¡Katherine Miranda terminó de traicionar a sus votantes! Se alió con la derecha para tumbar a Iván Cepeda y frenar la consulta presidencial

Katherine Miranda desató una nueva tormenta política al anunciar una demanda contra la inscripción de Iván Cepeda, en una jugada que muchos ven como el giro definitivo de la congresista hacia la derecha, tras haberse hecho elegir con el respaldo del progresismo.

La máscara terminó de caer. Katherine Miranda, quien llegó al Congreso montada en el discurso progresista y con el respaldo de sectores de izquierda, decidió ahora ponerse del lado de la derecha para intentar frenar la candidatura presidencial de Iván Cepeda. Con una demanda anunciada a toda prisa y un discurso de falsa pulcritud legal, la congresista desató una tormenta política que no tardó en evidenciar lo que muchos ya denunciaban: su ruptura definitiva con el proyecto político que la llevó al poder y su giro abierto hacia la oposición más conservadora.

Cepeda, respaldado por la coalición Frente por la Vida, anunció su inscripción ante la Registraduría defendiendo una participación democrática en la consulta interpartidista. “En esta consulta participaremos para profundizar la democracia y defender la vida, la equidad, la paz, la justicia social y la soberanía nacional”, afirmó el senador, quien competirá con Roy Barreras y Camilo Romero. Sin embargo, Miranda salió al ataque cuestionando la legalidad del proceso y anunciando una ofensiva jurídica. “La ley no se tuerce, no se acomoda y no se negocia para favorecer a nadie. En democracia no vale todo, y menos cuando se pretende pasar por encima de las reglas para imponer candidaturas”, señaló, antes de rematar: “Hoy presentaremos la demanda a la inscripción de la candidatura de Ivan Cepeda. Las normas se cumplen, les gusten o no”.

Las reacciones no se hicieron esperar y fueron demoledoras. Desde el progresismo le recordaron a Miranda su propio historial político y el oportunismo que hoy muchos le señalan. María del Mar Pizarro fue directa y sin anestesia: “Miranda sabe que esa demanda no tiene futuro, la presenta porque le sirve de show para su nuevo electorado de derecha. Antes hizo espectáculo posando de progresista y marchando con nosotros. Ahora cambia de libreto. Hará show hasta que se le acabe la carrera política.”

En la misma línea, María José Pizarro desmontó el relato de la congresista con una cronología incómoda: “En 2018 @KatheMirandaP llegó a la Cámara como peñalosista. En 2022 posó de izquierda y demócrata, incluso fue jefa de debate en la campaña de @petrogustavo en Bogotá. Hoy, posa de oposición y de derecha. Vender humo… no tiene de otra, para encajar entre los incoherentes y antidemocráticos.”

Roy Barreras también se sumó a los cuestionamientos y lanzó un dardo político que resonó con fuerza en el debate público: “Hay quienes tienen la mezquindad como bandera y el odio como única propuesta. Katherine tiene en riesgo su curul porque compite con otros 100 odiadores”. Las palabras reflejan el ambiente de ruptura que rodea a la representante, acusada de haber llegado al Congreso gracias al respaldo de sectores progresistas para luego darles la espalda y coincidir, cada vez más, con la agenda de quienes históricamente han combatido ese proyecto político.

Mientras el Consejo Nacional Electoral se prepara para analizar el caso este 28 de enero, la polémica ya dejó una sensación clara en amplios sectores: más que una defensa de la legalidad, la demanda de Katherine Miranda es vista como un acto de cálculo político y protagonismo, una jugada que confirma su distanciamiento definitivo del progresismo que la llevó al poder y su acercamiento a una derecha que hoy la aplaude, pero que nada tuvo que ver con su elección. La consulta avanza, Cepeda espera la decisión del CNE y Miranda queda en el centro de una tormenta que expone, sin maquillaje, las contradicciones de su carrera política.

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