La imagen del influencer abelardista, Jesús Arana quedó bajo una fuerte controversia luego de que el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) emitiera una alerta sanitaria contra el jabón facial comercializado por su marca Arana Shop. El organismo oficial confirmó que el producto no cuenta con una Notificación Sanitaria Obligatoria vigente y advirtió que su comercialización en Colombia es ilegal, una situación que ha despertado preocupación entre miles de consumidores que confiaron en las recomendaciones del creador de contenido.

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La alerta sanitaria, identificada como la Alerta 205-2026, establece que el jabón facial era identificado con la Notificación Sanitaria Obligatoria NSOC21441-23CO, pero dicho permiso había sido cancelado desde el 13 de enero de 2026. Desde esa fecha, cualquier distribución, promoción o venta del producto quedó en condición irregular, razón por la cual el Invima lo considera un producto fraudulento y advierte sobre los riesgos que puede representar para quienes continúan utilizándolo.
El caso adquiere una enorme dimensión porque el jabón fue promocionado de manera constante en redes sociales por Jesús Arana, influencer abelardista conocido por publicar contenido relacionado con medicina estética, cuidado facial y productos cosméticos. Gracias a esa exposición, el producto alcanzó una amplia difusión en plataformas como Instagram, TikTok y tiendas virtuales, donde miles de personas fueron convencidas de adquirirlo bajo promesas de mejorar el aspecto de la piel.
El INVIMA emitió una alerta sanitaria contra el jabón de Jesús Arana, advirtiendo que su comercialización en Colombia es ilegal por tratarse de un producto fraudulento. Se debe suspender de inmediato su uso y denunciar a quienes lo distribuyan.
— Realities Col🇨🇴 (@realityscol) July 8, 2026
Arana no se ha pronunciado aún. pic.twitter.com/9hEQ3pJ2gc
Sin embargo, la advertencia del Invima desmonta por completo esa narrativa comercial. La autoridad sanitaria recordó que un cosmético sin Notificación Sanitaria Obligatoria vigente no ofrece garantías sobre su calidad, seguridad ni eficacia. Además, enfatizó que no existe certeza sobre el cumplimiento de los requisitos legales relacionados con su composición, fabricación, almacenamiento y distribución.
En su comunicación oficial, el organismo fue contundente al señalar que «los productos cosméticos sin Notificación Sanitaria Obligatoria ponen en riesgo la salud de quienes los utilizan, debido a que no existen garantías sobre su calidad, seguridad y eficacia», una advertencia que ha generado inquietud entre quienes compraron el jabón confiando en la popularidad del influencer.
Otro aspecto que preocupa a las autoridades es la falta de trazabilidad del producto. El Invima explicó que al desconocerse la cadena de comercialización, tampoco es posible verificar si el jabón fue almacenado, transportado o distribuido bajo condiciones adecuadas, un elemento fundamental para cualquier producto destinado al cuidado de la piel.
Un votante de Abelardo De La Espriella vendiendo jabones que son riesgosos para la salud de la gente. Quién lo iba a pensar. https://t.co/O2K8voUtM2 pic.twitter.com/1tFiJ63DA8
— Stefany Ostios 🌻 (@TefaOstios) July 9, 2026
La entidad fue aún más allá al recomendar expresamente que quienes tengan actualmente el jabón facial de Arana Shop suspendan inmediatamente su uso mientras se aclara su situación sanitaria. Asimismo, invitó a los ciudadanos a denunciar cualquier establecimiento físico o virtual que continúe comercializándolo y recordó que todos los cosméticos deben verificarse previamente en las bases oficiales del Invima antes de ser adquiridos.
Las medidas también alcanzan a las autoridades territoriales. El Invima solicitó a las secretarías de salud departamentales, distritales y municipales realizar actividades de inspección, vigilancia y control para ubicar el producto y adoptar las medidas sanitarias correspondientes. Igualmente, ordenó informar cualquier hallazgo relacionado con el jabón para fortalecer las acciones de control en todo el país.
El comunicado oficial también lanza una advertencia directa a fabricantes, importadores, distribuidores y comercializadores. Todos ellos deberán abstenerse de seguir distribuyendo el jabón facial identificado por el Invima, ya que podrían ser objeto de medidas sanitarias de seguridad y de procesos sancionatorios contemplados en la legislación colombiana.
Hasta el momento de conocerse la alerta, Jesús Arana no había emitido un pronunciamiento público sobre la decisión del Invima. Tampoco se registraba una explicación oficial de la marca frente a la cancelación de la Notificación Sanitaria Obligatoria, mientras diferentes medios nacionales informaron que las plataformas digitales continuaban mostrando publicidad del producto e incluso de otros artículos cosméticos comercializados bajo la misma marca.
El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) emitió una alerta sanitaria por la comercialización del Jabón Facial marca Arana Shop, promocionado por el influencer y médico estético Jesús Arana, al advertir que su venta en Colombia es ilegal y que su… pic.twitter.com/XZIFfJ2O3f
— PORTAL LA VERDAD (@portallaverdad_) July 9, 2026
El episodio vuelve a poner sobre la mesa un debate cada vez más frecuente sobre la responsabilidad de los creadores de contenido cuando utilizan su enorme influencia para promocionar productos relacionados con la salud y el cuidado personal. En un entorno donde millones de usuarios toman decisiones de compra basándose en la confianza que generan las figuras de internet, expertos han insistido en la importancia de verificar que los productos cuenten con todos los permisos exigidos por la autoridad sanitaria antes de ser ofrecidos al público.
En tanto avanzan las labores de inspección y vigilancia ordenadas por el Invima, la recomendación oficial no adquirir el jabón facial de Arana Shop, suspender inmediatamente su uso si ya fue comprado y verificar siempre que cualquier cosmético cuente con autorización sanitaria vigente antes de aplicarlo sobre la piel. La controversia deja un duro golpe para la credibilidad de la marca del influenciador abelardista y abre nuevos interrogantes sobre los controles que deben existir cuando la influencia digital se convierte en una poderosa herramienta de ventas.





