La decisión ni siquiera fue anunciada primero por la futura administración colombiana. Quien terminó revelando que Colombia abandonaría la Ruta de la Seda fue Nate Morris, el nominado por Donald Trump para convertirse en embajador de Estados Unidos en Bogotá, durante una audiencia ante el Senado estadounidense. Desde ese escenario aseguró que Abelardo de la Espriella le manifestó su compromiso de retirar al país del memorando firmado con China, un hecho que inmediatamente desató fuertes cuestionamientos sobre la autonomía de la política exterior colombiana.
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Las palabras de Morris no pasaron inadvertidas. «Todas las naciones tienen que tomar una decisión, si es Estados Unidos o China, con quien quieren hacer negocios», afirmó durante su intervención, dejando claro que la administración Trump considera la relación con Pekín como una competencia geopolítica en la que los países latinoamericanos deberán escoger un solo bando.
Más polémico aún resultó que el anuncio sobre una decisión estratégica para Colombia no proviniera inicialmente de la Casa de Nariño ni del presidente electo, sino de un funcionario estadounidense que todavía ni siquiera ha sido confirmado oficialmente como embajador.
Durante la audiencia, Morris fue más allá y celebró abiertamente el compromiso que, según dijo, recibió de Abelardo de la Espriella. «Me ha alentado mucho el presidente electo y su compromiso de retirarse de ese memorando de entendimiento», manifestó el diplomático nominado.
No huele bien esto. Como así que el embajador aún no ratificado por el congreso de su país anuncia cuáles son los pasos que va seguir el nuevo gobierno Colombiano con relación a la China
— Juan Camilo Restrepo (@RestrepoJCamilo) August 5, 2026
Si la China le ofrece buenos negocios a Colombia en la ruta de la seda o por otros conductos;… https://t.co/QgCxNEKyEe
La Ruta de la Seda había sido firmada oficialmente el 15 de mayo de 2025 durante la visita del presidente Gustavo Petro a Pekín, donde sostuvo reuniones con el mandatario Xi Jinping. El acuerdo contemplaba once áreas de cooperación que incluían infraestructura, transición energética, energías renovables, movilidad eléctrica, inteligencia artificial, conectividad digital y fortalecimiento del comercio bilateral.
Uno de los objetivos centrales era disminuir el enorme déficit comercial que Colombia mantiene con China, superior a los 14.000 millones de dólares, mediante mayores exportaciones de café, banano, carne, frutas y otros productos agropecuarios colombianos hacia el mercado asiático.
El memorando también abría la posibilidad de acceder a líneas de financiación del Banco de Desarrollo de China para proyectos ferroviarios, portuarios y logísticos, además de impulsar inversiones en energías solar y eólica, cables de fibra óptica y ensamblaje de vehículos eléctricos.
¿Alguien duda todavía de que el juramento de lealtad de De la Espriella a Estados Unidos compromete su capacidad para defender los intereses de Colombia? Aquí está la prueba.
— Mafe Carrascal Rojas (@MafeCarrascal) August 5, 2026
El nominado a embajador estadounidense admite que el presidente electo le prometió retirar al país de… https://t.co/KOwueupMpx
Para numerosos analistas, abandonar ese escenario antes incluso de iniciar el nuevo gobierno significa cerrar una puerta de cooperación internacional sin que todavía se conozca qué alternativas concretas ofrecerá Estados Unidos para compensar esas oportunidades. Durante el gobierno Petro, la adhesión a la Franja y la Ruta fue presentada como una estrategia para diversificar los socios comerciales del país y reducir la dependencia histórica frente a un único mercado internacional.
Ahora ocurre exactamente lo contrario. Las declaraciones de Nate Morris muestran una visión mucho más alineada con la política exterior impulsada por Donald Trump, quien ha convertido la contención de la influencia china en América Latina en uno de los principales objetivos de Washington.
La iniciativa de la Franja y la Ruta, lanzada por Xi Jinping en 2013, ya integra a más de 100 países, incluidos más de veinte en América Latina como Perú, Ecuador, Chile, Bolivia, Argentina, Costa Rica, Cuba, Nicaragua y Venezuela. Según datos citados por el Foro Económico Mundial, el proyecto contempla inversiones potenciales cercanas a ocho billones de dólares en infraestructura y abarca alrededor del 65 % de la población mundial y cerca de un tercio del PIB global.
Santos, Duque y Petro trabajaron con sus distintos equipos diplomáticos para que Colombia entrara a la Ruta de la Seda. Nos costó 10 años de relaciones bilaterales y un esfuerzo enorme en materia de política exterior para lograrlo.
— Nicolás León (@Nicolasleonb) August 5, 2026
Todo ese esfuerzo se fue a la mierda en menos…
La controversia también revive el debate sobre la soberanía en materia de política internacional. Mientras Nate Morris afirmó que «todas las naciones tienen que tomar una decisión», sectores críticos consideran que Colombia no tendría por qué verse obligada a escoger entre Washington y Pekín, sino construir relaciones económicas con ambas potencias según sus propios intereses nacionales.
Durante el gobierno Petro se insistió precisamente en esa idea. «Tanto América Latina como Colombia somos libres, soberanos e independientes. Las relaciones que establecemos con cualquier pueblo del mundo deben ser en condiciones de libertad e igualdad», sostuvo el entonces mandatario al momento de firmar el memorando con China.
Ahora el panorama parece cambiar radicalmente. El propio Morris afirmó ante el Senado que espera «abrir nuevamente la economía colombiana» y fortalecer las inversiones estadounidenses, atribuyendo al nuevo gobierno una orientación completamente distinta frente a la administración saliente.
La decisión también reabre preguntas económicas que todavía no tienen respuesta. Si Colombia renuncia a los mecanismos de cooperación previstos con China, ¿qué inversiones reemplazarán los proyectos ferroviarios, energéticos y tecnológicos contemplados en el acuerdo? ¿Qué ocurrirá con los planes para ampliar las exportaciones agropecuarias al gigante asiático? ¿Cómo se compensará el eventual cierre de esas oportunidades? Hasta ahora, esas respuestas no han sido explicadas públicamente. Por el lado de Washington se celebra el anuncio.





