El metro de Bogotá vuelve a quedar atrapado en una disputa por miles de millones de pesos. Abelardo de la Espriella pretende utilizar $313.000 millones previstos para la primera línea del sistema ferroviario y otros $437.000 millones de la calle 13. Son $750.000 millones que dejarían de financiar esas obras durante 2026 para atender otros temas.

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La controversia también alcanza al alcalde Carlos Fernando Galán, quien tendrá que explicar cómo garantizará la continuidad de los proyectos. Aunque el Ministerio de Hacienda sostiene que los recursos no desaparecerán, el Gobierno pretende utilizarlos para enfrentar la crisis energética. La decisión genera cuestionamientos sobre el manejo de Abelardo a los compromisos financieros adquiridos con Bogotá.
El traslado forma parte de una modificación al Presupuesto General de la Nación por $3,9 billones, presentada ante el Congreso. Según explicó el ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, el Ejecutivo necesita reorganizar partidas para responder a la emergencia energética, las dificultades financieras de Air-e y las necesidades de reconstrucción ocasionadas por el terremoto del 10 de agosto.
¡Abelardo le quita a Bogotá el presupuesto del Metro! Ayer, en las comisiones económicas del Congreso, el Gobierno nacional anunció un recorte presupuestal de $750 mil millones a Bogotá: $313 mil millones destinados a la Línea 1 del Metro y $437 mil millones a la Calle 13. Vean qué incoherencia: Durante cuatro años, la administración y la derecha repitieron que Petro le había dado la espalda a Bogotá, pero Petro nunca le quitó un peso al Metro y siempre cumplió los acuerdos de cofinanciación de la Nación
— Quena Ribadeneira- Concejala de Bogotá (@QuenaRibadeneir) October 28, 2026
De los $3,9 billones solicitados, $1,2 billones se destinarían a enfrentar los problemas del sector eléctrico y $2,7 billones al Fondo Milagro. Los $750.000 millones correspondientes a Bogotá forman parte de las apropiaciones que el Gobierno busca reutilizar durante 2026. La propuesta requiere autorización legislativa.
La decisión afecta dos proyectos estratégicos para la movilidad de la capital. La primera línea del metro registraba un avance general del 83,73 % al cierre de septiembre de 2026, según la Empresa Metro de Bogotá. La calle 13, por su parte, constituye uno de los principales corredores de conexión entre Bogotá y el occidente de Cundinamarca.
El ministro Miguel Gómez Martínez quiso defender el traslado argumentando que los desembolsos habían sido reprogramados durante el Gobierno de Gustavo Petro. Sin embargo, los antecedentes muestran que los ajustes financieros también involucraron a la administración distrital. El 31 de octubre de 2025, mediante el otrosí número cinco, representantes de los ministerios de Hacienda y Transporte acordaron con Carlos Fernando Galán modificar el calendario de aportes nacionales. El documento estableció que esos cambios no afectarían la sostenibilidad financiera ni las metas del proyecto.
Cuando @petrogustavo era presidente, @CarlosFGalan no perdía oportunidad para cuestionar las decisiones del Gobierno Nacional y advertir sobre los riesgos para Bogotá. Pero ahora, frente al Gobierno de Abelardo de la Espriella, ¿dónde quedó esa vehemencia? ¿Por qué está tan callado? Hablemos de cifras: el Gobierno Nacional solicitó una modificación presupuestal que incluye $750.000 millones inicialmente previstos para obras de Bogotá: $313.000 millones para la Línea 1 del Metro y $437.000 millones para la Calle 13. El Gobierno sostiene que se trata de una reprogramación presupuestal, pero la pregunta es: ¿qué garantías concretas tiene Bogotá de que esos recursos estarán disponibles cuando se necesitan? Si de verdad le preocupa Bogotá, debería estar reclamando garantías concretas, no conformándose con declaraciones. Decir que los recursos están asegurados no basta: los compromisos deben cumplirse y la ciudadanía tiene derecho a conocer los riesgos reales para la Línea 1 del Metro y la troncal de la Calle 13. Ahora, el Gobierno incorporó $624.656 millones provenientes de un crédito del Banco Mundial al presupuesto de 2026 para atender la emergencia del terremoto y respaldar el Fondo Milagro. La ciudadanía tiene derecho a conocer cómo se ejecutan esos recursos, qué resultados producen y cómo se garantiza su destinación. También hay preguntas pendientes sobre los 1.9 billones que, según las cifras que hemos revisado, requieren aclaración en el reporte de donaciones del Fondo Milagro. Antes de presentar esa diferencia como un faltante confirmado, el Gobierno debe explicar públicamente la conciliación de las cuentas. Mientras tanto, Bogotá no puede convertirse en la variable de ajuste de las decisiones nacionales. Cada retraso en las obras significa más trancones, más tiempo perdido con nuestras familias, mayores afectaciones al comercio y al ambiente, y más presión sobre las finanzas públicas. Si aparecen costos adicionales, los bogotanos podrían terminar pagando la factura con recursos que también se necesitan para salud, educación y bienestar social. Y aquí está el doble rasero que Galán debe explicar: cuando Petro era presidente, el alcalde hacía públicas sus preocupaciones; ahora que Abelardo está en la Casa de Nariño, parece conformarse con su palabra. ¿Por qué no exige con la misma firmeza garantías verificables? ¿Por qué no reclama públicamente claridad sobre las decisiones presupuestales que comprometen proyectos fundamentales para la capital? Con Petro, Galán hablaba de caos. Hoy, frente a una modificación presupuestal que involucra $750.000 millones destinados a dos grandes obras de Bogotá, silencio absoluto y 0 pataleta.
— Ana Teresa Bernal Montañéz (@anateresabernal) October 28, 2026
La participación de Galán en esos acuerdos abre interrogantes sobre su responsabilidad en la planeación financiera del metro. Su administración aceptó modificaciones al calendario de desembolsos, bajo el argumento de que permitirían reorganizar los recursos sin comprometer la ejecución de las obras.
La crisis energética es el principal argumento utilizado por Abelardo para defender la reasignación. El Gobierno pretende fortalecer el Fondo Empresarial de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, encargado de atender obligaciones relacionadas con las generadoras térmicas. Hacienda advierte que las dificultades financieras de Air-e y el fenómeno de El Niño representan riesgos para el abastecimiento eléctrico en la Costa Caribe.
Los otros $2,7 billones solicitados servirían para financiar el Fondo Milagro y la reconstrucción en 16 departamentos afectados por el terremoto. El Ejecutivo espera obtener esos recursos de ingresos tributarios extraordinarios. La Dian certificó un recaudo de $1,1 billones hasta el 24 de octubre, mientras el Gobierno proyecta recibir nuevos ingresos antes del 19 de noviembre.
URGENTE: El Gobierno quiere recortar 44,9 % de los recursos de la Línea 1 del Metro de Bogotá y reducir 67 % el presupuesto de la calle 13 para 2027. Además, propone trasladar $750.000 millones de transporte para cubrir deudas de Air-e. ¿Cuál es el problema con Bogotá? #metrodebogotá #bogota #galan #linea1 #abelardodelaespriella
— Mar Pizarro (@delmarpizarro) October 27, 2026
Para Abelardo y Galán, la controversia deja una exigencia concreta. Los bogotanos necesitan conocer cuándo llegarán los aportes nacionales y cómo se garantizará el cronograma de construcción. El uso de $750.000 millones previstos para proyectos capitalinos obliga a explicar con transparencia las decisiones presupuestales.





