Mientras el país se prepara para unas elecciones que prometen ser feroces, una investigación de la Silla Vacía destapa lo que huele a maquinaria paralela: más de 800 millones de pesos habrían sido invertidos en el último año por seis cuentas anónimas de Facebook dedicadas a atacar sin descanso al gobierno de Gustavo Petro y al candidato Iván Cepeda, mientras impulsan, casi en partes iguales, a Sergio Fajardo y Juan Carlos Pinzón.
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No se trata de páginas improvisadas. Todas comparten el mismo libreto: nombres genéricos, logos que simulan institucionalidad y descripciones que se presentan como “medios” o “iniciativas ciudadanas”. Pero no hay correos, ni teléfonos, ni representantes legales. Nadie responde. Nadie da la cara. Y aun así, estas seis páginas están entre las 300 que más invierten en pauta política en Colombia, según la biblioteca de anuncios de Meta.
La cifra es escandalosa: más de 650 anuncios pagados en poco más de un año. De ellos, 416 fueron en contra del gobierno Petro y de Iván Cepeda. Solo en enero publicaron 208 contenidos y sus videos superaron los 26 millones de visualizaciones. Una operación masiva, constante y estratégicamente sincronizada.
Más de $800 millones han gastado en el último año seis cuentas anónimas en Facebook. Todas cumplen dos patrones: hablar mal del gobierno o de Iván Cepeda y bien Sergio Fajardo y Juan Carlos Pinzón.
— La Silla Vacía (@lasillavacia) February 16, 2026
Los candidatos negaron tener vínculos con las cuentas. https://t.co/CFw69mPq22
Cuatro de las seis cuentas fueron creadas el mismo día, el 13 de diciembre de 2023. Comparten administradores ubicados en Colombia, Reino Unido y Macedonia del Norte. En varios momentos publicaron mensajes idénticos al mismo tiempo. ¿Casualidad? Cuesta creerlo.
Mientras tanto, las campañas niegan cualquier vínculo. Desde el equipo de Juan Carlos Pinzón aseguraron: “La campaña únicamente gestiona y tiene control sobre sus canales oficiales. No administra, coordina ni tiene relación con cuentas de terceros”. Y añadieron: “No tenemos conocimiento sobre esas cuentas ni tienen vínculo con la campaña. La campaña solo puede pronunciarse respecto de sus propios contenidos y acciones oficiales”.
Desde la oficina de prensa de Fajardo respondieron: “Entre octubre y enero hemos gastado $103 millones de pesos. Respondemos únicamente por nuestras propias acciones y desautorizamos expresamente cualquier conducta, directa o indirecta, propia o de terceros, incluidos apoyos por cuenta propia, que se aparte de los principios legales y éticos que nos rigen. Nuestro gasto es austero, registrado y bancarizado”.
Las seis páginas tienen fachada de "medios" o "iniciativas ciudadanas". Pero no publican correo, teléfono ni representante legal. Nadie sabe quién está detrás de la pauta. 💰
— La Silla Vacía (@lasillavacia) February 16, 2026
Además de ser cuentas virales utilizan desinformación y hay señales de coordinación. pic.twitter.com/jhAp4gHAnx
Sin embargo, los números generan más preguntas que respuestas. Mientras Fajardo reporta 134 millones invertidos en Meta y Pinzón 868 millones, estas páginas anónimas han movido montos comparables, con un patrón claro: alrededor del 20 % de su pauta desde enero de 2025 ha sido directamente para apoyar a ambos candidatos, repartida casi 50-50.
Pero lo más delicado no es solo la plata. Es el contenido. Las cuentas han difundido la narrativa de que Iván Cepeda sería “candidato de la guerrilla”, han insinuado que financia su campaña con apoyos ilegales y han revivido acusaciones archivadas por la Corte Suprema. También han insistido en vincular a Petro con Nicolás Maduro y promovieron versiones sin sustento sobre una supuesta captura internacional del presidente. Incluso utilizaron datos de Polymarket, plataforma declarada ilegal en Colombia por Coljuegos, para inflar el supuesto crecimiento de Pinzón en encuestas.
Paradójicamente, Fajardo ha repetido en campaña: “No voy a salir a insultar gente para volverme viral”, mientras el ecosistema digital que lo impulsa hace exactamente lo contrario: ataques, comparaciones incendiarias y desinformación constante para debilitar a sus contendores.
En cuatro momentos, cinco de las cuentas pautaron publicaciones con los mismos mensajes 📝.
— La Silla Vacía (@lasillavacia) February 16, 2026
También comparten línea gráfica similar y repostean contenido de las mismas fuentes. pic.twitter.com/G9vRpTQyL1
La Misión de Observación Electoral advirtió que este tipo de comportamientos deberían reportarse como gasto de campaña, aunque reconoció lo difícil que es probar el vínculo directo. “Probar la relación desde páginas anónimas es muy difícil”, dijo Frey Muñoz, subdirector de la MOE.
La pregunta que queda es: ¿quién financia esta maquinaria? ¿Quién coordina la línea gráfica idéntica, los picos simultáneos de pauta, los mensajes calcados? ¿Puede alguien creer que se trata de simples simpatizantes espontáneos con bolsillos de 800 millones?
En un año electoral, lo que está en juego no es solo una candidatura, sino la transparencia misma del debate democrático. Y mientras Fajardo y Pinzón se desmarcan, las bodegas digitales siguen operando en la sombra, gastando millones y moldeando percepciones sin que nadie asuma responsabilidad. El silencio, en este caso, también hace ruido.





