Carrillo le da la “peinada” del año a Jennifer Pedraza por posar como voz moral mientras se alía con Juan Manuel Galán quien niega el genocidio en Gaza

La polémica por Gaza estalló en Colombia luego de que Gustavo Petro acusara a Juan Manuel Galán de negar un genocidio, pero el verdadero choque político lo protagonizó Carlos Carrillo, quien le dio una “peinada” pública a Jennifer Pedraza por su doble discurso y sus alianzas.

La polémica por las declaraciones sobre Gaza terminó destapando una guerra política interna que dejó a Jennifer Pedraza en el centro del fuego cruzado y a Carlos Carrillo como protagonista de una respuesta demoledora. Mientras el país seguía el cruce entre el presidente Gustavo Petro y Juan Manuel Galán por la negativa a reconocer un genocidio en Palestina, el verdadero terremoto estalló en redes sociales, donde las contradicciones quedaron al desnudo.

Pedraza, hoy representante a la Cámara y aspirante al Senado por el partido Dignidad y Compromiso, intentó mostrarse como una voz indignada frente a Juan Manuel Galán, a quien acusó de negar sistemáticamente el genocidio en Gaza. En un mensaje público escribió: “Lo verdaderamente importante: que usted lleva meses negando el genocidio en Palestina. Una frialdad inhumana. La realidad, los datos, la ONU, nada lo ha hecho cambiar de parecer. Lamentable”. El tono encendido buscaba marcar distancia moral, pero el señalamiento abrió la puerta a una acusación mucho más incómoda.

Y es que la indignación de Pedraza chocó de frente con su propia realidad política. La congresista decidió aliarse electoralmente con el partido MIRA, fuerza que hoy hace coalición con el Nuevo Liberalismo, el mismo partido de Juan Manuel Galán, uno de los protagonistas del bloque que niega que en Gaza haya un genocidio. Esa alianza fue leída por muchos como una renuncia a los principios que ahora intenta defender en redes, y allí apareció Carlos Carrillo con una respuesta que no dejó espacio para matices.

El director de la UNGRD le contestó sin rodeos y con un tono que rápidamente se volvió viral: “Y usted lleva años atacando día y noche a un presidente de Colombia que fue capaz de pararse más duro que cualquiera de su movimiento ‘revolucionario’ contra ese genocidio. Usted está del lado del sionismo, al que señala es el dueño del bolígrafo que la avaló”. La frase cayó como una bofetada política, dejando a Pedraza expuesta entre su discurso combativo y sus pactos electorales.

Mientras Carrillo era celebrado por lo que muchos calificaron como una “peinada histórica”, la congresista quedó atrapada en una narrativa de doble rasero: criticar con dureza a quienes niegan el genocidio, pero caminar de la mano de estructuras políticas que hoy sostienen esa misma postura. En contraste, Carrillo la acusó de haber pasado años atacando a un presidente que, según sus palabras, ha sido el que más firmemente se ha parado contra lo que ocurre en Gaza.

La discusión, que comenzó como un debate internacional sobre Palestina, terminó convirtiéndose en un juicio político interno donde la coherencia quedó bajo lupa. Para muchos, Carrillo no solo respondió, sino que desmontó el intento de Pedraza de posar como voz moral, recordándole que las alianzas también hablan y que no se puede denunciar un genocidio mientras se pacta con quienes lo niegan. La pelea dejó un mensaje claro: en política, la indignación selectiva suele cobrarse caro.

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