Mafe Carrascal le canto la tabla a Lina Garrido de Cambio Radical y le recuerda los hombres de su partido acusados de acoso sexual y corrupción

El debate sobre la reforma a la salud se tornó tenso cuando Mafe Carrascal desenmascaró la hipocresía de la oposición, mientras Lina Garrido intentaba desviar la discusión con ataques personales.

El debate en la Cámara de Representantes se convirtió en un escenario de confrontación cuando la congresista oficialista María Fernanda Carrascal desenmascaró la hipocresía de la oposición. En un cruce encendido con Lina Garrido, de Cambio Radical, quedó en evidencia cómo sectores de derecha instrumentalizan el feminismo y desvían la atención de los verdaderos problemas del país, como la urgencia de reformar el sistema de salud.

Carrascal denunció las estrategias de sabotaje contra la reforma a la salud, señalando que se le ha cuestionado injustamente por sus ausencias en sesiones del Congreso. Explicó que estas se debieron a situaciones personales justificadas, como su embarazo y la hospitalización de su hija, desmontando así los señalamientos malintencionados de la oposición.

Sin embargo, Garrido, en vez de debatir sobre la reforma, optó por lanzar ataques personales y poner en duda la coherencia de Carrascal con el feminismo. La congresista del Pacto Histórico no tardó en responder y dejó claro que la verdadera hipocresía radica en quienes ahora enarbolan banderas feministas solo cuando les conviene. “Ayer se unió a los machitos y a una cantidad de personas que utilizan el discurso y que utilizan a las feministas para ponernos a responder a las mujeres por hombres señalados de presuntas agresiones machistas”, afirmó con contundencia.

Carrascal no dudó en recordarle a Garrido que casos de abuso y acoso sexual han ocurrido en todos los partidos, incluido Cambio Radical. Aun así, le aclaró que ella jamás la obligaría a responder por los señalados dentro de su colectividad, en contraste con la forma en que sectores de la oposición intentan desacreditar a quienes apoyan al Gobierno.

En su intervención, la congresista también advirtió que si la derecha regresa al poder, no solo las mujeres perderían derechos, sino que el país retrocedería en términos democráticos y sociales. “Los avances que este proyecto ha generado para el pueblo colombiano y para las mujeres son importantísimos”, subrayó Carrascal, reafirmando su respaldo al Gobierno del Cambio.

Por su parte, Lina Garrido, sin argumentos para debatir la reforma a la salud, desvió la discusión con una burda acusación, señalando que Carrascal había abrazado y besado a Armando Benedetti. La intención era clara: desviar el foco del debate real y lanzar una cortina de humo en lugar de discutir la crisis en el sistema de salud.

El espectáculo de la oposición dejó en evidencia su falta de compromiso con los cambios estructurales que el país necesita. Mientras Carrascal defendía con argumentos sólidos la necesidad de avanzar en derechos y justicia social, Garrido y sus aliados recurrían a ataques personales y dobles raseros.

Lo ocurrido en el Congreso demuestra, una vez más, que la oposición uribista y sus aliados prefieren la politiquería antes que trabajar por el bienestar del pueblo colombiano.

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