pobreza multidimensional. En Chocó, los daños en carreteras e infraestructura se suman a las restricciones de movilidad relacionadas con el conflicto armado, dificultando el ingreso de suministros y personal humanitario.
Pese a las limitaciones financieras, la OIM ha atendido a más de 10.000 personas en 51 municipios. También apoya 25 de los 32 alojamientos de emergencia que todavía albergan a 670 hogares. Sus intervenciones incluyen suministro de agua, materiales para reparación de viviendas, apoyo para alquileres y despliegue de equipos médicos en localidades donde el acceso a servicios básicos continúa siendo difícil.
🚨#DebatePresupuesto2027 | Es una mentira que a este Gobierno le importa la reconstrucción. Acá los dejo en evidencia. Prácticamente lo que les sobre en el 2027 es lo que le van a invertir a la recuperación del terremoto. Mientras en el Chocó, en Risaralda, en Manizales, y en el Valle la gente a la deriva y a la intemperie. El Fondo Milagro es una farsa y ni siquiera disimulan para ocultarlo.
— Duvalier Congresista 🏛️ (@DuvalierSanchez) October 20, 2026
La organización también ha brindado atención psicológica a más de 450 socorristas y trabajadores de emergencia. En coordinación con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, estableció espacios de protección para niños y adolescentes. Estas medidas buscan reducir riesgos de explotación, trata de personas, reclutamiento y violencia de género, amenazas que pueden aumentar cuando las familias pierden sus viviendas y sus redes de apoyo.
El director regional Juan Francisco Espinosa insistió en la necesidad de conseguir financiación urgente para garantizar alojamientos seguros y reconstruir los medios de vida. La OIM trabaja con el Gobierno colombiano y autoridades locales, pero necesita aportes adicionales de los donantes. La brecha actual equivale a 23,5 millones de dólares, una cantidad indispensable para alcanzar la meta humanitaria inicialmente establecida.
La advertencia internacional también obliga a examinar la respuesta institucional de la administración De la Espriella. Aunque el déficit corresponde específicamente al llamamiento de financiación de la OIM, resulta necesario conocer cuánto dinero ha destinado el Gobierno a la recuperación, qué recursos se han ejecutado y cuáles proyectos siguen pendientes.
Este es el milagro para las víctimas del terremoto en Pereira. Cuando la prioridad son los negocios y devolverle el favor al que le regaló la.presidencia desde el extranjero, el ser humano no importa. Al gobierno actual de Colombia no le importa la gente. https://t.co/P64ZCALxZW
— Gustavo Petro (@petrogustavo) October 7, 2026
De la Espriella enfrenta así un desafío que no puede resolverse únicamente con anuncios de emergencia. Las familias necesitan viviendas habitables, atención médica, agua segura y soluciones económicas antes de que las condiciones climáticas empeoren. La alerta de Naciones Unidas exige respuestas verificables sobre financiación y ejecución, porque 57.000 personas podrían quedar fuera de la asistencia prevista cuando todavía intentan recuperarse del terremoto.





