Las amenazas ya no parecen simples insultos entre miles de comentarios de redes sociales. María Camila Fonseca, conocida como Maca, Marcela Portilla, Natalia Giraldo, conocida como Miss Poirot, Fanny Esperanza y la representante a la Cámara Laura Beltrán, Lalis, han denunciado episodios de intimidación y hostigamiento que obligan a encender las alarmas sobre la violencia política y digital que están soportando mujeres con posiciones públicas visibles. Opinar y denunciar se está volviendo peligroso en Colombia.
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El caso de Marcela Portilla escaló directamente hasta la Fiscalía. La creadora informó que interpuso denuncia penal contra Nico Mosquera y Henry Fernando García por los presuntos delitos de amenazas y hostigamiento agravado. Según Portilla, la Fiscalía abrió una noticia criminal y ofició a la Unidad Nacional de Protección y a la Policía para adelantar la correspondiente evaluación del riesgo que podría comprometerla también a ella y a su familia.
“Efectivamente hay claros indicios que muestran que tengo riesgo no solamente yo sino también mi familia”, explicó Portilla al actualizar públicamente el proceso. La creadora dejó claro que no piensa guardar silencio y aseguró que quienes profirieron los mensajes tendrán que responder ante las autoridades. Su denuncia adquiere especial gravedad porque ya no habla únicamente de agresiones verbales, sino de una evaluación oficial de las condiciones de seguridad.
La fiscalía abre noticia criminal en contra de los dos individuos que me amenazaron y hostigaron en días pasados y oficia a la Unidad Nacional de Protección @UNPColombia y a la Policía Nacional @PoliciaColombia . No me voy a quedar callada y los voy a denunciar sin asco SIEMPRE. pic.twitter.com/w0ZNpMmV7m
— Marce Portilla ♥️ (@nometiente2) September 14, 2026
Natalia Giraldo, conocida en redes como Miss Poirot, también recibió un mensaje extremadamente violento enviado desde una cuenta identificada como “breyneralmariou”. El texto contiene insultos políticos y misóginos, una amenaza explícita contra su vida y referencias de violencia sexual. El pantallazo conocido evidencia hasta dónde puede llegar la degradación del debate cuando una diferencia ideológica termina convertida en intimidaciones personales capaces de generar verdadero temor.
Este mensaje me lo enviaron el día de ayer a Threds, es muy violento y perturbador. Si así se comporta una persona en una red social porque no comparte tus opiniones, se imaginan que harían con un arma y teniéndote al frente. Legalizar las armas en un país tan violento como… pic.twitter.com/ELlstNOcv2
— MISS POIROT (@MissPoirot07) September 9, 2026
El caso de María Camila Fonseca, Maca, lleva meses mostrando esa peligrosa transición de la agresión digital hacia escenarios físicos. La FLIP y la Fundación Karisma alertaron desde julio sobre amenazas, hostigamientos y divulgación de información privada después de la circulación descontextualizada de un fragmento de su sátira política. Las organizaciones advirtieron que el riesgo había trascendido internet y podía comprometer directamente su seguridad.
La alarma alrededor de Maca creció todavía más porque la creadora ha relatado episodios de hostigamiento fuera de las plataformas, entre ellos el acercamiento de un hombre cuando se encontraba comiendo en un restaurante El Corral. Ese contexto resulta especialmente delicado después de que la FLIP y Karisma denunciaran prácticas de doxing, es decir, divulgación de datos privados que pueden trasladar una persecución virtual directamente hacia la vida cotidiana.
La violencia contra Fonseca llegó a tal nivel que las organizaciones señalaron que tuvo que cerrar temporalmente su cuenta de Instagram. Para la FLIP y Karisma, aquello constituyó una forma de censura producida mediante intimidación. Incluso el comediante Culotauro reveló que Maca lo había llamado para contarle que estaba recibiendo amenazas, seguimiento y hostigamientos, una combinación que difícilmente puede despacharse como simples “peleas de redes”.
"MICKY ÁVILA EN NO COPIO": MACA FOLLA AL DESNUDO CONTRA LA HIPOCRESÍA DE LA DERECHA Nos visitó en No Copio la creadora de contenido MacaFolla, la mente detrás del polémico personaje Micky Ávila, para ponerle la lupa a la doble moral, las indignaciones selectivas y la falsa… pic.twitter.com/LmsFL5OYfY
— Tercer Canal (@Tercer_Canal) July 29, 2026
Laura Daniela Beltrán, Lalis, tampoco enfrenta esta situación por primera vez. El 11 de junio denunció haber recibido una llamada con una amenaza de muerte y puso los hechos en conocimiento de la Fiscalía. Su equipo advirtió entonces que las intimidaciones eran reiteradas y podían comprometer su vida, integridad y la seguridad de quienes trabajan junto a ella. La congresista pidió que las diferencias políticas jamás terminen convertidas en violencia.
Lalis ya no es únicamente una creadora de contenido. Fue elegida representante a la Cámara por Bogotá para el periodo 2026-2030 y obtuvo oficialmente 26.718 votos. Esa condición hace todavía más grave cualquier intimidación contra ella, porque las amenazas no solamente afectan a una persona con presencia digital, sino a una congresista elegida popularmente que participa activamente del debate político y ejerce oposición desde el Capitolio.

La representante había advertido además que no era la primera ocasión en la que recibía intimidaciones. Durante la campaña presidencial expresó preocupación por discursos políticos que, según su denuncia, podían contribuir a señalar a quienes pensaban diferente. Después, incluso antes de posesionarse, reafirmó que su actividad legislativa estaría concentrada en derechos humanos, protesta social y protección de jóvenes, posiciones que la mantienen constantemente expuesta a confrontaciones políticas.
Ayer recibí una amenaza de muerte. Ya presenté la denuncia ante la Fiscalía y espero que las investigaciones avancen con celeridad.
— Lalis 🐆 (@smilelalis) June 12, 2026
Las diferencias políticas nunca pueden convertirse en amenazas o violencia. Seguiré defendiendo mis convicciones y trabajando por Bogotá y por la… pic.twitter.com/C6Ls4SOBxe
Fanny Esperanza se suma a esta lista con denuncias reiteradas de hostigamientos y amenazas a través de sus redes. Su activismo político y sus videos de denuncia la han puesto de manera constante en el centro de ataques digitales. Uno de los episodios más visibles ocurrió después de que denunciara la presunta agresión contra Cristian Montaño Nibagué y pidiera investigar lo sucedido como un posible crimen de odio.
En aquella intervención, Fanny cuestionó lo que consideró silencio político frente a la agresión y pidió una investigación urgente. También reclamó espacios de reflexión y una reducción del tono de confrontación pública. Después de publicaciones como esa, ha denunciado recibir mensajes hostiles e intimidatorios. El problema ya no es la crítica dura, sino el salto hacia la amenaza y la persecución personal.
Los cinco casos tienen circunstancias, autores señalados y momentos diferentes. Hasta ahora no existe evidencia pública suficiente para afirmar que todos respondan a una misma organización o estrategia coordinada. Pero la coincidencia sí obliga a mirar un fenómeno más amplio. Mujeres visibles, críticas y activas políticamente están recibiendo mensajes que mezclan misoginia, estigmatización ideológica, amenazas de muerte y, en algunos casos, hostigamiento fuera de internet.
La discusión tampoco puede reducirse a quién simpatiza con el progresismo, quién cuestiona a Abelardo de la Espriella o quién pertenece a determinado partido. Una democracia que normaliza amenazas porque la víctima está “del otro lado” comienza a aceptar que el adversario político puede ser tratado como enemigo. La FLIP ha insistido precisamente en que la estigmatización y el hostigamiento contra quienes participan del debate público aumentan los riesgos reales de violencia.
Ahora la responsabilidad está en la Fiscalía, la Policía y la Unidad Nacional de Protección. Las denuncias tienen que investigarse, los responsables deben ser identificados cuando exista evidencia y las evaluaciones de riesgo no pueden convertirse en simples trámites burocráticos. Porque detrás de cada perfil hay una persona, una familia y una vida que proteger. Ninguna opinión política, sátira o denuncia justifica convertir una pantalla en antesala de una amenaza.





