“Quiero la máxima persecución mundial contra este grupo narcoterrorista”: Petro ordena ofensiva total y declara guerra sin tregua a los victimarios del Cauca

El presidente Gustavo Petro se pronunció sobre los recientes ataques en el Cauca, condenando los hechos y anunciando acciones para enfrentar la violencia que vuelve a golpear a la región.

Explosiones, hostigamientos y miedo otra vez en el Cauca obligaron al presidente Gustavo Petro a reaccionar con un mensaje contundente que marca la línea del Gobierno frente a la violencia. El mandatario condenó los ataques y dejó claro que no habrá concesiones frente a los grupos armados que intentan retomar el control del territorio, enviando una señal directa de que el Estado no se va a retirar ni a ceder ante el terror.

Desde su cuenta oficial y en declaraciones recogidas por medios nacionales, el mandatario fijó una posición contundente frente a los atentados que han sacudido al suroccidente del país, dejando claro que el Estado no permitirá que los grupos armados sigan imponiendo el miedo en los territorios.

Los ataques, que se registraron en distintos puntos del departamento, han sido atribuidos a estructuras armadas ilegales que operan en la región, especialmente disidencias de las antiguas Farc que se disputan el control territorial y las economías ilícitas. La situación ha generado alarma entre las comunidades, que nuevamente quedan atrapadas en medio de una confrontación que parece no dar tregua.

El presidente Gustavo Petro elevó el tono frente a la violencia en el suroccidente y calificó a los responsables de los atentados como “terroristas, fascistas y narcotraficantes”. Aseguró que se trata de “criminales contra la humanidad” y ordenó intensificar de inmediato las operaciones militares contra las disidencias, dejando claro que el Estado no cederá ante el terror.

El mandatario se refirió al ataque en Cajibío, Cauca, donde murieron siete civiles y 17 personas resultaron heridas, varias de ellas indígenas. Señaló que los responsables estarían bajo el mando de alias Marlon, ya identificado por la inteligencia. En respuesta, ordenó reforzar la ofensiva militar, atacar las finanzas de estas estructuras y activar mecanismos de persecución internacional.

“Quiero la máxima persecución mundial contra este grupo narcoterrorista”, afirmó Petro, al anunciar que buscará llevar a estos cabecillas ante instancias como la Corte Penal Internacional. También apuntó a las estructuras de alias Iván Mordisco, a las que acusó de usar el terror para controlar territorios y economías ilegales ligadas al narcotráfico y la minería ilegal.

El presidente Petro fue directo al referirse a los responsables. “No se puede permitir que el terror vuelva a dominar las regiones”, afirmó, en un mensaje que buscó enviar una señal de autoridad frente a los hechos. Su pronunciamiento no solo condenó la violencia, sino que también planteó la necesidad de reforzar la presencia institucional en el territorio.

El Cauca ha sido históricamente uno de los departamentos más golpeados por el conflicto armado en Colombia. Su ubicación estratégica, sumada a la presencia de cultivos ilícitos y corredores de movilidad, lo convierten en un escenario clave para los grupos armados. En ese contexto, cada ataque no solo representa un hecho aislado, sino parte de una dinámica compleja que el Gobierno intenta enfrentar.

Los atentados recientes incluyeron explosiones y hostigamientos que afectaron tanto a la fuerza pública como a la población civil. Estos hechos han reavivado el debate sobre la seguridad en la región y la efectividad de las estrategias implementadas hasta ahora.

El Gobierno ha insistido en que su enfoque combina acciones de seguridad con políticas sociales que buscan atacar las causas estructurales de la violencia. Petro ha defendido la idea de que no basta con la fuerza militar, sino que es necesario generar condiciones de desarrollo en los territorios para reducir la influencia de los grupos armados.

En ese sentido, el pronunciamiento del presidente también incluyó un llamado a fortalecer la inversión social en el Cauca. Recuperar el territorio no solo desde la presencia militar, sino desde la garantía de derechos para las comunidades.

La reacción en redes sociales fue inmediata. Ciudadanos expresaron su preocupación por la situación en el Cauca, pero también respaldaron el llamado del presidente a no ceder frente a la violencia. La sensación general es que el país no puede permitir que regiones enteras queden bajo el control de grupos armados.

El contexto político también influye en la lectura de estos hechos. En medio de una campaña electoral intensa, los ataques en el Cauca se convierten en un factor que impacta la percepción sobre la seguridad y la capacidad del Estado para responder.

En este sentido, el Gobierno insiste en que no dará un paso atrás. La estrategia combina acciones de fuerza, presencia institucional y diálogo cuando las condiciones lo permitan. 

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