No pasaron muchos días para que una de las primeras banderas del gobierno entrante comenzara a tambalear. El anuncio de Abelardo de la Espriella sobre una supuesta donación de 60 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para apoyar su proceso de empalme recibió una respuesta directa del presidente Gustavo Petro, que calificó esa interpretación como falsa y aclaró cuál es, según explicó, el verdadero destino de esos recursos.
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Desde Roma, donde cumple agenda internacional, Petro utilizó su cuenta oficial de X para responder a la versión difundida por el presidente electo. El mandatario fue categórico. «No es cierto que hay una donación de BID para el empalme. Lo que ha dicho el BID es que quedan 60 millones de dólares disponibles para financiar los diferentes programas que mi gobierno y gobiernos anteriores habían adelantado con el BID».
La afirmación cambia completamente el sentido del anuncio oportunista realizado días antes por Abelardo de la Espriella, quien había presentado esos recursos como una muestra de respaldo internacional a su administración y como un apoyo específico para desarrollar el denominado «empalme anticorrupción», coordinado por el vicepresidente electo José Manuel Restrepo.
No es cierto que hay una donación https://t.co/7hC3cl0hhV para el empalme
— Gustavo Petro (@petrogustavo) July 2, 2026
Lo que ha dicho el BID es que quedan 60 millones de dólares disponibles para financiar los diferentes programas que mi gobierno y gobiernos anteriores habían adelantado con el BID
Según la versión expuesta por el nuevo gobierno, el Banco Interamericano de Desarrollo habría aprobado 60 millones de dólares no reembolsables destinados a fortalecer la transición institucional, brindar asistencia técnica y acompañar los primeros meses de la administración entrante. Incluso, De la Espriella presentó ese supuesto respaldo como un reconocimiento internacional frente a lo que calificó como la compleja situación económica que recibiría el próximo 7 de agosto.
Sin embargo, el presidente Petro sostuvo que el debate nunca ha sido sobre la existencia de los recursos, sino sobre la manera en que fueron presentados ante la opinión pública. De acuerdo con el jefe de Estado, esos fondos no corresponden a un premio, un regalo o una bolsa extraordinaria creada para el nuevo gobierno. Por el contrario, hacen parte de líneas de financiación y cooperación que el BID mantiene con Colombia para desarrollar proyectos previamente estructurados durante varias administraciones, incluida la actual.
Mientras el discurso de la administración electa buscaba mostrar que un organismo internacional estaba destinando una millonaria cooperación exclusivamente para facilitar su llegada al poder, la explicación entregada por el presidente Petro sostiene que se trata de recursos que ya estaban disponibles para programas del Estado colombiano y cuya existencia no depende del cambio de gobierno.
🚨Es falso que el BID le vaya dar 60 millones de dólares. Desenmascaro otra mentira de Abelardo #ElPrimerCafeDeLaMañana pic.twitter.com/jVbuWNmjVC
— Alejandro Ocampo (@alejoocampog) July 1, 2026
El senador electo Alejandro Ocampo respaldó la explicación entregada por Petro y aseguró que desde el comienzo existían dudas sobre la versión difundida por el equipo de Abelardo. «Se los dije, que era mentira que le iban a dar 60 millones de dólares a Abelardo De la Espriella para el empalme. Y apenas estamos comenzando», escribió el dirigente político.
El debate también pone nuevamente bajo la lupa la estrategia comunicativa de la administración entrante, que en los últimos días ha insistido en hablar de un «empalme anticorrupción» y de un supuesto estado crítico de las finanzas públicas para justificar varias de sus primeras decisiones políticas. Para distintos observadores, presentar recursos previamente aprobados por el BID como si fueran una donación extraordinaria para el nuevo gobierno podría contribuir a construir una narrativa de respaldo internacional que, según la explicación del presidente Petro, no corresponde con la naturaleza de esos fondos.
La discusión adquirió mayor relevancia porque el propio presidente del BID, Ilan Goldfajn, confirmó haber sostenido conversaciones con Abelardo de la Espriella sobre mecanismos de cooperación técnica para la nueva administración. Sin embargo, el centro de la polémica no está en la existencia de esa cooperación, sino en si los 60 millones de dólares fueron realmente aprobados como un aporte exclusivo para el proceso de empalme o si corresponden, como sostiene Petro, a recursos previamente asignados a programas institucionales del Estado colombiano.
Abelardo dice que el BID donará 60 millones de dólares para su empalme, pero no hay comunicado oficial del BID.
— jackie (@jackietoloza) June 30, 2026
Hasta hoy solo es una afirmación política y no una confirmación oficial.
Quedamos a la espera del comunicado oficial y cuales son las condiciones. pic.twitter.com/5tbXFoLpnG
Una cooperación técnica puede acompañar procesos de transición administrativa sin que ello implique la creación de un fondo extraordinario para un gobierno específico. Precisamente esa es la diferencia que el presidente saliente buscó dejar clara con su publicación. La controversia aparece además en un momento especialmente sensible, cuando las comisiones de empalme apenas comienzan a intercambiar información y el ambiente político ya está marcado por fuertes cuestionamientos cruzados sobre transparencia, contratación pública y manejo de los recursos del Estado.
Durante su transmisión del pasado 29 de junio, Abelardo de la Espriella había afirmado que esos recursos permitirían fortalecer el trabajo de su comisión de empalme y enfrentar el supuesto deterioro financiero que recibiría su administración. Esa explicación fue ampliamente replicada en redes sociales y presentada como una muestra de confianza del BID hacia el nuevo gobierno.
Sin embargo, para el mandatario, los recursos siguen existiendo, pero no pertenecen al gobierno entrante ni fueron creados para facilitar su instalación. Son recursos de cooperación que hacen parte de programas acordados entre Colombia y el BID y cuya ejecución depende de proyectos institucionales, no de un reconocimiento político a una nueva administración.





