¡Se acaba la sed en Uribia! Petro inaugura megaplanta que cambiará la vida de más de 5.000 guajiros

En el corazón de La Guajira, donde por años el agua fue sinónimo de escasez, el Gobierno de Gustavo Petro encendió la esperanza con una planta que llevará suministro potable diario a más de 5.000 personas.

En medio del olvido histórico y las promesas incumplidas de gobiernos anteriores, el agua por fin empezó a correr en Yotojoroin. Este martes 17 de febrero, el presidente de la República, Gustavo Petro, llegó hasta la zona rural de Uribia, en La Guajira, para entregar una obra que durante décadas fue un sueño imposible: una moderna Planta de Tratamiento de Agua Potable que cambiará la vida de más de 5.000 personas.

No es un anuncio más. Es agua real, todos los días, para comunidades que por años sobrevivieron entre carrotanques, sequía y abandono. Yotojoroin, Kapuchichon, Ouispa y Pirrulia ahora contarán con suministro estable gracias a una infraestructura que puede producir cerca de 80.000 litros diarios mediante tecnología de ósmosis inversa, convirtiendo el agua en un recurso seguro para el consumo humano.

Entre los más beneficiados están cerca de 1.300 estudiantes de la Institución Etnoeducativa Integral Rural Isabel Jusayu, quienes ahora tendrán abastecimiento permanente dentro de su entorno escolar. Agua para estudiar, para alimentarse, para vivir con dignidad. Un cambio estructural que impacta salud, educación y bienestar social de manera directa.

La planta no solo potabiliza agua: también funciona con energía solar, gracias a paneles fotovoltaicos que garantizan su operación continua y el bombeo hacia los puntos de distribución. En una región con limitaciones energéticas históricas, este modelo asegura sostenibilidad y autonomía. Es tecnología al servicio de la justicia social.

La inversión fue de $6.800 millones, financiados en su totalidad con recursos de la Nación. Una cifra que se suma a los aproximadamente $803 mil millones que el actual Gobierno ha destinado a proyectos de agua potable en 15 municipios de La Guajira, alcanzando cobertura en el 100 % del territorio departamental. De ese total, $632 mil millones han sido dirigidos específicamente a iniciativas de abastecimiento de agua y saneamiento básico.

La entrega de esta PTAP no es un hecho aislado, es parte de una política clara que reconoce el acceso al agua potable como un derecho fundamental y no como un privilegio. En uno de los departamentos más golpeados por la escasez hídrica en Colombia, la presencia del Estado se traduce hoy en infraestructura concreta y soluciones tangibles.

Después de años de abandono estructural, el agua llega gracias a decisiones políticas que priorizan a las comunidades históricamente excluidas. En La Guajira, el cambio ya no es un discurso: se mide en litros diarios, en niños que estudian con dignidad y en familias que por primera vez abren un grifo y encuentran esperanza.

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