El caso de Beto Coral sigue creciendo como una bola de nieve y ahora está rodeado por denuncias que han provocado indignación en distintos sectores políticos y de derechos humanos. El hecho comenzó como una detención migratoria en Phoenix, Arizona, y ahora se ha transformado en una controversia internacional luego de que familiares, activistas y congresistas cercanos al progresismo alertaran sobre presuntas agresiones físicas y psicológicas contra el influenciador colombiano.
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Las denuncias más fuertes fueron divulgadas por la representante a la Cámara electa conocida en redes sociales como «Lalis», quien aseguró públicamente que Coral estaría siendo víctima de graves vulneraciones a sus derechos fundamentales. «Beto está siendo presuntamente maltratado, le están pegando patadas, lo metieron a un pozo de agua, lo tienen encadenado. Están violando todos sus derechos. Esto es asqueroso, exigimos que lo suelten, que le respeten sus derechos humanos», afirmó la congresista en un mensaje que rápidamente se viralizó en redes sociales.
La denuncia encendió una tormenta política en medio del ya tenso ambiente electoral colombiano debido a la campaña de la derecha que ha promovido reiteradamente acciones violentas contra la izquierda del país.
De otro lado, durante una transmisión realizada por el periodista Daniel Coronell, familiares de Coral relataron detalles que aumentaron la preocupación sobre las condiciones de reclusión del activista. Según el testimonio entregado por Tatiana Camacho, madre del hijo de Coral, el influenciador le habría contado que fue trasladado desde Arizona hasta Texas bajo fuertes medidas de seguridad y que durante ese proceso habría sufrido presuntos maltratos.
De acuerdo con el relato, Coral denunció haber sido golpeado, encadenado y sometido a presiones para firmar una autodeportación voluntaria. «Lo amarraron con unas cadenas, que lo golpearon, que lo metieron como en una cubeta de agua y que le insistían que firmara la autodeportación», afirmó Camacho durante la entrevista.
La situación se volvió aún más dramática cuando la familia aseguró que Coral habría permanecido durante horas sin conocer su destino final mientras era transportado entre centros de detención. Según las declaraciones conocidas públicamente, el activista habría sido trasladado inicialmente a Florence, Arizona, para luego ser llevado al Centro de Procesamiento de El Paso, Texas, una instalación utilizada por las autoridades migratorias estadounidenses.
Con este video queda más que claro que fue Abelardo de la Espriella quien habría gestionado la captura de Beto Coral. Este tipo es una chanda de ser humano. Si eso le hizo a una persona que estaba lejos de su alcance en EEUU, se imaginan lo que le hará a quien lo critique aquí en… pic.twitter.com/kYB5Ti3cxc
— Físico Impuro (@FisicoImpuro) June 18, 2026
En medio de la incertidumbre, Coral también habría manifestado que no le fueron leídos los denominados derechos Miranda al momento de su detención, una afirmación que ha generado múltiples interrogantes entre sus seguidores. Hasta el momento, las autoridades estadounidenses no han confirmado públicamente esta versión.
La madre del influenciador, Luz Mary Garrido, fue incluso más contundente al referirse a la situación de su hijo. «Le están dando un trato inhumano», afirmó durante la transmisión, agregando que teme por la integridad física y emocional de Coral. Según su relato, el activista habría sido sometido a condiciones de reclusión que calificó como degradantes y que, en su opinión, constituyen una forma de tortura psicológica y física.
Beto Coral es una figura ampliamente conocida dentro del activismo digital colombiano y un abierto defensor del gobierno de Gustavo Petro. Durante los últimos años ha protagonizado fuertes enfrentamientos políticos en redes sociales y ha denunciado públicamente a diversas figuras de la oposición.
Incluso medios internacionales han referido recientemente que Coral obtuvo asilo en Estados Unidos tras denunciar amenazas contra su vida y que llevaba más de una década esperando una decisión definitiva sobre su situación migratoria.
🗣️⛓️#Internacional | “Uno de ellos me pegó una patada en las piernas”.
— RTVC Noticias (@RTVCnoticias) June 19, 2026
El activista Beto Coral denunció que, tras su detención por parte del ICE en Estados Unidos, habría sido víctima de presuntos malos tratos durante el procedimiento, de acuerdo a información difundida por el… pic.twitter.com/YlhBZRLd6m
El periodista Daniel Coronell también reveló que Coral aseguró haber sido detenido mientras se encontraba junto a su hijo en Phoenix y que posteriormente fue recluido por autoridades migratorias estadounidenses. Las denuncias han llegado hasta el presidente Gustavo Petro, quien calificó el caso como una posible persecución política y pidió a la Cancillería colombiana acompañar la situación.
Mientras tanto, organizaciones, activistas y seguidores del influenciador exigen claridad sobre las condiciones de detención y reclaman que se garantice plenamente su integridad física y sus derechos fundamentales.
Por ahora, las acusaciones sobre golpes, cadenas, inmersión en agua fría y presiones para firmar una autodeportación siguen siendo denuncias realizadas por Coral y su entorno cercano que no han sido confirmadas oficialmente por las autoridades estadounidenses. Sin embargo, la gravedad de los señalamientos ha sido suficiente para convertir el caso en uno de los episodios políticos y humanitarios más polémicos de los últimos días.
Con una audiencia de deportación programada para el próximo 30 de junio, la atención ahora está puesta en lo que ocurra dentro de los tribunales migratorios de Estados Unidos y en las respuestas que puedan ofrecer las autoridades frente a unas denuncias que han provocado conmoción tanto en Colombia como entre sectores de la comunidad latina en territorio estadounidense.





