El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, cancelaron a última hora una rueda de prensa en la represa de Hidroituango tras advertir sobre un supuesto ataque con drones cargados con explosivos. Según ellos, la amenaza no solo los tenía a ellos como objetivo, sino que buscaba provocar un apagón masivo en buena parte del país. La escena era digna de una película: drones, explosivos, sabotaje eléctrico y el fantasma de las disidencias.
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Pero el libreto cambió de golpe. En plena rueda de prensa del Ministerio de Defensa, en el marco del Plan Democracia, el comandante del Ejército, el general Royer Gómez, fue contundente: la institución no ha emitido ninguna alerta sobre un posible ataque con drones contra los mandatarios ni contra la hidroeléctrica. Ninguna. Cero.
Mientras tanto, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, lanzó una advertencia general sobre el actuar de grupos armados y aseguró: “Si son capaces de asesinar, pues les queda muy fácil mentir. La otra amenaza son las disidencias de las diferentes denominaciones que tienen, de Calarcá, de Mordisco del que muestran esa fractura que hay en torno a su interés propio en la cultura. También de la disidencia del grupo los Pachenca, los Conquistadores de la Sierra”.
No hay ninguna evidencia que fueran a atentar contra el gobernador de Antioquia y el alcalde de Medellín.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) March 2, 2026
No sé sabe la razón por la que no fueron a Hidroituango pic.twitter.com/TvsINA0cOo
Las palabras del ministro apuntan a un contexto de riesgo real en el país, pero no confirman la película que vendieron desde Antioquia. Y ahí es donde el relato empieza a hacer agua.
Gutiérrez fue más allá y afirmó en entrevista radial: “Estos grupos terroristas quieren apagar el país, quieren generar un daño y el tema de fondo es el Frente 36 de las Farc que es alias Calarcá, EPM recibe amenazas de ese frente, amenazas terroristas, amenazas de extorsión, y no es un misterio que para poder haber construido Hidroituango se lo debemos, en gran medida, no solo a la ingeniería, sino también a nuestra fuerza pública”.
Por su parte, Rendón defendió con vehemencia el proyecto energético y aseguró: “Hidroituango es el fiel reflejo de la tenacidad de los antioqueños, una obra concebida hace más de 60 años y que hoy le garantiza la estabilidad energética al país y que gracias a una conciliación multibillonaria que se logró entre la Alcaldía de Medellín, EPM y la Gobernación de Antioquia, comenzó este año ya a generar ingresos por primera vez”.
No hay evidencia alguna de un atentado en Hidroituango.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) March 2, 2026
No sé sabe las razones por las que el alcalde de Medellín y el gobernador de Antioquia no asistieron a su reunión en Hidroituango. https://t.co/IDpylJwbeR
El alcalde también sostuvo que “Ese proyecto no le gusta a las estructuras criminales, porque siempre, en gran medida, todo lo que ha habido alrededor, justamente, han sido sembrados de coca, ha sido todo el tema de minería ilegal, y a ellos no les sirve que EPM, con una empresa 100 por ciento pública, haya hecho una inversión tan grande. Esto tiene muchos opositores, y no es gratuito, y por eso, al proyecto hay que cuidarlo”.
Sin embargo, mientras ellos hablaban de drones listos para atacar y de un supuesto plan para dejar a Colombia a oscuras, el Ejército desmarcó oficialmente a la institución de cualquier alerta concreta. La contradicción es tan frontal que deja mal parada la narrativa del inminente atentado.
Quedaron al descubierto este par de bandidos, y les tocó rectificar,
— Nilson (@nilsonagu) March 2, 2026
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Hasta el momento, no se ha reportado ningún incidente y la máxima autoridad militar en tierra fue clara en que no existe alerta emitida por el Ejército sobre ese supuesto ataque.
En medio de un país polarizado y con un proyecto como Hidroituango que arrastra años de controversias ambientales, sociales y de seguridad, la cancelación del evento terminó generando más ruido que certezas. Y mientras las autoridades analizan la información para establecer el nivel real de riesgo, la versión oficial del Ejército golpea directamente la credibilidad de quienes hablaron primero de un atentado de alto impacto.





