Catherine Juvinao queda contra las cuerdas: su jugada para acercarse a Claudia López se complica y arriesga su curul por la polémica de doble militancia luego de la adhesión del Verde a Iván Cepeda

El respaldo de sectores del Partido Verde a Iván Cepeda agitó la política nacional y desató un fuerte enfrentamiento interno entre figuras como Ariel Ávila y Catherine Juvinao, dejando en evidencia la fractura del partido.

Las tensiones dentro del Partido Verde ya no se esconden y estallaron en público justo cuando el respaldo a Iván Cepeda empieza a consolidarse como una fuerza determinante en la carrera presidencial. Lo que debía ser una decisión estratégica terminó convirtiéndose en una confrontación abierta entre congresistas, con acusaciones cruzadas, advertencias sobre doble militancia y un mensaje que, lejos de debilitar a Cepeda, termina fortaleciéndolo.

El apoyo del sector mayoritario del Partido Verde a la candidatura de Cepeda marca un punto de inflexión en la campaña. No es un respaldo cualquiera. Se trata de una de las colectividades con mayor peso político en el centro del espectro, lo que amplía el margen del candidato del Pacto Histórico y lo acerca aún más a una victoria contundente. 

Sin embargo, la decisión no cayó bien en todos los sectores del partido. Catherine Juvinao reaccionó con dureza, advirtiendo sobre posibles implicaciones legales y señalando que este apoyo a Cepeda podría hacerla constituirle en doble militancia ya que es bien sabido que ella venía apoyando por debajo de la mesa a Claudia López. “Es una amenaza directa a mi curul”, afirmó, elevando el tono de una discusión que rápidamente se trasladó a la esfera pública.

Ariel Ávila, por su parte, defendió el respaldo a Cepeda y respondió a las críticas con firmeza. Su posición refleja el sentir de un sector del partido que considera que la alianza con el proyecto político que lidera el petrismo es coherente con las banderas progresistas que históricamente ha defendido el Verde. El choque entre ambos deja en evidencia una fractura que ya venía gestándose, pero que ahora se hace imposible de ocultar.

En el contexto actual el Partido Verde se encuentra en una encrucijada política, dividido entre algunos que dicen tener una posición independiente y quienes ven en Cepeda la oportunidad de consolidar un bloque progresista fuerte de cara a las elecciones del próximo 31 de mayo. Esta división, lejos de debilitar el escenario general, termina evidenciando el peso que ha ganado la candidatura del senador.

En medios nacionales se ha destacado la intensidad del enfrentamiento, señalando que las diferencias internas han escalado hasta convertirse en un debate jurídico y político. La discusión sobre la doble militancia podría tener implicaciones directas sobre la permanencia de algunos congresistas en sus cargos.

Mientras tanto, desde el entorno de Cepeda, el respaldo del Partido Verde se suma a una serie de apoyos que consolidan su candidatura como la más fuerte del momento. La Alianza por la Vida, que agrupa a distintos sectores progresistas, continúa creciendo y ampliando su base, en un momento clave de la campaña.

El impacto de este apoyo se siente también en las encuestas. Cepeda no solo lidera la intención de voto, sino que se acerca de manera contundente al umbral necesario para ganar en primera vuelta. En ese escenario, cada adhesión adquiere un valor estratégico, y la del Partido Verde no es la excepción.

La reacción de otros sectores políticos no se hizo esperar. Desde la derecha, se han lanzado críticas que apuntan a cuestionar la coherencia del Partido Verde, mientras que desde el centro se observa con preocupación cómo la colectividad pierde cohesión interna. Sin embargo, el efecto inmediato es otro. Cepeda sigue sumando.

La fractura del Verde también deja una lectura más profunda. El reacomodo de fuerzas en la política colombiana. Lo que antes era un bloque relativamente homogéneo hoy se divide frente a una realidad electoral que exige definiciones claras y de respaldo a los intereses y necesidades de los colombianos. Y en esa definición, el respaldo a Cepeda se convierte en un punto de quiebre.

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