La desaparición de las redes sociales de Martín Caratar Córdoba, el niño creador de contenido que durante los últimos meses conquistó a miles de colombianos con videos sobre cultura, turismo, educación, y política se convierte en un símbolo de lo que muchos consideran un preocupante caso de censura digital. Mientras millones de usuarios siguen publicando contenidos de todo tipo, las plataformas decidieron bloquear las cuentas de un menor cuyo trabajo siempre estuvo supervisado por sus padres y que jamás se caracterizó por promover violencia, odio o lenguaje ofensivo.

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El caso ya dio un paso hacia los estrados judiciales. A través de una acción de tutela presentada en nombre del menor, Martín solicita que se protejan sus derechos fundamentales a la libertad de expresión, la participación, el libre desarrollo de la personalidad y la educación, además de pedir que sus cuentas sean restablecidas para continuar con el proyecto que desarrollaba junto a su familia. En el documento, el niño insiste en que son sus padres quienes administran completamente sus perfiles y ejercen el control parental sobre cada publicación.
La historia de Martín no pasó desapercibida en Nariño. Con apenas ocho años comenzó a construir una comunidad en TikTok e Instagram mostrando lugares turísticos, tradiciones, gastronomía, actividades familiares y también hablando de temas políticos importantes para el país. Su crecimiento fue tan rápido que varios medios regionales y nacionales le han dedicado notas en donde ha resaltado cómo un pequeño aventurero que estaba conquistando las redes sociales desde Pasto con contenidos espontáneos, culturales y educativos.
En una de esas entrevistas, Martín explicaba que las ideas para los videos nacían junto a su mamá, que cada recorrido era una oportunidad para aprender y que uno de sus mayores sueños consistía en convertirse en un creador de contenido reconocido para mostrar la riqueza cultural de Colombia. Es precisamente ese perfil el que terminó convirtiéndolo en uno de los niños influenciadores más visibles del departamento de Nariño.
Sin embargo, todo ese trabajo quedó suspendido cuando las plataformas decidieron cerrar sus cuentas, principalmente luego de la publicación de un video en el que Martín hablaba del reclutamiento de niños por parte de las FARC. La familia sostiene que no existió un análisis suficiente sobre el contexto del caso y que simplemente se aplicó un criterio automático relacionado con la edad del creador, sin valorar que los perfiles eran administrados por adultos responsables, además de mencionar que temen que su cuenta haya sido denunciada de forma masiva por parte de personas que hacen parte de la actual oposición y derecha.
Dentro de la tutela, el propio Martín dirige un mensaje al juez con palabras que han despertado solidaridad entre miles de personas. «La verdad es que yo conozco el Palacio de Justicia… nunca pensé que tan pronto iba yo a estar presentando esta tutela… y así no fallen a mi favor pienso que este es un gran aprendizaje para mí».
El menor también solicita una medida provisional para recuperar cuanto antes sus cuentas debido al contexto político actual, señalando que ese momento resulta importante para él y para quienes seguían sus publicaciones, reiterando además que sus padres son quienes ejercen el control de todo el contenido publicado.
Martin Caratar pide compartir este video para que reactiven su cuenta de Instagram y Facebook suspendidas por hablar de política y reflexionar sobre los candidatos. Tiene videos muy bonitos, pide etiquetar a @ecoaneko @AnaBejaranoRG @LevyRincon @macafolla @Flip_org pic.twitter.com/Bfj0UBDt4a
— Daniel Bernal (@danielbernalb) June 20, 2026
Otro de los apartados que más ha llamado la atención es aquel en el que Martín describe quién es fuera de las redes sociales. Explica que estudia en el Liceo de la Universidad de Nariño, cursa tercero de primaria, obtuvo un promedio de 4,49 y trabaja para alcanzar la máxima calificación. También recuerda que recibió un reconocimiento como ganador del concurso EXPO PIEMSA Influencer Académico 2026 organizado por la Alcaldía de Pasto, logros que, según señala, siempre han estado acompañados por la orientación de sus padres.
En otro fragmento del documento afirma que sus padres respetan su desarrollo personal y que siempre han sido ellos quienes administran completamente sus redes sociales.
El caso ha abierto un debate mucho más amplio sobre la forma en que las grandes plataformas tecnológicas aplican sus políticas de moderación cuando se trata de menores de edad. Diversas organizaciones internacionales, entre ellas UNICEF, la ONU y Save the Children, han defendido históricamente que los derechos de participación, expresión y desarrollo de niños y adolescentes deben armonizarse con su protección, un argumento que precisamente es citado dentro de la acción judicial presentada por la familia.
En este sentido, en TikTok continúan apareciendo mensajes de respaldo para el pequeño creador de contenido y circula un formulario ciudadano mediante el cual sus seguidores buscan expresar apoyo frente a la recuperación de sus cuentas.
Más allá del desenlace jurídico, el caso de Martín Caratar Córdoba pone sobre la mesa una pregunta que hoy genera un intenso debate en el contexto que vive Colombia, ¿Hasta qué punto una plataforma digital puede eliminar el trabajo de un menor cuando existe supervisión permanente de sus padres y el contenido desarrollado tiene un propósito cultural, educativo y familiar? La respuesta ahora quedará en manos de la justicia colombiana, que deberá definir si, en este caso, el cierre de las cuentas fue una aplicación legítima de las reglas de las plataformas o si terminó afectando derechos fundamentales que merecen protección constitucional.





