El expresidente Álvaro Uribe Vélez terminó reconociendo, por orden judicial, que el periodista Daniel Coronell no tiene vínculos con el narcotráfico, desinflando una de las acusaciones más graves que había sostenido durante años en medio de su enfrentamiento con la prensa crítica. La rectificación fue el resultado de un proceso legal que lo obligó a corregir públicamente sus palabras, en un episodio que reactiva la discusión sobre el uso irresponsable de algunos políticos y figuras públicas en las redes sociales sin importarles las consecuencias.
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Este es el mensaje publicado por Uribe en su cuenta de X “Me permito rectificar la afirmación del tweet del 6 de abril de 2017, en el sentido de que Daniel Coronell Castañeda no es narcotraficante y, por ende, no debe someterse a la JEP”, en un tono que contrasta con la contundencia con la que durante años había sostenido esa acusación. Lo que siempre uso Uribe como una afirmación categórica terminó reducido a una rectificación obligada frente a las evidencias y la presión judicial.
Detrás de este giro está la decisión del Tribunal Superior de Bogotá, que ordenó proteger los derechos fundamentales al buen nombre y a la honra del periodista. Los magistrados fueron claros al advertir que las declaraciones de una figura como Uribe no pueden tratarse como simples opiniones privadas, pues su alcance es masivo y su impacto puede ser devastador. La justicia fue enfática en señalar que este tipo de afirmaciones “trascienden, se propagan rápidamente y repercuten en el ánimo y memoria de la colectividad”, una advertencia que deja claro el nivel de responsabilidad que implica hablarle a millones de seguidores.
Señor Fiscal y Señor Juez: A través de la siguiente publicación me permito rectificar la afirmación del tweet del 6 de abril de 2017, en el sentido de que Daniel Coronell Castañeda no es narcotraficante y, por ende, no debe someterse a la JEP.
— Álvaro Uribe Vélez (@AlvaroUribeVel) May 7, 2026
Daniel Coronell es uno de los periodistas más reconocidos del país, con una trayectoria marcada por investigaciones sobre poder político, paramilitarismo y corrupción. Durante años ha sido blanco de ataques, señalamientos y campañas de desprestigio, muchas de ellas provenientes de sectores cercanos al uribismo. Esta rectificación representa un golpe simbólico a ese tipo de estrategias, que buscan desacreditar el periodismo que no le gusta o no le sirve a la derecha del país mediante acusaciones sin sustento.
La Fundación para la Libertad de Prensa, Flip, reaccionó con contundencia y recordó que no es la primera vez que Uribe ha sido obligado a retractarse. La organización ha documentado múltiples casos en los que el exmandatario ha señalado a periodistas como Gonzalo Guillén, Hollman Morris, Daniel Samper Ospina y Julián Martínez, generando un ambiente de presión y riesgo para el ejercicio periodístico en Colombia. En esta ocasión, la Flip insistió en que las figuras públicas deben actuar con responsabilidad y evitar declaraciones que puedan poner en peligro a los comunicadores.
El episodio también deja en evidencia una tensión más profunda entre poder político y prensa. Durante años, Uribe ha construido un discurso en el que deslegitima a periodistas críticos, acusándolos de parcialidad o incluso de vínculos criminales. Sin embargo, esta vez la justicia intervino de manera contundente y lo obligó a desmontar una acusación que nunca pudo probar. No todo vale en la disputa política y mucho menos cuando se trata de afectar la reputación de alguien sin evidencia.
Aunque demorada, la justicia llega!! https://t.co/dJQXcRS8d0
— Guillermo Rivera (@riveraguillermo) May 7, 2026
Esta rectificación ocurre en medio de una campaña electoral presidencial marcada por la polarización, donde el uso de redes sociales se ha convertido en una herramienta clave para amplificar mensajes, pero también para difundir desinformación. El caso de Uribe y Coronell se convierte así en un ejemplo de hasta dónde puede llegar una acusación sin sustento y cuáles son sus consecuencias cuando pasa por el filtro de la justicia.
Mientras tanto, Daniel Coronell ha mantenido su línea. Para muchos, esta decisión judicial no solo reivindica el nombre del periodista, sino que también envía un mensaje a toda la prensa colombiana sobre la importancia de resistir frente a la presión del poder que pretenden ejercer algunos.
Al final, lo que queda es una escena que pocos esperaban ver con esa claridad. Un expresidente, una de las figuras más influyentes del país, jefe político de la candidata Paloma Valencia, obligado a retractarse públicamente y a reconocer que una acusación tan grave como vincular a alguien con el narcotráfico no tenía sustento.





