¡Petro dispara la energía limpia al 16% y Colombia deja atrás a potencias europeas en plena transición verde!

Colombia pasó de tener apenas 2% de energías limpias en su matriz eléctrica a alcanzar el 16% en tiempo récord bajo el gobierno de Gustavo Petro. El país se perfila como uno de los grandes protagonistas de la Transición Energética Justa en América Latina.

Colombia está dando un golpe sobre la mesa en plena carrera mundial por la descarbonización y, contra todos los pronósticos, hoy aparece entre los países latinoamericanos que más han avanzado en la llamada Transición Energética Justa. Lo que hace apenas unos años parecía un discurso ambicioso, hoy se traduce en cifras que sacuden el tablero regional: al inicio del gobierno del presidente Gustavo Petro, las energías limpias apenas representaban el 2% de la matriz eléctrica; ahora alcanzan el 16%. Un salto que multiplica por ocho la participación de renovables y que el Ejecutivo presenta como una transformación estructural.

Desde 2022, la capacidad instalada de energías limpias no ha dejado de crecer. La energía solar lidera la revolución con más de 3.700 megavatios acumulados, mientras la eólica y las Pequeñas Centrales Hidroeléctricas amplían la diversificación de la matriz y refuerzan la confiabilidad del sistema. El Gobierno asegura que ya se han evitado más de 7 millones de toneladas de CO₂ equivalente, una cifra que en términos ambientales representa un alivio contundente frente a la crisis climática que golpea al planeta.

Pero el dato que más orgullo genera en la Casa de Nariño es que la transición no se está quedando en los grandes parques solares, sino que está bajando a los barrios y municipios. Más de 13.000 techos solares instalados en el país evidencian que la transformación energética empieza a sentirse en los hogares. La narrativa oficial insiste en que se trata de una transición apropiada por la gente, no solo por las empresas.

En medio de un contexto internacional marcado por los desafíos para cumplir el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, América Latina comienza a destacarse por el peso histórico de sus fuentes renovables, especialmente la hidroeléctrica. Sin embargo, Colombia ha logrado posicionarse por encima de países que tradicionalmente se consideraban líderes en la transición, como Alemania y Francia, que hoy se ubican por debajo del promedio mundial en participación de energías renovables dentro de su generación eléctrica.

El respaldo técnico no se ha hecho esperar. “Es obvio que Colombia ha dado pasos muy importantes hacia tener una energía mucho más limpia y una matriz de producción de energía eléctrica bastante limpia. No solo desde hace muchos años con el uso de la energía producida a partir de las hidroeléctricas, sino con el avance importante que hemos tenido en materia de renovables, donde hoy ya tenemos una capacidad superior a 2.500 megavatios, cuando hace unos pocos años apenas teníamos entre 200 y 300 megavatios como tal”, señaló Julio César Vera, presidente de XUA Energy.

Vera también advirtió que los retos continúan, especialmente en el sector transporte: “Los combustibles siguen pesando más de 40%, sobre todo los líquidos, del uso de la energía en el sector transporte y pues obviamente en ese sector transporte todavía se usa una energía bastante contaminante”. Un llamado que, lejos de empañar los avances, refuerza la idea de que el proceso está en marcha y que el desafío ahora es profundizarlo.

Mientras Paraguay, Costa Rica y Brasil muestran también resultados destacados —este último con una red eléctrica alimentada en casi 90% por fuentes verdes pese a ser la mayor economía de la región—, Colombia se consolida como uno de los protagonistas del Sur Global en materia energética. El mensaje del Gobierno es claro: la transición no es un eslogan, es una política pública con resultados medibles.

En un mundo donde más de un tercio de la generación eléctrica global apenas provendrá este año de fuentes renovables, las metas climáticas siguen lejos de alcanzarse. Sin embargo, Colombia parece decidida a no quedarse atrás. Con cifras en ascenso, emisiones evitadas y miles de techos solares multiplicándose en el territorio, el país busca demostrar que sí es posible cambiar la matriz energética sin frenar el desarrollo, y que la llamada Transición Energética Justa puede convertirse en uno de los legados más contundentes del actual gobierno.

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