Lo que empezó como una arremetida incendiaria desde redes sociales terminó en una retractación forzada ante la Fiscalía. El concejal de Medellín Andrés “Gury” Rodríguez, militante del Centro Democrático, tuvo que echar para atrás sus graves señalamientos contra RTVC y Señal Colombia, luego de haberlos acusado sin pruebas de “patrocinar asesinos” y de supuestamente “celebrar” el atentado contra Miguel Uribe Turbay, palabras que pusieron en la mira y en riesgo directo a periodistas del sistema de medios públicos.
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En una diligencia de conciliación ante la Fiscalía General de la Nación, el cabildante reconoció lo que RTVC había advertido desde el primer momento: que no le consta absolutamente nada de lo que afirmó. La retractación quedó consignada públicamente por el propio Rodríguez, quien escribió: “Con el ánimo de conciliar, en diligencia en @FiscaliaCol, acordamos que: No me consta que @SenalColombia patrocine asesinos, ni que celebraron el atentado contra Miguel Uribe Turbay a través del concierto de la esperanza. Excusas y un abrazo enorme a los trabajadores de Señal Colombia”.
Con el animo de conciliar, en diligencia en @FiscaliaCol, acordamos que: No me consta que @SenalColombia patrocine asesinos, ni que celebraron el atentado contra Miguel Uribe Turbay a través del concierto de la esperanza. Excusas y un abrazo enorme a los trabajadores de Señal… https://t.co/wd1DIbFmCn
— Andrés Gury Rodríguez (@AndresGuryRod) January 21, 2026
La frase, que hoy intenta sonar conciliadora, contrasta con el daño ya causado. Durante semanas, desde sectores políticos afines al uribismo, se promovió una narrativa que estigmatizó a periodistas públicos como “enemigos” y “asesinos en potencia”, una acusación temeraria en un país donde el señalamiento suele convertirse en amenaza y la amenaza en violencia real. RTVC lo denunció con claridad: ese tipo de discursos no se quedan en el debate político, sino que elevan el riesgo para los equipos periodísticos en territorio, especialmente en ciudades con alta tensión social como Medellín.
El antecedente es contundente. En octubre de 2025, el gerente de RTVC, Hollman Morris, había acudido a la Fiscalía para denunciar al concejal del Centro Democrático por injuria, calumnia y hostigamiento, advirtiendo además sobre un ambiente de presión y amenazas contra periodistas del sistema de medios públicos. Morris fue enfático en señalar que calificar a comunicadores como “asesinos patrocinados” no es una opinión, sino una estigmatización que puede derivar en agresiones físicas.
Estimado Hollman Felipe, @HOLLMANMORRIS, un placer. https://t.co/jw3BtesEyf pic.twitter.com/Ng7UnQ4wLh
— Andrés Gury Rodríguez (@AndresGuryRod) January 22, 2026
La retractación de “Gury” Rodríguez no borra el riesgo que generaron sus palabras ni el clima de hostilidad que ayudó a alimentar. Por el contrario, deja en evidencia la irresponsabilidad de un sector político que usa el micrófono para atacar al periodismo público y luego, ante la justicia, admite que no tenía pruebas. El episodio reabre un debate de fondo: hasta dónde puede llegar el discurso político cuando desde cargos de poder se pone en peligro la vida y la integridad de periodistas, y cuántas retractaciones más serán necesarias para que entiendan que señalar al periodismo es una forma de empujarlo al abismo.





