Gracias al gobierno del cambio por primera vez en la historia resguardos indígenas en Guainía tendrán luz

En Guainía, la instalación de paneles solares ha llevado energía y luz constante a comunidades indígenas por primera vez en su historia.

En el remoto departamento de Guainía, donde las gigantes torres de acero transportan energía a través de vastas distancias, la luz apenas alcanzaba las cabeceras municipales. Sin embargo, un cambio histórico se ha producido recientemente gracias a la instalación de más de 500 paneles solares en los resguardos Chatare, Carpintero y Venado, como parte del programa Comunidades Energéticas liderado por el Ministerio de Minas y Energía, bajo la dirección del ingeniero Andrés Camacho.

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Por primera vez, estas comunidades indígenas tienen acceso a energía y luz las 24 horas del día. La entrega de estos sistemas energéticos se llevó a cabo bajo la coordinación del Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas no Interconectadas (IPSE), y fue oficializada por el viceministro de Energía, Javier Campillo, quien estuvo acompañado por decenas de indígenas emocionados al ver realizado su sueño de iluminar sus hogares en cualquier momento del día.

Los resguardos Chatare, Carpintero y Venado han sido dotados con un total de 544 paneles solares, beneficiando a más de 500 familias indígenas. Esta iniciativa se enmarca en una promesa cumplida del presidente Gustavo Petro, quien en su Plan Nacional de Desarrollo presentó la transición energética como un pilar fundamental. Este plan busca no solo reducir la pobreza energética, sino también mejorar la calidad de vida de los colombianos, haciendo de la energía un bien común.

Antes de la llegada de estos paneles solares, las comunidades indígenas de la región solo tenían luz cuatro días al mes, proporcionada por una antigua planta diésel. Este combustible, costoso y de difícil acceso, llegaba en pipetas de plástico transportadas en lanchas de madera desde las cabeceras municipales. Ahora, con las nuevas comunidades energéticas en funcionamiento, estos casi 200 indígenas disfrutan de luz y energía durante los 30 días del mes.

Rito García Aguilar, de la Asociación Indígena de Venado, destacó que las plantas agrovoltaicas instaladas no solo les proveen energía 24/7, sino que también sirven como huertas para la producción agrícola. Las comunidades han comenzado a cultivar lulo, ají, papaya y sandía, productos que requieren de energía constante para prosperar. Este desarrollo ha permitido a las comunidades aprovechar mejor la tierra y fortalecer su autosuficiencia.

El viceministro de Energía, Javier Campillo, realizó la entrega oficial de estas tres comunidades energéticas en el resguardo Venado, ubicado en la frontera con Venezuela. Además de mejorar la vida cotidiana de los habitantes, la presencia de energía constante ha tenido un impacto positivo en el turismo de la región. Los visitantes ahora se sienten más seguros y pueden recargar sus dispositivos electrónicos, lo que ha impulsado la economía local.

La inversión en estas comunidades energéticas, cada una con especificaciones adaptadas a su territorio, superó los $15,250 millones. En la comunidad de Chatare se instaló una central de generación híbrida de 70.87 kWp, con 175 paneles solares y 48 baterías de 4710 Ah. En Carpintero, se levantó una central de 87.48 kWp con 216 paneles solares y 72 baterías de 4710 Ah. En Venado, una comunidad vecina de Venezuela y rodeada por el río Guaviare, se montó una central con 153 paneles solares y 48 baterías.

Este proyecto es parte de un esfuerzo mayor, ya que el Ministerio de Minas y Energía ha inscrito más de 18,000 comunidades para ser beneficiadas por el programa Comunidades Energéticas. La transformación energética en Guainía es un claro ejemplo de cómo la inversión en tecnología sostenible puede cambiar radicalmente la vida de comunidades que han sido históricamente olvidadas.

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