¡Senadora Esmeralda Hernández no se quedó callada! Mostró como Andrea Padilla se le arrodilló con todo y causa animalista al «matagatos» Abelardo

La congresista Esmeralda Hernández acusó públicamente a Andrea Padilla de abandonar al progresismo tras pedir trabajar de la mano de Abelardo de la Espriella, reabriendo una de las disputas más intensas del movimiento animalista colombiano.

La senadora Andrea Padilla dirigió un mensaje a Abelardo de la Espriella en el que le pidió permitir que su equipo trabajara junto al nuevo Gobierno para impulsar programas de protección animal. Esa publicación fue suficiente para provocar una inmediata reacción de sectores y grupos animalistas del país y también de la representante Esmeralda Hernández, quien no ocultó su indignación y acusó a Padilla de haber «traicionado al progresismo».

La crítica de Hernández fue directa y contundente. En un mensaje difundido a través de sus redes sociales afirmó que «la senadora Andrea Padilla no esperó ni dos días después de elecciones para traicionar al progresismo entregándosele públicamente al matagatos Abelardo, regalándole la causa y desconociendo todo su prontuario contra los animales». Sus palabras rápidamente han circulado entre organizaciones animalistas y sectores políticos que durante la campaña presidencial habían cuestionado duramente a De la Espriella por las polémicas declaraciones que años atrás hizo durante una entrevista humorística sobre episodios de maltrato contra gatos cuando era niño.

Precisamente por eso llamó la atención que Andrea Padilla, una figura pública que ha usado políticamente la defensa de los animales en Colombia, optara por tender puentes con la nueva administración. En el mensaje publicado tras la confirmación oficial de los resultados electorales, la senadora escribió que esperaba trabajar de la mano del nuevo Gobierno. Esa postura alimenta aún más las críticas provenientes de antiguos aliados políticos. Para Esmeralda Hernández, la decisión de Padilla representa un giro difícil de entender después de años de confrontación con sectores de la derecha y, especialmente, con un dirigente que fue blanco de numerosas críticas por parte del movimiento animalista durante la campaña presidencial.

Pero la confrontación entre ambas congresistas viene acumulando varios capítulos desde hace años. La rivalidad comenzó mucho antes del triunfo electoral de De la Espriella y ha tenido como escenario tanto el Congreso como los estrados judiciales. Las dos legisladoras han protagonizado disputas por la autoría e impulso de iniciativas relacionadas con la protección animal, incluyendo proyectos para prohibir las corridas de toros y otras reformas sobre bienestar animal.

En 2024 también protagonizaron un fuerte enfrentamiento luego de que varios congresistas afirmaran que Andrea Padilla no había respaldado plenamente el proyecto que terminó prohibiendo las corridas de toros. En ese momento respondió que no permitiría que se afectara su honra y acusó a quienes la criticaban de adelantar una campaña permanente de desprestigio. Sin embargo, entre los sectores animalistas el tema fue claro y por eso muchos líderes del movimiento de defensa de animales en Colombia se distanciaron desde ese momento de la senadora Padilla.

La tensión escaló posteriormente hasta la Corte Suprema de Justicia. Andrea Padilla había señalado públicamente que Esmeralda Hernández copiaba algunos de sus proyectos legislativos, mientras Hernández respondió presentando una denuncia por injuria y calumnia. Finalmente, la Corte decidió no abrir investigación y confirmó el archivo del proceso. Tras esa decisión, Padilla sostuvo que conservaba su tranquilidad, mientras Hernández insistió en que nunca se demostró que hubiera plagiado iniciativas legislativas, lo cual fue respaldado por otros congresistas y líderes políticos defensores de los animales.

Luego de la comunicación a Abelardo de la Espriella, lo que para Andrea Padilla representa su oportunidad para seguir usando las banderas animalistas, para Esmeralda Hernández y los líderes animalistas constituye una renuncia a los principios políticos que durante años identificaron al movimiento progresista y de defensa de los animales pues existen límites políticos que no deberían cruzarse, especialmente cuando se trata de una figura que fue objeto de fuertes cuestionamientos durante la campaña.

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