Petro lleva la voz de los campesinos a EE. UU.: Contratos de cacao con importantes empresas prometen futuro digno para víctimas del narcotráfico y la violencia

Desde Washington, Gustavo Petro movió una ficha clave: llevó el cacao colombiano a la mesa de los grandes empresarios de EE. UU. para asegurar contratos de largo plazo que beneficiarían a campesinos que dejaron la coca y hoy apuestan por la paz y la legalidad.

En medio de su agenda en Estados Unidos y tras un encuentro clave con Donald Trump que enfrió tensiones diplomáticas, el presidente Gustavo Petro dio un golpe de timón que pone a los campesinos colombianos en el centro del tablero internacional. Esta vez no fue con discursos abstractos, sino con negocios concretos: cacao, chocolate y contratos de largo plazo para quienes le dieron la espalda a la coca y apostaron por la legalidad.

Desde su cuenta de X, el propio mandatario reveló el alcance del encuentro y dejó clara la apuesta del Gobierno: “Me reuní con empresarios del cacao y el chocolate en EEUU para garantizar contratos de largo plazo para cultivadores de cacao que antes cultivaban hoja de coca”. Una frase que resume el fondo de la estrategia: reemplazar economías marcadas por la violencia y el narcotráfico por mercados estables, legales y con precios justos. En la reunión también participaron el embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García-Peña, y la directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, Gloria Miranda, quienes acompañan la ofensiva diplomática y económica del Ejecutivo.

El tema no fue marginal. Durante la reunión entre Petro y Trump, la sustitución voluntaria de cultivos se puso sobre la mesa como eje central de la política antidrogas colombiana, una visión que se distancia del enfoque tradicional de represión y que apuesta por el desarrollo rural. Allí, el presidente colombiano fue directo al proponer que Estados Unidos compre producción legal proveniente de territorios históricamente golpeados por el conflicto, incluyendo cacao, café y otros alimentos que hoy se presentan como “productos de la paz”.

Gloria Miranda explicó que ese mensaje no se quedó en palabras y empezó a traducirse en contactos concretos con el sector privado estadounidense. “Se le propuso al Gobierno de los Estados Unidos la compra de los productos de sustitución, porque la sustitución no es rentable, sino hasta que los campesinos logran vender sus productos a precios justos. Y gracias a eso, el día de mañana vamos a tener unas reuniones con el sector privado, con empresas muy importantes como Mars, como Hershey’s. Entonces, ahí esperamos lograr acuerdos a precios justos”, afirmó en conversación con Noticias Caracol.

La agenda del presidente en Washington incluyó reuniones con directivos de la National Confectioners Association, el poderoso gremio que representa a la industria del chocolate y la confitería en Estados Unidos. Allí, el cacao colombiano fue presentado no solo como un producto de alta calidad, sino como símbolo de una transformación profunda en el campo. Según información oficial, miles de familias campesinas han dejado atrás economías ilegales gracias al acompañamiento institucional, la asistencia técnica y los mecanismos de trazabilidad que hoy garantizan estándares internacionales.

Al cierre de los encuentros, el Gobierno confirmó que se mantendrán abiertos canales técnicos para avanzar en volúmenes, condiciones de compra y estándares de calidad, con miras a acuerdos comerciales de mediano plazo que podrían cambiarle la vida a comunidades enteras. No se trata solo de exportaciones, sino de estabilidad, ingresos dignos y una oportunidad real para campesinos que durante décadas fueron víctimas de la violencia y del abandono estatal.

La propia directora de Sustitución de Cultivos Ilícitos resumió el momento político y económico en un mensaje contundente desde X: “La sustitución de cultivos fue un tema central en la reunión entre los presidentes Petro y Trump. A EE.UU le propusimos la compra de la producción legal que hoy nace en los territorios: cacao, café y otros productos de la paz. Hoy sostuvimos una reunión con la Asociación Nacional de Confiteros de 🇺🇸 con ese propósito. El desarrollo del campo como eje de la política de drogas”. Un mensaje que refuerza la narrativa del Gobierno Petro: menos guerra contra el campesino y más mercado para la paz.

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