“Mentiroso y embaucador”: Ministro de Educación explotó y acabó con Alejandro Eder. Lo acusó de frenar la universidad pública para jóvenes en Cali

El ministro de Educación, Daniel Rojas, acusó al alcalde Alejandro Eder de frenar la Universidad del Oriente en Cali por no entregar el lote para su construcción. Según MinEducación, el Gobierno nacional ya tiene recursos y oferta académica lista para avanzar con el proyecto.

El ministro de Educación, Daniel Rojas Medellín, le cantó la tabla al alcalde de Cali, Alejandro Eder, por el retraso en la entrega del lote donde debe construirse el Multicampus Universitario del Oriente, uno de los proyectos educativos más esperados por los jóvenes del distrito de Aguablanca y las comunidades populares de Cali. El señalamiento fue directo, duro y sin rodeos. Rojas acusó al mandatario local de mentirle a la ciudadanía, atribuirse logros del Gobierno Petro y frenar una obra que ya tendría recursos asegurados desde la Nación.

El choque estalló luego de que el ministro afirmara que, aunque Eder anunció con bombos y platillos que Cali ya contaba con el terreno para la Universidad del Oriente, las instituciones públicas de educación superior todavía no tienen formalmente ese lote. “Hoy las instituciones de educación superior no cuentan con el lote que usted dijo que ya había entregado. No lo ha entregado”, dijo Rojas. El ministro fue más allá y calificó al alcalde como “mentiroso” y “saboteador”.

“Se le olvida al señor Alejandro Eder lo que él mismo anunció hace unos meses, exactamente el 24 de noviembre, cuando aseguró en sus redes sociales que Cali ya contaba con el terreno donde se construiría la Universidad del Oriente. Hoy, 26 de mayo de 2026, las instituciones de educación superior todavía no cuentan con ese lote que él dijo haber entregado con bombos y platillos. No lo ha entregado, es mentira, mentiroso y por eso es que no avanza la construcción de la Universidad del Oriente”, señaló el ministro.

La acusación es fundamental en este momento porque pone al alcalde en el centro de una pelea por una obra que podría cambiar el acceso a la educación superior en el oriente caleño. “No nos hemos quedado contemplando su ineptitud”, dijo también el ministro, al responder por los retrasos del proyecto. Además, le pidió al alcalde que “deje de mentirle a la ciudadanía y de atribuirse logros del Gobierno del presidente Gustavo Petro en plena época electoral”.

El dato que aumenta el escándalo es la plata. Según Rojas, el Gobierno nacional ya tendría asegurados los recursos para la primera fase del proyecto, pero la obra no ha podido iniciar porque la Alcaldía no ha entregado el lote a las instituciones de educación superior públicas. Se reportó que el ministro sostuvo que el Gobierno de Gustavo Petro destinó más de 125.000 millones de pesos para desarrollar la iniciativa educativa. Es decir, según MinEducación, la plata está, el proyecto está, la voluntad nacional está, pero falta que Eder entregue el predio.

La Universidad del Oriente se trata de una promesa histórica para una zona de Cali donde miles de jóvenes han reclamado durante años educación pública, gratuita y cercana. El proyecto está pensado para el oriente de la ciudad, cerca al Hospital Isaías Duarte Cancino, en el distrito de Aguablanca, una de las zonas con mayores necesidades sociales. Según registros previos, la iniciativa busca llevar educación superior pública y gratuita a poblaciones de escasos recursos.

Rojas recordó que el proyecto nació como respuesta a las exigencias de los jóvenes del estallido social de 2021 en Cali. En noviembre de 2025, el ministro ya había señalado que fueron esos jóvenes, muchas veces criminalizados, quienes exigieron educación pública, gratuita y de calidad, y que fue el presidente Gustavo Petro quien garantizó la financiación y construcción de la sede universitaria. Para el Gobierno nacional, la Universidad del Oriente no es un favor de la Alcaldía, sino una respuesta política y social a una demanda popular.

Mientras Eder ha intentado presentar el proyecto como una bandera de su administración, desde MinEducación insisten en que la iniciativa está financiada, estructurada y ejecutada por el Gobierno nacional. En otro cruce anterior, Rojas le respondió al alcalde que el Gobierno no necesitaba ningún aval de la Alcaldía para avanzar con la Universidad del Oriente y que el verdadero cuello de botella era la entrega definitiva del predio. “Todo está financiado por el Gobierno Nacional. Lo único que frenó este proyecto durante un año fue la falta de entrega del predio por parte de la Alcaldía”, dijo entonces el ministro.

La Alcaldía de Cali, por su parte, ha intentado bajarle el tono al choque. La secretaria de Educación, Sara Rodas, respondió que la búsqueda y definición del lote se ha realizado de manera conjunta entre equipos técnicos de la Alcaldía y el Ministerio, y que actualmente se evalúan aspectos ambientales, urbanísticos y de servicios públicos para garantizar la viabilidad del proyecto. Pero esa explicación no borra la pregunta central que deja el ministro sobre la mesa. Si el alcalde dijo que el lote ya estaba listo, ¿por qué las instituciones todavía no lo tienen formalmente?

El proyecto ya tiene una fase inicial en marcha en el colegio Nuevo Latir. Según El País, Rojas aseguró que el Gobierno ha financiado al 100 % el inicio de la educación superior en ese espacio, con 130 cupos y tres programas académicos, y que para el segundo semestre de 2026 se proyectan nueve programas y más de 500 cupos. Es decir, mientras se destraba la construcción del campus definitivo, el Gobierno nacional ya puso en funcionamiento una ruta para que jóvenes del oriente caleño empiecen a estudiar.

En noviembre de 2025 también se informó que la oferta académica inicial estaría a cargo de instituciones públicas como la Universidad del Valle, la Escuela Nacional del Deporte, la Institución Universitaria Antonio José Camacho, Intenalco y el Instituto de Educación Técnica Profesional de Roldanillo. En ese momento se habló de programas técnicos y tecnológicos para abrir oportunidades desde enero de 2026 en el colegio Nuevo Latir. La apuesta era clara. No esperar años a que el edificio estuviera terminado, sino empezar ya con educación superior en el territorio.

Por eso el señalamiento contra Eder tiene tanto peso político. No se trata solo de una pelea entre un ministro y un alcalde. Se trata de una obra educativa que puede beneficiar a jóvenes que históricamente han tenido que cruzar la ciudad, endeudarse o abandonar sus sueños por falta de acceso a educación superior. En una ciudad marcada por desigualdad, violencia y falta de oportunidades, frenar una universidad pública en el oriente no es un trámite menor. Es cerrar una puerta donde debería abrirse una oportunidad.

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