Las imágenes de campaña junto a Iván Cepeda todavía circulan en redes sociales, pero ahora el nombre de Tatiana Gaona Pinzón aparece entre los once representantes de las Curules de Paz que firmaron una declaración pública para acompañar la propuesta denominada «La Patria Milagro» de Abelardo de la Espriella. El cambio de postura provocó una ola de cuestionamientos en distintos sectores políticos y sociales, especialmente entre ciudadanos del Catatumbo que esperaban una representación completamente independiente de la administración de turno.
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La controversia no gira únicamente alrededor de un respaldo político. También pone sobre la mesa el papel de las Curules Transitorias Especiales de Paz (Citrep), creadas mediante el Acuerdo de Paz de 2016 para garantizar representación a las víctimas y a los territorios históricamente golpeados por el conflicto armado. Son apenas 16 curules para todo el país y 11 de ellas decidieron respaldar públicamente a la nueva administración, una decisión que para muchos desdibuja el espíritu con el que fueron concebidas.
Tatiana Gaona obtuvo su escaño por la Circunscripción Especial de Paz del Catatumbo con el aval de la Asociación de Víctimas de Las Mercedes, en Sardinata, Norte de Santander. Su campaña estuvo marcada por un discurso de defensa de las comunidades campesinas y de las víctimas del conflicto, razón por la cual llamó especialmente la atención que, pocos días después de las elecciones, apareciera respaldando la agenda de un presidente electo que durante la campaña defendió una política de seguridad basada en la militarización del Catatumbo, el aumento de operaciones militares y el regreso de la fumigación con glifosato.
Tatiana Gaona, Curul de Paz del Catatumbo, tardó solo 24 horas en volverse aliada del Gobierno de Abelardo de la Espriella, cuyo único discurso para esta región ha sido el de bombardearla, militarizarla y fumigarla con glifosato. ¿Para eso se hizo elegir? ¡Qué vergüenza! pic.twitter.com/vlnqn6o5BL
— Manolesco (@jhonjacome) July 22, 2026
Las críticas crecieron porque durante la campaña presidencial Gaona participó en actividades públicas junto al entonces candidato Iván Cepeda. Por eso, diferentes usuarios en redes sociales interpretaron su respaldo a Abelardo como un viraje político inesperado. En la red social X, varios usuarios han señalado que «Tatiana Gaona, Curul de Paz del Catatumbo, tardó solo 24 horas en volverse aliada del Gobierno de Abelardo de la Espriella, cuyo único discurso para esta región ha sido el de bombardearla, militarizarla y fumigarla con glifosato. ¿Para eso se hizo elegir? ¡Qué vergüenza!».
El documento firmado por los once representantes sostiene que el respaldo será «libre, autónomo e independiente» y afirma que el acompañamiento estará orientado a impulsar inversión social, desarrollo rural, fortalecimiento institucional, reparación de víctimas y una política de paz eficaz. Sin embargo, para numerosos observadores resulta difícil conciliar ese discurso con las posiciones que Abelardo de la Espriella expresó durante la campaña frente al Acuerdo de Paz y la institucionalidad creada para implementarlo.
Consciente de la polémica, Tatiana Gaona salió a defender su decisión en medios de comunicación donde señaló que su firma no significa una adhesión política al nuevo gobierno. «Mi compromiso no responde a intereses políticos. Yo no hago parte de ningún partido político. Respondo exclusivamente al mandato de quienes me eligieron», afirmó durante una de las entrevistas. La representante aseguró además que respaldará únicamente aquellas iniciativas que beneficien al Catatumbo y que mantendrá independencia frente al Ejecutivo.
Un mensaje lleno de optimismo y mucha disponibilidad para trabajar por el Catatumbo, hizo hace pocos minutos la recién elegida Rpte de la Curul de Paz Tatiana Gaona, quien obtuvo un total de 8.131 votos en la lista de la Asociación de Víctimas de las Mercedes. La nueva… pic.twitter.com/8D1UDJlNIR
— Fredy Fernando Parada (@fredyparada90) March 11, 2026
«Voy a trabajar por todo aquello que nos beneficie a todos y, cuando sea necesario, ejerceré el control político porque no voy a permitir que se violen los derechos humanos en el Catatumbo», manifestó. Lo cual también fue cuestionado por la incoherencia respecto a lo que el mismo Abelardo ha dicho sobre la región. En sus declaraciones a medios también sostuvo que los habitantes de la región necesitan con urgencia inversión social, vías, salud y empleo, además de rechazar la violencia que continúa afectando al territorio.
Pese a esas explicaciones, el debate no disminuyó. Diversas publicaciones en redes sociales recordaron que las Curules de Paz nacieron precisamente para representar a las víctimas del conflicto y actuar con independencia frente a los intereses partidistas. En el caso de Gaona, además, han reaparecido cuestionamientos que ya habían surgido durante la campaña relacionados con presuntos respaldos de sectores políticos tradicionales y con su parentesco con Jairo Pinzón López, exgerente del Hospital de Ocaña investigado por presuntos problemas de contratación, aunque esos señalamientos son independientes de la decisión política que hoy genera controversia.
Mientras tanto, el respaldo de los once representantes incluye nombres como Jorge Rodrigo Tovar, James Mosquera, Karen López, Juan Carlos Vargas, Luis Romiro Ricardo Buelvas, Javier López Díaz, Alejandro Castillo Gaitán, Janeth Sabogal, Jhon Fredy Valencia y Fred Pineda, quienes insisten en que su apoyo no será incondicional y estará condicionado al cumplimiento de compromisos con los territorios.
Como puede uno pasar de apoyar a Iván Cepeda en su campaña, ganar una curul de paz, que me imagino fue de votantes de izquierda, a pasar a apoyar al gobierno de Abelardo de la Espriella? Pues si, esto fue lo que hizo, la representante a la Cámara, Tatiana Gaona, de Norte de… pic.twitter.com/hPeXkqXFCt
— Ana Bolena (@reiconsort) July 22, 2026
Sin embargo, para buena parte de la opinión pública la discusión ya dejó de ser únicamente jurídica o institucional. El verdadero debate gira alrededor de la coherencia política de quienes llegaron al Congreso con el respaldo de comunidades víctimas del conflicto y hoy aparecen acompañando a un gobierno cuyas propuestas sobre seguridad y paz fueron duramente cuestionadas durante la campaña presidencial. En el caso de Tatiana Gaona, el cambio de postura continúa alimentando un intenso debate sobre el verdadero papel que deben desempeñar las Curules de Paz y sobre el compromiso adquirido con los ciudadanos que depositaron en ellas su confianza. ¿Cuál debería ser el costo político de este tipo de cambios?





