Se le desinfló el “hito” a Abelardo: más del 62% de sus firmas no fueron avaladas y su show quedó al descubierto

El “músculo” de cinco millones de firmas que Abelardo de la Espriella celebró con show y aplausos se desplomó tras el filtro oficial: más del 62 % no fue avalado. La revelación de Cecilia Orozco sacude su narrativa de respaldo masivo.

Cuando el país aún digería el espectáculo mediático de la entrega de firmas, una revelación cayó como balde de agua fría sobre la narrativa de fortaleza popular que intentó posicionar Abelardo de la Espriella. Fue la periodista Cecilia Orozco quien destapó el documento técnico que desmonta, cifra por cifra, el “hito histórico” que el candidato proclamó con signos de admiración y discursos grandilocuentes.

De la Espriella y su equipo hicieron de la radicación de planillas un show cuidadosamente amplificado en prensa, redes y bodegas digitales. Se habló de 5 millones de firmas; otros comunicados mencionaron “más de 4 millones 800 mil”. El propio aspirante celebró: “Se trata de un hito (…) significativo en la historia política (…) [de] una cifra reunida (…) sin maquinaria que supera ampliamente el umbral exigido y confirma la magnitud del respaldo nacional al proyecto que encarna la defensa de la República”.

Pero la realidad que reveló Cecilia Orozco, con base en el documento “Investigación 44” del informe técnico de la Registraduría, es demoledora. “Total de registros analizados”: 5 millones 79 mil (incluyendo 159.700 formularios con renglones en blanco que fueron invalidados). Total de “apoyos válidos”: 1 millón 978 mil 108. En términos claros: más del 62 % de las firmas no fueron avaladas. El supuesto músculo de cinco millones terminó reducido a apenas el 38 % de lo anunciado.

El detalle es aún más escandaloso. El informe consigna 1 millón 437.677 “datos (que) no corresponden”; 1 millón 25 mil 663 catalogados como “Datos no ANI”, es decir, inexistentes en el Archivo Nacional de Identificación; 273 mil 211 “registro duplicado”; y 152 mil 028 con “datos ilegibles”. No son errores aislados: son volúmenes masivos que ponen en entredicho la rigurosidad detrás de la recolección.

Mientras el candidato vendía la imagen de una ola ciudadana imparable, el filtro oficial reducía drásticamente la cifra. El rugido mediático se convirtió en un eco debilitado por la matemática. Y lo más inquietante es que estos datos no fueron difundidos por la entidad electoral, sino que salieron a la luz gracias a la investigación periodística de Cecilia Orozco.

A pocas semanas de las consultas y con la primera vuelta en el horizonte, la revelación golpea el corazón del relato de De la Espriella. Porque en política no basta con montar el escenario y prender las luces: cuando se apagan los reflectores, los números hablan. Y esta vez, hablan en contra del espectáculo.

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