¡Se cae el mito! Destapan el verdadero “imperio” de Abelardo De la Espriella: pérdidas, deudas y socios cuestionados detrás de su sueño presidencial

La imagen del empresario exitoso que Abelardo De la Espriella exhibe en su salto a la política se tambalea tras una investigación de La Silla Vacía que revela pérdidas millonarias, empresas en rojo y una red de socios profundamente cuestionados.

La imagen que Abelardo De la Espriella ha vendido durante años, la del empresario imparable, exitoso en todo lo que toca y ahora listo para gobernar el país, empieza a resquebrajarse con una investigación de La Silla Vacía que pone bajo la lupa su verdadero poder económico, su red de empresas y los nombres que orbitan alrededor de su fortuna. El abogado que hoy aspira a la Presidencia y que asegura tener la independencia financiera suficiente para costear su campaña, queda retratado en un entramado empresarial lleno de sombras, pérdidas, deudas y socios altamente cuestionados.

“Por eso estoy aspirando a la Presidencia de Colombia. Porque yo hago lo difícil, lo fácil lo hacen los demás”, afirma De la Espriella. Sin embargo, tras revisar decenas de actas, escrituras, balances y documentos empresariales hasta diciembre de 2025, La Silla Vacía encontró una realidad muy distinta: al menos 35 empresas en Colombia, Panamá y Estados Unidos, varias de ellas con resultados en rojo, patrimonios negativos y vínculos que generan serios interrogantes sobre posibles conflictos de interés.

Lejos del relato del “rey Midas”, la investigación revela que el llamado “universo empresarial” de De la Espriella cerró 2024 con pérdidas en Colombia por 159 millones de pesos, pese a registrar ingresos superiores a los 16 mil millones. Solo su firma de abogados mostró ganancias significativas, mientras que negocios clave para su imagen pública, como los licores y el merchandising que gira alrededor de su nombre, acumulan deudas y patrimonios negativos. El imperio que presume en redes y tarimas políticas, en los papeles, no brilla tanto.

Aún más delicado resulta el mapa de socios que aparece detrás de proyectos como el Ron Defensor, donde figuran prestanombres en Panamá, familiares de un condenado por promover grupos paramilitares, petroleros con millonarios intereses y personajes salpicados por escándalos de corrupción. Todo esto mientras De la Espriella es representante legal, accionista o imagen de las empresas consultadas, aunque su campaña se negó a responder el cuestionario de La Silla Vacía por considerar las preguntas “capciosas y tendenciosas”.

El inventario de propiedades también desmonta parte del mito. Aunque el precandidato repite que su éxito se debe a “inversiones inteligentes en bienes raíces”, la mayoría de sus propiedades fueron adquiridas en la última década, cuando ya gozaba de reconocimiento mediático y una vida de lujos. En Colombia, ninguna aparece a su nombre directo, todas están en cabeza de sus sociedades; en Estados Unidos, en cambio, sí figura como propietario de una mansión en Miami-Dade avaluada en más de 5 millones de dólares.

La investigación también destapa un universo empresarial paralelo en Estados Unidos y Panamá, con empresas inactivas, disueltas o suspendidas, y un círculo de personas de extrema confianza que se repiten una y otra vez en juntas, fundaciones y negocios. Entre ellos aparecen abogados cercanos a Alex Saab, familiares políticos y estrategas de campaña que mezclan sin rubor negocios, política y fundaciones.

Así, el precandidato que se presenta como el outsider exitoso, autosuficiente y sin ataduras, queda expuesto por La Silla Vacía como el centro de una compleja red empresarial que dista mucho del relato épico que hoy intenta convertir en plataforma presidencial. Más que un empresario milagroso, lo que emerge es un aspirante rodeado de deudas, pérdidas y compañías incómodas, justo cuando pide el voto de los colombianos prometiendo eficiencia, transparencia y mano firme.

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