Ministro de Energía, Edwin Palma, planta cara a Noboa: Colombia apaga la exportación de energía y defiende su soberanía

Colombia le cerró el grifo eléctrico a Ecuador y respondió con firmeza a los aranceles del 30 % impuestos por el gobierno de Daniel Noboa, en una decisión liderada por el ministro Edwin Palma para proteger la soberanía energética y el abastecimiento nacional ante el riesgo climático.

El Gobierno del presidente Gustavo Petro, liderado por el ministro de Minas y Energía Edwin Palma Egea, tomó una decisión inapelable: suspender las Transacciones Internacionales de Electricidad (TIE) con Ecuador. Una medida que no solo responde a razones técnicas, como las alertas del clima, presión sobre el sistema eléctrico y el riesgo de El Niño, sino también a una provocación comercial que ha desatado una crisis bilateral.

El Ministro Palma, firme como nunca, dejó claro que la soberanía energética de Colombia no se negocia. “El deber del Estado es garantizar, ante todo, que los hogares, la industria y los servicios esenciales de Colombia cuenten con energía segura y confiable. Esta es una decisión responsable, preventiva y soberana”, declaró el ministro, enfrentando de frente la tensión con Quito.

La suspensión de las exportaciones eléctricas no fue una decisión caprichosa ni improvisada. Está fundamentada en informes del IDEAM y el Centro Nacional de Despacho (CND) que alertan de una extraordinaria presión sobre el sistema interconectado colombiano, con disminución de energía firme y necesidad de operación intensiva de termoeléctricas. En otras palabras: exportar energía en estas condiciones pondría en riesgo el servicio de millones de colombianos.

Pero lo técnico se volvió político cuando, apenas un día antes, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa anunció un arancel del 30 % a las importaciones provenientes de Colombia, afirmando que lo hacía por una supuesta falta de apoyo de Colombia en la lucha contra el narcotráfico. La respuesta de Bogotá fue inmediata y contundente: no solo se defendió la soberanía energética, sino que también se lanzó una medida de reciprocidad comercial.

La ministra de Comercio, Diana Marcela Morales, explicó que Colombia aplicará un gravamen del 30 % a la importación de 20 productos ecuatorianos como instrumento transitorio para “restablecer el equilibrio de las condiciones de intercambio”. Aunque no se dieron a conocer los productos exactos, se sabe que las importaciones ecuatorianas alcanzan los 250 millones de dólares anuales. Morales subrayó que esta medida no es una sanción arbitraria, sino una respuesta legítima para proteger al aparato productivo colombiano frente a acciones unilaterales de Quito.

Mientras Noboa intentaba justificarse en redes sociales, Petro salía al frente con cifras concretas de cooperación con Ecuador en materia de seguridad. En su mensaje, el presidente sostuvo que Colombia ha incautado más de 200 toneladas de cocaína en la frontera, ha combatido múltiples grupos criminales, recuperado fusiles y fortalecido la colaboración militar en inteligencia. Recordó además que Colombia ha mostrado solidaridad energética histórica hacia Ecuador, y ahora espera reciprocidad real.

Pero la polémica no terminó ahí. A través de las redes sociales, los usuarios recordaron una investigación internacional del proyecto OCCRP afirmó que la empresa Noboa Trading, vinculada a la familia del propio presidente Daniel Noboa, apareció en pesquisas sobre rutas del narcotráfico en los Balcanes, donde exportaciones legales de banano habrían sido usadas para ocultar cargamentos de cocaína con destino a Europa. Aunque no hay condenas judiciales y no se ha establecido que Noboa supiera de estos hechos, la revelación golpea fuertemente su discurso moral y pone a Ecuador en la defensiva.

En contraste, el ministro Edwin Palma Egea ha logrado imponer una narrativa de defensa técnica y soberana. Para él, el restablecimiento de las exportaciones eléctricas solo será posible cuando existan condiciones de seguridad energética y un marco de confianza técnico-comercial entre ambos países. “La integración no puede construirse a costa de la soberanía ni del bienestar de nuestro pueblo”, aseveró Palma, dejando claro que Colombia no se doblegará ante presiones externas.

Así, en una mezcla explosiva de política, energía y comercio, el Gobierno colombiano ha pasado de la defensa técnica a una firme respuesta estratégica. Con Petro respaldando y Palma liderando, Colombia no solo ha protegido su red eléctrica en un momento crítico, sino que ha respondido a las provocaciones arancelarias de Quito con firmeza, recordándole a Ecuador que la reciprocidad no es opcional cuando se juegan los intereses nacionales.

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