La desesperación de una familia terminó tomándose una de las principales arterias de Bogotá. Amigos, familiares, estudiantes y ciudadanos salieron a la calle 80 para preguntar dónde está Joseph Santiago Santamaría Jiménez, el adolescente de 15 años visto por última vez el 10 de septiembre en Engativá. Detrás de su rostro aparece una realidad aterradora que golpea a la capital y exige respuestas mucho más contundentes de la administración de Carlos Fernando Galán.
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El plantón se concentró cerca de la estación Granja – Carrera 77 de TransMilenio y llegó a bloquear ambos sentidos de la avenida calle 80. La protesta tenía una petición elemental, acelerar la búsqueda. La concejal Rocío Dussán se sumó al llamado y pidió a la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo y el ICBF activar todas las rutas disponibles. Su advertencia resumió la urgencia del momento, “Cada minuto cuenta cuando se trata de un menor”.
La última pista conocida aumenta la angustia. Según relató John Santamaría, padre del adolescente, su hijo salió normalmente, pasó por el colegio y posteriormente fue a jugar fútbol con sus amigos. Después apareció registrado ingresando a una estación de TransMilenio en La Granja. Desde ese momento, el rastro se rompe. “Hace cinco días no lo encuentro y lo único que tengo de él es una foto”, reclamó desesperado.
🚨𝐀 𝐄𝐒𝐓𝐀 𝐇𝐎𝐑𝐀 𝐯𝐚𝐫𝐢𝐨𝐬 𝐧𝐢𝐧̃𝐨𝐬, 𝐧𝐢𝐧̃𝐚𝐬 𝐲 𝐣𝐨́𝐯𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐚́𝐧 𝐞𝐧 𝐦𝐚𝐧𝐢𝐟𝐞𝐬𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐥𝐥𝐞 𝟖𝟎, 𝐞𝐱𝐢𝐠𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐳𝐜𝐚 𝐉𝐨𝐬𝐞𝐩𝐡 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐢𝐚𝐠𝐨 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚𝐦𝐚𝐫𝐢́𝐚.
— Concejal Rocío Dussán Pérez (@RocioDussanPer) September 15, 2026
Según sus compañeros, la… pic.twitter.com/Hn3FDVZNUB
La familia insiste en que necesita respuestas y mayor velocidad en la revisión de cámaras y demás elementos que puedan reconstruir el recorrido del adolescente. Joseph vestía un buzo beige con capota, pantalón de sudadera azul oscuro con franjas verde y blanca y tenis azul oscuro. La angustia de sus allegados ha convertido su búsqueda en otro símbolo de una problemática que desborda ampliamente un caso individual.
Los números explican por qué existe semejante preocupación. Datos de Medicina Legal citados recientemente desde el Concejo de Bogotá indican que durante el primer semestre de 2026 fueron reportadas como desaparecidas 1.340 personas en la capital. De ellas, 462 eran adolescentes entre 12 y 17 años, equivalentes al 34,5 % del total. A ese corte, 228 habían aparecido con vida y 234 continuaban registrados como desaparecidos.
La distribución territorial también dibuja un inquietante mapa. Ciudad Bolívar acumulaba 67 reportes de adolescentes, Kennedy 59, Bosa 58 y Suba 37. San Cristóbal y Usme registraban 31 casos cada una. Es decir, el fenómeno atraviesa diferentes extremos de Bogotá y golpea especialmente sectores populares, mientras concejales han pedido fortalecer la búsqueda inmediata, el rastreo de dispositivos y la coordinación entre autoridades.
Hay otro balance que debe interpretarse con cuidado porque corresponde únicamente a los casos conocidos y acompañados por la Secretaría Distrital de Seguridad. Entre el 3 de enero y el 11 de septiembre fueron reportados allí 294 casos de niños, niñas y adolescentes. De los casos sobre los que la entidad pudo hacer seguimiento, 162 menores fueron encontrados y 19 búsquedas permanecían activas, según el secretario César Restrepo.
🚨 𝐔𝐑𝐆𝐄𝐍𝐓𝐄 𝐒𝐈𝐆𝐔𝐄𝐍 𝐃𝐄𝐒𝐀𝐏𝐀𝐑𝐄𝐂𝐈𝐄𝐍𝐃𝐎 𝐌𝐄𝐍𝐎𝐑𝐄𝐒 𝐃𝐄 𝐄𝐃𝐀𝐃
— Concejal Rocío Dussán Pérez (@RocioDussanPer) September 14, 2026
Se buscan a estos niñas y niños desaparecidos en Bogotá, si tienen información, comunícarse con las autoridades (Línea 123), es terrible esta situación, el @ICBFColombia 𝐚… pic.twitter.com/nRrPf2FwgI
Restrepo ha intentado poner las cifras en contexto. Según explicó, entre los 162 menores localizados, el 74,5 % se había ausentado voluntariamente de su hogar y el 62,7 % presentaba dificultades familiares o relacionales. Solo el 3,9 % tenía conexiones identificadas con riesgos delincuenciales o criminales. El dato resulta fundamental porque una desaparición no puede equipararse automáticamente con un secuestro, trata de personas o acción criminal.
Pero esa precisión tampoco permite minimizar la dimensión del problema. En septiembre se han divulgado sucesivamente fotografías y alertas de menores desaparecidos. En medios nacionales se reportaron recientemente cuatro casos de niños y adolescentes de entre 9 y 14 años vistos por última vez entre finales de agosto y comienzos de septiembre. Medicina Legal registraba 476 desapariciones de personas de todas las edades únicamente entre enero y marzo de 2026, cerca de cinco reportes diarios.
El caso de Ayelén Sofía Páez muestra hasta dónde puede prolongarse la pesadilla. En mayo, se documentó que la adolescente de 16 años completaba nueve meses desaparecida, sin que su familia tuviera una pista concluyente. Su madre, Claudia Oliveros, resumió la impotencia con una frase demoledora, “no hay absolutamente nada”. La última imagen de Ayelén fue registrada por cámaras de seguridad en Kennedy, aunque había desaparecido inicialmente en Chapinero.
No bajemos la guardia, hoy hablé con doña Carolina, mamá de Ayelen Sofía Páez , ya son casi 4 meses de la desaparición de su hija y nada, fue en Bogotá ayudemos a encontrarla, tiene 16 años y no aparece, la última vez fue vista en la localidad de Kennedy. https://t.co/p8Hoz9K4ER
— Manuel Salazar (@manolitosalazar) December 3, 2025
Ayelén tampoco es un nombre aislado en una lista. A los casos recientes de Joseph Santiago Santamaría, María Fernanda Sánchez, Paula Ibáñez Vásquez, Sharick Nicoll Chía Carrizosa y Alana Sofía Castañeda Chávez, se suma María Geraldine Barragán, de quien no se tenía información desde el 17 de abril. Son rostros y familias diferentes unidos por la misma pregunta desesperante y por una exigencia que Bogotá no puede seguir aplazando, encontrar a los menores y esclarecer qué ocurrió con ellos.
El antecedente de 2025 es todavía más estremecedor. Información de Medicina Legal señala que ese año fueron reportados como desaparecidos 807 niños, niñas y adolescentes, cerca del 34 % del total de desapariciones registradas en Bogotá. Según el balance expuesto en abril de 2026, 338, equivalentes al 41,88 %, figuraban todavía como no localizados en esos registros.
La situación era particularmente grave entre los más pequeños. Según esos mismos datos, seis de cada diez niños reportados como desaparecidos entre cero y cinco años no figuraban como localizados, proporción que era de cinco de cada diez entre los seis y once años y cuatro de cada diez entre adolescentes. Se han reclamado políticas más robustas que integren respuestas sociales, económicas, institucionales y policiales.
#AlertaRosa | Buscamos a Jenny Tatiana Navarrete de 16 años, que fue vista por última vez el 4 de septiembre en la ciudad de Bogotá. Si usted la ha visto o conoce su paradero, comuníquese de inmediato a la #Línea123 o al 3103011308. Trabajando juntos lograremos ubicarla. pic.twitter.com/GYqKVEkC44
— Policía Metropolitana de Bogotá (@PoliciaBogota) September 13, 2026
Y allí comienza el inevitable cuestionamiento a Carlos Fernando Galán. Aunque la investigación formal de las desapariciones corresponde principalmente a la Fiscalía, Policía y Medicina Legal, la Alcaldía no puede tratar el problema como un asunto ajeno. Su Secretaría de Seguridad participa en las rutas de acompañamiento y el Distrito tiene responsabilidades en prevención, protección de menores, videovigilancia, articulación institucional, atención a familias y construcción de entornos seguros.
El propio Galán ha reconocido que Bogotá tiene problemas que resolver. En abril admitió que “tenemos un reto en seguridad” y reconoció que los ciudadanos tenían razones para considerar insuficientes algunos resultados. Su administración también ha realizado consejos de seguridad y reuniones con Fiscalía y Policía. Pero ante familias recorriendo calles con fotografías de sus hijos, la pregunta política resulta inevitable, ¿Son suficientes las reuniones cuando la sensación de vulnerabilidad sigue creciendo?
🚨 ¡Josephe Santiago debe volver a casa!
— Quena Ribadeneira- Concejala de Bogotá (@QuenaRibadeneir) September 15, 2026
Josephe Santiago Santamaría, un estudiante de 15 años, está desaparecido desde el pasado 10 de septiembre. El último registro que se tiene de él, según informa su familia, es cuando salió de su colegio y posteriormente fue ubicado en la… pic.twitter.com/8g5FNGRo19
El caso de Joseph Santiago Santamaría vuelve entonces insoportable cualquier complacencia. Una fotografía en una estación, una familia sin respuestas y compañeros marchando por una avenida para exigir que aparezca un adolescente constituyen una escena que Bogotá no debería normalizar. Galán puede señalar competencias nacionales y mostrar avances en otros delitos, pero la capital necesita una estrategia visible, coordinada y veloz que convierta cada reporte de desaparición en prioridad inmediata.
La advertencia más importante para cualquier familia es sencilla. Ante la desaparición de un niño, niña o adolescente no hay que esperar 24, 48 ni 72 horas para reportarla. Debe informarse inmediatamente a las autoridades, aportar fotografías recientes, descripción física, ropa, contactos y cualquier rastro digital disponible. Bogotá cuenta además con mecanismos de búsqueda como la Alerta Rosa. Cuando desaparece un menor, cada minuto perdido puede convertirse en una eternidad para quienes esperan su regreso.





