¡$195 millones para medirse a sí mismo!: Estalla polémica en campaña de Abelardo de la Espriella por contrato con encuestadora AtlasIntel y sospechas de manipulación electoral

La campaña de Abelardo de la Espriella pagó $195.029.100 a AtlasIntel, la misma firma cuyas mediciones publicadas por Semana lo habían favorecido en la recta final de la campaña presidencial y que además está bajo la lupa del Consejo Nacional Electoral.

La campaña de Abelardo de la Espriella quedó metida en una tormenta política de alto voltaje después de conocerse que contrató a AtlasIntel por $195.029.100, justo la encuestadora que ha publicado mediciones favorables para el candidato de derecha a través de la revista Semana. El dato, revelado por La Silla Vacía y retomado por Infobae, aparece en una factura electrónica de la Dian emitida el 21 de abril de 2026 y pone sobre la mesa una pregunta necesaria para la campaña del llamado “Tigre”, hasta dónde llega la frontera entre medición electoral, estrategia privada y construcción de percepción pública.

Según la información conocida, el objeto del contrato fue la suscripción del “servicio tracking electoral Atlas Radar para la campaña presidencial del GSC Defensores de la Patria Abelardo de la Espriella 2026-2030”. El comprador que figura en el documento es Carlos Andrés Ríos Puerta, gerente de la campaña de De la Espriella, y el valor total reportado fue de $195.029.100. Es decir, no se trata de un rumor de redes ni de una especulación de contradictores políticos, sino de un gasto registrado y documentado en plena campaña presidencial.

El asunto se vuelve explosivo porque AtlasIntel no es una firma cualquiera dentro de esta elección. Sus mediciones publicadas por Semana han mostrado escenarios especialmente favorables para Abelardo de la Espriella, incluso ubicándolo con fuerza frente a otros candidatos de derecha y proyectándolo competitivo en una eventual segunda vuelta. Mientras otras encuestas han mostrado resultados distintos, Atlas se convirtió en una especie de tabla de salvación narrativa para la campaña del abogado, que ha usado las cifras para alimentar la idea de que su candidatura crece como espuma.

La polémica crece todavía más porque AtlasIntel ha estado bajo revisión del Consejo Nacional Electoral. Dos informes de auditoría conocidos días atrás recomendaron sancionar a la firma con la suspensión del registro que le permite operar en Colombia, al advertir que algunas mediciones corresponderían a sondeos no probabilísticos de reclutamiento digital y no a encuestas bajo los parámetros exigidos por la ley colombiana. En palabras simples, el problema no es solo quién paga, sino qué tipo de medición se está vendiendo al país como fotografía electoral.

La Silla Vacía explicó que el servicio contratado por la campaña corresponde a un tracker electoral privado, una herramienta que permite medir el pulso diario de una campaña. En principio, contratar mediciones internas no es ilegal. Muchas campañas lo hacen para ajustar mensajes, revisar territorios, detectar debilidades y tomar decisiones estratégicas. El problema político aparece cuando la firma contratada por una campaña también aparece en el centro de mediciones públicas que terminan beneficiando al mismo candidato en medios de alto impacto como Semana.

Ahí es donde la historia se pone delicada para De la Espriella. Porque el candidato ha intentado venderse como víctima de encuestas, medios y supuestos ataques del sistema, pero ahora aparece pagando una suma millonaria a una encuestadora que ha sido clave en la narrativa de su ascenso. La campaña podrá decir que todo fue reportado y que el contrato era para uso interno, pero el golpe de opinión ya está servido. En una elección donde cada punto puede mover percepciones, $195 millones no son un detalle administrativo, son una señal política.

En medios de comunicación se recogió además las declaraciones del abogado Abraham Katime, quien calificó el caso como un hecho de “manipulación” y aseguró que “De la Espriella contrató hace un mes a la firma Atlas Intel SAS, la misma que fue suspendida para seguir realizando sondeos amañados que se publican en SEMANA”. Katime fue más allá y lanzó una frase dura. “Este hecho de manipulación tan grave está escondido y no es noticia. Debería ser portada”. Esa declaración resume el malestar de sectores que ven en el caso una operación para inflar la imagen del candidato.

La organización Transparencia por Colombia también confirmó el gasto en su Reporte Diario de Ingresos y Gastos de Campañas Presidenciales 2026 del 19 de mayo. Según ese reporte, las campañas que más registran gastos por capacitación e investigación política son las de Abelardo de la Espriella y Sergio Fajardo. Pero en el caso del candidato de Defensores de la Patria, el pago más alto bajo ese código corresponde justamente a AtlasIntel SAS, por los mismos $195.029.100.

La defensa de la campaña no tardó en aparecer. Andrés Barreto, exsuperintendente de Sociedades y de Industria y Comercio y cercano al entorno jurídico de De la Espriella, aseguró que no hay ninguna irregularidad en la contratación. Según su explicación, el servicio tenía como objetivo hacer análisis de tendencias electorales y el gasto no fue ocultado, sino reportado ante las autoridades correspondientes. Pero esa defensa no elimina la incomodidad política, porque el debate no se queda en la legalidad formal, sino en la transparencia frente a los electores.

El punto más sensible es la relación entre AtlasIntel, Semana y la campaña de Abelardo. La revista ha publicado mediciones de esa firma en momentos claves de la contienda, mientras la campaña del candidato pagaba por un servicio privado de la misma encuestadora. Aunque se trate de productos distintos, la coincidencia alimenta sospechas y deja una sombra sobre el uso de encuestas como herramienta de propaganda. En política, las encuestas no solo miden, también pueden empujar percepciones, instalar ganadores y desinflar rivales.

La situación llega en un momento crítico para De la Espriella. Su campaña ya venía golpeada por cuestionamientos por declaraciones machistas, ataques a periodistas, apoyos de estructuras tradicionales y polémicas por supuestos hechos de seguridad. Ahora se suma una factura millonaria que conecta su estrategia con una firma investigada y con mediciones que lo han favorecido públicamente. Para un candidato que dice enfrentar a la vieja política y al establecimiento, el episodio huele a maquinaria de percepción.

Abelardo de la Espriella no solo compite en plazas, redes y entrevistas. También invierte fuerte en la manipulación de medición, relato y posicionamiento. Y cuando una campaña paga casi $200 millones a una encuestadora que al mismo tiempo aparece en el centro de publicaciones favorables, la ciudadanía tiene derecho a preguntar quién mide, quién paga, quién publica y quién gana con esa narrativa.

Por ahora, la campaña insiste en que todo fue legal y reportado. Pero el daño político ya está hecho. La factura existe, el monto está claro, AtlasIntel está bajo la lupa y Semana aparece como el gran amplificador de unas mediciones que han favorecido al candidato. En plena recta final electoral, el “Tigre” tendrá que explicar por qué su campaña le pagó $195 millones a la encuestadora que lo ayudó a mostrarse fuerte en los titulares.

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