La última encuesta del Centro Nacional de Consultoría publicada por Cambio encendió el debate político en los días más calientes de la campaña. La medición muestra a Iván Cepeda en primer lugar con 33,4 % y a Abelardo de la Espriella en segundo lugar con 30,9 %, una diferencia estrecha que algunos sectores han presentado como un empate técnico. Sin embargo, más allá del ruido mediático, el dato más importante sigue siendo que el candidato del Pacto Histórico conserva la delantera.
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La publicación llega en un momento clave. Faltan pocos días para la elección y cada encuesta empieza a pesar no solo por sus cifras, sino por la forma en que se interpreta. Cambio presentó el resultado como un cabeza a cabeza entre Cepeda y De la Espriella, lectura que puede generar preocupación en el progresismo, pero también una alerta útil. Si algo deja claro esta medición es que la campaña no puede confiarse y que la posibilidad de ganar en primera vuelta depende de redoblar el trabajo territorial, digital y ciudadano.
CAMBIO presenta la última #GranEncuestaCAMBIO, a una semana de las elecciones. Los resultados muestran un escenario inédito en la contienda electoral: Iván Cepeda lidera por un margen mínimo en primera vuelta, mientras que De la Espriella tendría una ligera ventaja en una… pic.twitter.com/OKBxOC5QV8
— Cambio (@estoescambio) May 24, 2026
La encuesta del CNC ubica a Paloma Valencia en 12,6%, a Claudia López en 2,5% y a Sergio Fajardo en 2,1%. Es decir, el escenario muestra una concentración del voto de derecha alrededor de Abelardo de la Espriella, mientras Cepeda mantiene el liderazgo del campo progresista. Esa fotografía obliga a mirar la recta final con seriedad. La ventaja existe, pero debe cuidarse en las calles, en los barrios, en las mesas de votación y en la conversación con los indecisos.
También hay que revisar con atención la distribución territorial de la encuesta. Al comparar algunas regiones donde se aplicó la medición con los resultados de las elecciones parlamentarias del pasado 8 de marzo, aparecen datos que merecen análisis. En varias zonas incluidas en la muestra, la derecha había tenido un desempeño fuerte, lo que puede influir en la lectura general del resultado. Esto no significa descalificar automáticamente la encuesta, pero sí invita a observar con cuidado cómo se construyen las mediciones y qué territorios pesan más en la fotografía final.
En el Caribe, por ejemplo, los municipios comparados registraron 70,3% de votos para la derecha frente a 21,67% para la izquierda en las parlamentarias, y esa región representó 18,7% de la muestra del CNC. En Centro-Oriente, la derecha obtuvo 63,3% frente a 27,3% de la izquierda, con una participación de 16,93% en la encuesta. Son cifras que ayudan a entender por qué la medición puede mostrar una competencia más cerrada y por qué el análisis no debe quedarse solo en el titular.
Uno no puede creer en unas encuestas y en otras no, según el resultado.
— Gustavo Bolívar (@GustavoBolivar) May 24, 2026
Lo que sí se puede es sospechar de unas y otras. Cómo es posible que en encuestas con 2 días de diferencia Cepeda pueda tener una diferencia de 11,2% puntos (44,6% Invamer, 33% CNC)
En este hilo lo explico: pic.twitter.com/OWDJQfq1cc
El Eje Cafetero también muestra un comportamiento relevante. Allí, en los municipios comparados, la derecha alcanzó 59,13% y la izquierda 22,6%, mientras esa región pesó 18,3% en la encuesta. En Centro-Sur-Amazonía, la derecha registró 65,22% frente a 23,41% de la izquierda, con 8,7% de participación en la muestra. Estos datos no eliminan el valor de la encuesta, pero sí permiten comprender que toda medición tiene un contexto y que el modo de distribuir la muestra puede influir en la percepción final.
En Bogotá, la diferencia fue mucho más estrecha. La derecha aparece con 42,24% y la izquierda con 40,76% en los municipios analizados, mientras la capital representó 13,85% de la encuesta. En el Pacífico, la derecha obtuvo 48,38 % frente a 37,73% de la izquierda, con 17,34% de participación en la muestra. En el Llano, donde la izquierda tuvo un mejor comportamiento con 42,95% frente a 51,21% de la derecha, la participación en la encuesta fue apenas de 6,03%. Esa distribución debe ser parte de la conversación pública.
La Silla Vacía registró la encuesta señalando que De la Espriella empata técnicamente con Cepeda y que Paloma Valencia se hunde. El País de España, por su parte, presentó la foto final de las encuestas con Iván Cepeda en primer lugar y Abelardo tomando distancia de Paloma. Esa diferencia de enfoques demuestra que una misma cifra puede producir lecturas distintas. Por eso, en la recta final, el progresismo no puede quedarse en la discusión de titulares, sino concentrarse en la movilización.
#AlAire | 🚨🗳️ "Gracias a la nueva ley de encuestas, ahora la encuestadora tiene que entregar los códigos computacionales y un montón de insumos para garantizar la transparencia, yo no creo que el CNC haya metido la mano ahí para sacar los municipios que quisiera, sino que la… pic.twitter.com/5GXiQwcyys
— Radio Nacional CO (@RadNalCo) May 25, 2026
La senadora María José Pizarro también cuestionó la encuesta del CNC y preguntó a qué responden estos sondeos. Su reacción expresa una preocupación que ha circulado entre sectores del Pacto Histórico, especialmente porque días antes Invamer había mostrado una ventaja mucho más amplia para Cepeda. En esa medición, el candidato progresista aparecía con 44,6%, Abelardo de la Espriella con 31,6% y Paloma Valencia con 14%, una diferencia de trece puntos a favor de Cepeda.
La comparación entre encuestas deja una conclusión prudente, pero importante. Cepeda sigue liderando, aunque la campaña no puede asumir que la elección está resuelta. En política, una ventaja solo se vuelve triunfo cuando se convierte en votos reales. Por eso, más que entrar en pánico por una encuesta o celebrar otra, el llamado es a trabajar con más fuerza. Cada conversación, cada volante, cada llamada, cada testigo electoral y cada voto pueden marcar la diferencia.
Abelardo de la Espriella ha construido una campaña de alto impacto mediático, con frases fuertes, confrontación permanente y una presencia constante en redes. Esa estrategia puede producir ruido, pero no necesariamente garantiza mayoría. Cepeda, en cambio, ha apostado por una campaña que busca recoger sectores sociales, organizaciones populares, jóvenes, mujeres, trabajadores, comunidades y ciudadanos que quieren continuidad del proyecto progresista. Esa diferencia debe explicarse con claridad en estos últimos días.
¿A qué responden estos sondeos a solo una semana de las elecciones? ¿Es una nueva estrategia de manipulación mediática para influir negativamente en el voto y contrarrestar los resultados de Invamer?
— María José Pizarro Rodríguez (@PizarroMariaJo) May 24, 2026
¿Casualidad que salgan en cascada justo después de ver la Plaza de Bolívar… https://t.co/697VlBSRRm
La encuesta de Cambio, entonces, no debe leerse como una amenaza a los resultados. Debe leerse como una advertencia. El liderazgo de Cepeda existe, pero necesita defensa ciudadana. La primera vuelta no se gana con confianza excesiva, se gana con organización. Se gana hablando con el vecino, con el familiar indeciso, con el compañero de trabajo, con quien todavía duda o con quien cree que votar no sirve.
Por eso, el mensaje final no puede ser de miedo, sino de acción. Si el objetivo es ganar en primera vuelta, la tarea es redoblar esfuerzos desde ya. Hay que llenar las calles, cuidar los votos, acompañar la campaña, compartir información, desmontar mentiras y convertir la ventaja en una victoria contundente. Cepeda sigue primero, pero la historia no se escribe con encuestas. Se escribe con votos.





