La guerra interna de la derecha colombiana terminó dejando sobre la mesa una acusación demasiado grave para despacharla como simple chisme político. Miguel Polo Polo aseguró públicamente que María Fernanda Cabal, durante la pasada campaña presidencial, hablaba en círculos cerrados de una supuesta financiación con “dinero sucio” en la candidatura de Abelardo de la Espriella.
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Polo Polo escribió que Cabal había sido cercana a De la Espriella, a quien llamaba “la Generala” y “la Patriota”, pero que cuando el hoy presidente decidió competir por la Casa de Nariño ella habría iniciado una ofensiva privada contra su candidatura. Según el exrepresentante, Cabal lo llamaba “abogado de la mafia”, decía que su campaña estaba financiada con “dinero sucio” y sostenía que Abelardo le había quitado dirigentes y estructura política.
Ese detalle cambia por completo la dimensión del enfrentamiento. Ya no estamos solamente ante dos antiguos aliados insultándose en X ni frente a una discusión sobre quién fue más agradecido. Hablar de financiación electoral con recursos de origen ilícito implica entrar en el corazón de la transparencia de una campaña presidencial. Sin embargo, debe insistirse en algo fundamental. Polo Polo atribuye esas palabras a Cabal, pero hasta el momento no ha divulgado documentos que demuestren la acusación.
Y con esto cierro el capítulo.
— POLO POLO (@MiguelPoloP) September 2, 2026
Su amigo, quien hoy es presidente, la apoyó en todas sus candidaturas. La llamaba “la Generala”, “la Patriota”. Incluso le entregó una espada. Cuando vio que nadie en la derecha podía vencer al régimen, decidió lanzarse él. Yo, sin titubear, lo…
La pelea comenzó a escalar después de que antiguos mensajes contra Polo Polo reaparecieran tras el nombramiento de Gissella Rueda, exintegrante de la Unidad de Trabajo Legislativo de Cabal, como secretaria general del Ministerio de Cultura. La Silla Vacía reconstruyó cómo Cabal terminó llamando “muy malagradecido” a quien durante años fue uno de sus aliados políticos más visibles, especialmente después de que Polo apoyara tempranamente a De la Espriella.
Polo Polo decidió entonces sacar la ropa sucia que durante meses había mantenido guardada. Aseguró que en 2023 enfrentó denuncias relacionadas con presuntos cobros a integrantes de su UTL y que una persona del entorno de Cabal habría estado detrás de esas actuaciones. Según su versión, su libertad y su carrera estuvieron en riesgo, y quienes realmente lo acompañaron fueron su abogado Jhonatan Peláez y el propio Abelardo de la Espriella.
El exrepresentante afirmó que durante años había preferido callar para no profundizar las fracturas dentro de la derecha. Incluso lanzó una advertencia que alimentó todavía más el escándalo. Dijo que precisamente por considerarse “un caballero” no había contado todo y agregó que “lo que falta por contar es más… y peor”. Una frase que ahora adquiere otro peso después de mencionar expresamente la supuesta acusación sobre financiación con recursos cuestionables.
La dimensión política es enorme porque Cabal no era una contradictora cualquiera de De la Espriella. Ambos hicieron parte durante años del mismo universo político conservador y compartieron cercanías, discursos y electorado. Polo Polo recordó que el hoy mandatario la respaldó en distintas aspiraciones y que después la relación terminó completamente rota. Infobae también documentó que el exrepresentante ya había acusado a Cabal de llamar en privado a Abelardo “defensor de mafiosos”.
Llevaba un año callado. Estábamos en plenas elecciones y no quería que después salieran a decir que yo estaba dividiendo a la derecha. Pero las elecciones ya pasaron y llegó el momento de hablar.
— POLO POLO (@MiguelPoloP) September 2, 2026
En 2023 me llevaron ante la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado con…
La gran pregunta es qué sabía exactamente María Fernanda Cabal cuando, según Polo Polo, hablaba de una campaña con “dinero sucio”. ¿Se trataba de una acusación sustentada en información concreta, de rumores políticos o simplemente de una expresión utilizada en medio de una campaña feroz? Hasta ahora no existe evidencia pública que permita responderlo. Tampoco hay, en las fuentes consultadas, una prueba que permita afirmar como hecho que la campaña presidencial recibió recursos ilícitos.
Pero semejante afirmación tampoco puede convertirse en una frase perdida en el basurero de una pelea de redes. Una campaña presidencial moviliza recursos, donantes, créditos, aportes privados, organizaciones políticas y reportes sometidos a vigilancia electoral. Si alguien que estuvo tan cerca de ese sector aseguraba que existían recursos de origen cuestionable, corresponde explicar de dónde salió semejante versión, quién se la entregó y por qué fue aparentemente comentada en privado y no denunciada ante las autoridades.
La disputa también desnuda hasta qué punto se desintegró el bloque político que parecía actuar unido contra la izquierda. Polo Polo abandonó tempranamente el proyecto de Cabal y terminó jugándose abiertamente por De la Espriella. Ella, por su parte, salió del Centro Democrático junto con José Félix Lafaurie y comenzó la construcción de un proyecto propio. Hoy permanecen en una orilla ideológica similar, pero profundamente enfrentados.
Cabal todavía tiene una explicación pendiente frente al señalamiento concreto que Polo Polo puso públicamente en circulación. No basta responder si alguna vez llamó a Abelardo “abogado de la mafia”. La acusación más delicada es otra. ¿Dijo realmente que había “dinero sucio” financiando aquella campaña? Y, si lo dijo, ¿en qué información se basaba? Si era falso, tendrá razones para desmentirlo de manera categórica. Si tenía información, debería explicar cuál.
“Polo Polo, un verdadero caballero no se pone en esas con una dama”.
— POLO POLO (@MiguelPoloP) September 2, 2026
Precisamente porque soy un caballero es que no he contado TODO. Porque lo que falta por contar es más… y peor.
Polo Polo afirmó que con su último mensaje daba el capítulo por terminado. Pero políticamente acaba de hacer exactamente lo contrario. Al mencionar una presunta financiación con “dinero sucio”, abrió un interrogante que supera con creces su enemistad con María Fernanda Cabal. La pelea dejó de ser exclusivamente personal. Ahora toca directamente la campaña que llevó a Abelardo de la Espriella a la Presidencia y plantea una pregunta que no debería desaparecer entre insultos y recriminaciones.
Porque aquí hay una diferencia enorme entre revelar una acusación y demostrarla. Polo Polo reveló que Cabal supuestamente hacía ese señalamiento. No demostró que el dinero sucio existiera. Esa precisión protege la verdad periodística, pero no le resta gravedad al episodio. Al contrario, convierte la polémica en una exigencia concreta de respuestas para quienes lanzaron, conocieron o protagonizaron una acusación que toca directamente la transparencia electoral del país.





